miércoles, 28 de septiembre de 2011

El planeta de las sobras


Pasaron varios días desde que Ethel llegó al planeta de las sobras. Le tomó tiempo resignarse a aceptar que su regreso no sería tan rápido como ella pensaba, por lo que decidió conocer más sobre ese mundo.
Ethel le pidió a Genoveva un tour sobre las cosas más significativas del planeta. Genoveva aceptó gustosa y la condujo a través de las distintas secciones.
El planeta presentaba un alto grado de destrucción y sufrimiento,  su ambiente era triste y lúgubre, las personas que habitaban ahí no experimentaban felicidad alguna y habían perdido las ganas de vivir y seguir adelante.
Primero, le presentó la sección de los burócratas corruptos, quienes llegaron ahí gracias a la avaricia que demostraron durante su ejercicio del poder. Todos tenían un aire desolado y se podía sentir su arrepentimiento con solo caminar cerca de ellos.
Continuaron hacia donde se encontraron las personas que se habían comportado de forma violenta, ya sea robando, agrediendo, o violando a amigos, conocidos o familiares, quienes no dudaron en mandarlos al planeta de las sobras. Para estas personas ya no existían las posesiones, cada vez que obtenían algo nuevo esto desaparecía misteriosamente. No lograban conservar nada por mucho tiempo.
Siguieron caminando y después de un rato llegaron a la sección donde se encontraban todos los que habían realizado algún acto de discriminación. Curiosamente las personas allí reunidas no eran del mismo estrato social o pertenecían a la misma raza,  aun así se encontraban rodeados de personas iguales a las que habían discriminado. Al estar ahí se dieron cuenta de que estaban en un circulo vicioso, ya que ninguno se salvaba de ser discriminado por el otro.
Avanzaron hasta encontrarse con la sección de las personas que habían atentado contra la naturaleza. En ella se encontraban los jefes de las fábricas y las industrias que tanto habían dañado al planeta real. Eran personas egoístas, avaras y cerradas que solamente les importaba el dinero. Al estar en esta sección se dieron cuenta que el dinero no importaba, y que todas sus posesiones se quedaron en su anterior planeta, estaban solos. Además de esto sufrían la fuerza de la naturaleza en su contra. Temperaturas extremas, pequeños huracanes, arenas movedizas, plagas de insectos entre otras cosas.
Genoveva le explicó a Ethel que la sección a la que ella había sido enviada era a la sección de las cosas que habían llegado a ese sitio por error o que en el mundo neutral habían sido perdidas u olvidadas. Ambas podían andar libremente por todas las secciones. Fue en ese momento cuando Ethel le preguntó a Genoveva cómo había llegado a ese lugar y desde cuándo se encontraba ahí. Genoveva se quedó callada varios minutos, hasta que ambas llegaron a su casa. Se sentaron en la sala y  permanecieron otros minutos en silencio hasta que Genoveva volvió a hablar tratando de responder a las preguntas de Ethel.
            -La verdad no recuerdo muy bien cómo fue que llegué a este lugar. Un día al igual que tú, desperté y ya estaba aquí - respondió Genoveva mientras miraba fijamente hacia el suelo - Tampoco sé muy bien cuanto tiempo ha pasado desde ese día. Al principio siempre llevaba la cuenta del tiempo y solo esperaba salir de este lugar, pero me di cuenta de que por más que lo intentara, jamás lo lograría
            - A pesar de que el árbol de la vida es muy reciente, no tendrá más de unos cuantos meses desde que lo crearon, pareciera que este planeta llevara existiendo muchos años - comentó Ethel después de que Genoveva había terminado de hablar.
            - Eso se debe a que el tiempo que pasa en este planeta es completamente diferente al planeta neutral. El tiempo aquí corre más rápido. Por esa misma razón por más cosas malas sean enviadas a este lugar, nunca se llenará del todo - comentó rápidamente Genoveva.
Ambas volvieron a quedarse calladas. Genoveva se levantó del sillón y le preguntó a Ethel si tenía ganas de beber algo. Ethel respondió con la cabeza e inmediatamente Genoveva se dirigió a la cocina, mientras tanto, Ethel se levantó y se puso a observar todas cosas que había en esa habitación.

