Pasaron varios días desde que Ethel llegó al planeta de las sobras. Le tomó tiempo resignarse a aceptar que su regreso no sería tan rápido como ella pensaba, por lo que decidió conocer más sobre ese mundo.
Ethel le pidió a Genoveva un tour sobre las cosas más significativas del planeta. Genoveva aceptó gustosa y la condujo a través de las distintas secciones.
El planeta presentaba un alto grado de destrucción y sufrimiento, su ambiente era triste y lúgubre, las personas que habitaban ahí no experimentaban felicidad alguna y habían perdido las ganas de vivir y seguir adelante.
Primero, le presentó la sección de los burócratas corruptos, quienes llegaron ahí gracias a la avaricia que demostraron durante su ejercicio del poder. Todos tenían un aire desolado y se podía sentir su arrepentimiento con solo caminar cerca de ellos.
Continuaron hacia donde se encontraron las personas que se habían comportado de forma violenta, ya sea robando, agrediendo, o violando a amigos, conocidos o familiares, quienes no dudaron en mandarlos al planeta de las sobras. Para estas personas ya no existían las posesiones, cada vez que obtenían algo nuevo esto desaparecía misteriosamente. No lograban conservar nada por mucho tiempo.
Siguieron caminando y después de un rato llegaron a la sección donde se encontraban todos los que habían realizado algún acto de discriminación. Curiosamente las personas allí reunidas no eran del mismo estrato social o pertenecían a la misma raza, aun así se encontraban rodeados de personas iguales a las que habían discriminado. Al estar ahí se dieron cuenta de que estaban en un circulo vicioso, ya que ninguno se salvaba de ser discriminado por el otro.
Avanzaron hasta encontrarse con la sección de las personas que habían atentado contra la naturaleza. En ella se encontraban los jefes de las fábricas y las industrias que tanto habían dañado al planeta real. Eran personas egoístas, avaras y cerradas que solamente les importaba el dinero. Al estar en esta sección se dieron cuenta que el dinero no importaba, y que todas sus posesiones se quedaron en su anterior planeta, estaban solos. Además de esto sufrían la fuerza de la naturaleza en su contra. Temperaturas extremas, pequeños huracanes, arenas movedizas, plagas de insectos entre otras cosas.
Genoveva le explicó a Ethel que la sección a la que ella había sido enviada era a la sección de las cosas que habían llegado a ese sitio por error o que en el mundo neutral habían sido perdidas u olvidadas. Ambas podían andar libremente por todas las secciones. Fue en ese momento cuando Ethel le preguntó a Genoveva cómo había llegado a ese lugar y desde cuándo se encontraba ahí. Genoveva se quedó callada varios minutos, hasta que ambas llegaron a su casa. Se sentaron en la sala y permanecieron otros minutos en silencio hasta que Genoveva volvió a hablar tratando de responder a las preguntas de Ethel.
-La verdad no recuerdo muy bien cómo fue que llegué a este lugar. Un día al igual que tú, desperté y ya estaba aquí - respondió Genoveva mientras miraba fijamente hacia el suelo - Tampoco sé muy bien cuanto tiempo ha pasado desde ese día. Al principio siempre llevaba la cuenta del tiempo y solo esperaba salir de este lugar, pero me di cuenta de que por más que lo intentara, jamás lo lograría
- A pesar de que el árbol de la vida es muy reciente, no tendrá más de unos cuantos meses desde que lo crearon, pareciera que este planeta llevara existiendo muchos años - comentó Ethel después de que Genoveva había terminado de hablar.
- Eso se debe a que el tiempo que pasa en este planeta es completamente diferente al planeta neutral. El tiempo aquí corre más rápido. Por esa misma razón por más cosas malas sean enviadas a este lugar, nunca se llenará del todo - comentó rápidamente Genoveva.
Ambas volvieron a quedarse calladas. Genoveva se levantó del sillón y le preguntó a Ethel si tenía ganas de beber algo. Ethel respondió con la cabeza e inmediatamente Genoveva se dirigió a la cocina, mientras tanto, Ethel se levantó y se puso a observar todas cosas que había en esa habitación.