A-Y-U-D-A

Todo el salón estaba en silencio después de la desaparición de Gennie, algunos seguían sin creerle mientras que otros estábamos ansiosos por ayudarle. Alguien se levantó dispuesto a ayudar a nuestro pobre personaje cuando comenzaron a aparecer palabras en la pantalla sin que nadie visible estuviera escribiendo.
“Ya me harté.” Se pintó en cada esquina de nuestro cerebro. “Genoveva ya se mostró y a mí ni siquiera me toman en cuenta. Piensan que por vivir en el susodicho planeta perfecto mi vida es preciosa. Pero nadie tiene idea lo cansado que es que todos sean felices. No hay emociones verdaderas ni originalidad, todos parecen máquinas diseñadas para ser felices. Es terriblemente frustrante. ¿Ustedes tienen que vivir eso? Gennie y yo vivimos en polos completamente opuestos. Ninguno está conforme y seguimos sin ser escuchados. ¿Qué más tenemos que hacer para que nos hagan caso? Yo no soy una persona tan positiva como ella, estoy harto desde antes de que ella me contactara; llevo ahorrando diamantes desde el día que conseguí uno por mi cuenta, esperando poder huir a otro universo, a otro planeta, a otra vida. Espero comprendan mis frustración y me ayuden a hacer algo:"

-¿Nos puedes escuchar? -preguntó uno de nosotros atónito.

"Sí."

-¿Y qué quieres que hagamos? -preguntó alguien aún sin creer lo que nuestros ojos veían. Se escuchaba molesto, confundido.

"¿En qué idioma les tengo que hablar? Necesito A-Y-U-D-A." 

Algunos fascinados por su sarcasmo reímos, mientras que otros se sintieron ofendidos. Estuvimos en silencio durante un rato intentando procesar la información e idear alguna forma para ayudarle. 

-¿Qué tenemos que hacer? ¿Cómo es tu planeta? -un curioso participó en la conversación.

"Ustedes son los autores. Estoy sobrepuesto en su realidad pero no me pueden ver. Todos estamos en el mismo espacio pero en diferentes dimensiones. Ustedes nos controlan... Somos tan incapaces de hacer un cambio por nuestra cuenta que tenemos que recurrir a nuestros creadores."

-¡Víctor y Carla los pueden ayudar! -gritó un entusiasta de la última fila.

"Su genialidad me sorprende. Genoveva, Carla y yo ya habíamos llegado a esa conclusión en una conversación que tuvimos; no es nada del otro mundo."

-Tienes que convencer a Víctor de que no es un sueño.

"¿Han hablado alguna vez con ese chico escéptico? Gennie lo ha hecho y terminó frustrada. Continúa intentando de convencerse de que es mentira. No sé ni siquiera en qué lugar buscarlo."

-Si estamos en el mismo espacio, podemos pararnos en el mismo lugar, ¿no? -preguntó alguien con ingenio en la voz- ¿por qué no lo encuentras y te paras en el mismo lugar en el espacio para comunicarte con él. Síguelo hasta que deje de creerlos un sueño. Víctor es y no lo podemos cambiar, así como no te podemos cambiar a ti ni tu situación, sólo los creamos y podemos ayudarles, darles información, herramientas. Pero lo que pasa en su vida es en base a sus decisiones y acciones. Se podría llamar libre albedrío. 

Pensamos que se había molestado pues tardó varios minutos en contestarnos algo. Segundos antes de que perdiéramos las esperanzas volvió a escribir:

"¿Dónde está?"

-En Madero buscando el árbol de la vida.

"¿Creen que hay un "Madero" y un "árbol de la vida" donde yo vivo?" El sarcasmos podía sentirse en su escribir.

-Pero si es el mismo espacio, deberían de tener las mismas coordenadas ¿no?

"¿Y por qué tardan tanto?" No tuvimos que decir más; uno de nosotros consiguió las coordenadas aproximadas de la plaza donde está instalado el árbol de la vida por internet. Se las entregamos y por mucho tiempo no recibimos ningún mensaje. Pasaron minutos y pensamos que ya se había ido. 

"Ya había comenzado a buscar una manera de irme sin antes agradecerles. Gracias." 

Y sin más se fue. Suponemos que ahora comienza también una nueva aventura para Zia. Seguramente llegará pronto, después de todo ha ahorrado, y viviendo en el mundo perfecto, todo se facilita. Sólo nos queda desearle mucha suerte.

El planeta de Genny

Colores espectaculares vi. En aquella corta superposición de nuestras dimensiones descubrí que hay toda una nueva gama de ellos en el Planeta Neutral. En cambio, el gris corre por todas las paredes de este Planeta, el de las Sobras. No hay tal luz solar aquí. No creí que existieran colores tan puros. En este panorama sin saturación ni brillo los distintos matices son tan imperceptibles que no vale la pena nombrarlos. El cielo es gris de día y muy profundo de noche. Ni siquiera pensar en plantas de colores. Solo hierbas malas rodeadas de basura. Todo está rodeado de basura.

 La gente suele ser muy negativa. Nada es especial ni emocionante. No se conoce el amor. Abunda la hipocresía y el odio. La seguridad es escasa, todo lo malo esta aquí. Aun así la tristeza no existe, ya que para estar triste es necesario el parámetro de la felicidad, la cual, tampoco existe. Cosas como unidad, fraternidad y libertad no han llegado a este planeta. La gente es presa de una densa capa de malos sentimientos.
Hay exceso de excesos. Nadie se limita, no importa si algo  afectará a alguien. Cuidar de los demás pareciera no tener sentido, el egoísmo es el modo normal de actuar.  El tiempo parece pasar rápido. Supongo que a los habitantes del  Planeta Neutral no les gusta que pase rápido el tiempo. La vejez se ve como algo malo, mientras que yo pienso que es igual a sabiduría.

Pero a quién le importa eso en este absurdo planeta. Todos me dicen “deja de decir incoherencias sobre la vida, Genoveva”, “estas aquí porque lo mereces, no aspires a ser alguien  no malo”. ¡Ja! “No malo”, son grises hasta en el lenguaje. No se conocen ni siquiera adjetivos buenos. A nadie le importa venerar las cosas buenas. Si se llegan a encontrar con algo placentero nunca dirán “eso es bello” sino “eso es no feo”, tampoco dirán “eres el mejor”  sino “no eres tan malo como otros”.  El “Sí” no existe.

Tanto para los sentidos como para el corazón, todo aquí es oscuridad. 

El planeta de Zía

Pensaríamos que el mundo perfecto es una simple ilusión, algo que probablemente jamás logremos alcanzar, una utopía. Sin embargo, existe.
El planeta perfecto se “enriquece” cada vez más. Aportamos, una y otra vez, ideas y objetivos sobre cómo mejorar nuestro planeta Tierra y todo ello se ve reflejado en el planeta Perfecto.
Los habitantes de este planeta viven en el idealismo, algo así como Tlön del cuento de Borges. Pero de una manera subjetiva ya que lo vemos así desde nuestra perspectiva, no la de ellos. Simplemente su forma de vivir es perfecta, sin tropiezos ni molestias.
Allí, los ciudadanos “perfectos” como los han nombrado los de otras galaxias, tienen una gama de lenguajes igual que en la tierra. El uso de modismos está vetado. La lengua es simplemente perfecta, tal y como es. La ortografía es sagrada, un mandato, algo así como que, quien lo desacate, sería ahorcado. Al caso del español, por ejemplo, nunca  encontraríamos “camión” sin acento o “calló” como pretérito de caer.
El uso de las “energías limpias” mantiene al planeta lejos de la contaminación. Es delicioso salir al jardín, a la terraza, asomarse por el balcón, o estar en la punta del edificio más alto y respirar aire totalmente limpio y fresco. La mañana siempre es fresca, el atardecer muestra los colores más preciosos en el cielo y al anochecer un ligero y grato rocío puede sentirse de repente.
El sonido del mar en las costas, el canto de las aves en la mañana y los hermosos amaneceres son algunas características de la naturaleza en ese mundo. Son perfectos también los animales que viven ahí. Una mariposa muestra el espléndido color de sus alas al volar sobre los húmedos y frescos jardines al mismo tiempo que un colibrí vuela hacia adelante y hacia atrás de las flores y un perico recita las palabras que ha aprendido de los humanos. No hay ranas ni ratas que se entrometan en el desarrollo de las personas, no hay animales que los Neutrales no quieran tener.
El término “problemas sociales” es como una metáfora porque realmente no los hay. Cada quien sabe que es correcto y que no. Que suerte que la gente lo sepa y no tenga que estarse enseñando desde que uno es pequeño. No hay leyes que dicten el comportamiento de las personas, no es necesario.
La educación es de forma rápida y constante, puedes estudiar en muy poco tiempo y a la hora que tú quieras, ¡No hay clases a las 7 de la mañana!, descansas viernes, sábado y domingo y el doctorado es requisito fundamental para un buen trabajo. Parece bastante difícil de entender, pero bueno, nosotros no estamos acostumbrados a esas andadas.
No existen las enfermedades como el cáncer, el SIDA, la leucemia, esas que son incurables. No hay hospitales. La muerte, la vemos como el ciclo de la vida, no como algo triste o trágico. Es el paso al nuevo mundo y la oportunidad de otro ser perfecto para existir en el planeta. Los problemas de sobrepoblación no son tema de discusión en el mundo Perfecto.
El planeta perfecto es un lugar que hemos soñado tanto que ya se ha empezado a construir. Ojalá algún día nuestro planeta Tierra se pueda acercar al de ellos.

martes, 27 de septiembre de 2011

Coincidencias

-¿Víctor, será él? ¿Por qué no puedo recordar?- decía Carla muy angustiada tratando de recordar al padre de su hijo. Carla no había dormido bien en varios días, la preocupación no la dejaba, en sus pensamientos estaba su carrera, Víctor, su familia, y también lo que pasaría con el bebé. Pensaba en un aborto cuando el cansancio la derrotó y cayó en un profundo sueño.
Al día siguiente, despertó, se sintió diferente: tranquila y aliviada; como si en sus sueños todas las preguntas se hubieran contestado. En su interior había respuestas, ahora ella sabía qué hacer. Inhaló profundamente, se levantó de la cama y se miró en el espejo. Decidida se arregló y salió a afrontar su futuro. Ella asumiría sus acciones con responsabilidad, se había convencido de que sus planes eran todavía realizables y podían esperar. Lo primero que iba a hacer era ir al doctor y cerciorarse que su embarazo marchara bien, que su salud y la del bebé, no estuvieran en riesgo.

Entró a la recepción de la clínica más prestigiosa, un rostro conocido la saludó desde el otro lado del mostrador –Hola, ¿Carla?- dijo Bárbara.

-Hola, perdón; te he visto, pero no recuerdo de dónde- le contestó dudosa Carla.

-Soy Bárbara, amiga de Alonso y… novia de Víctor, estuvimos en la fiesta, en casa de Alonso-. Carla se llenó de confusión y recuerdos.

-Ah, sí, hola, perdóname, ¿cómo estás? No sabía que trabajabas aquí-. En ese momento, Carla pensó en abandonar la clínica porque no quería que sus conocidos se enterasen aún. Se quedó.

-La verdad me ha ido muy mal, por eso estoy aquí. Tuve que buscar trabajo y aquí encontré. ¿Y tú, qué te trae por aquí?

Carla dudó en decirle la verdad, sin embargo, sería inútil ya que tarde o temprano se enteraría. –Es que estoy embarazada y vengo a un chequeo-.

Bárbara se sorprendió, se quedó sin palabras. Fue un momento muy incómodo porque sintió mucha curiosidad, sintió hasta lástima; no sabía qué situación era peor. No dijo nada.

-El doctor ya casi acaba, falta una paciente y luego seguirás tú.

-Gracias-Carla le respondió.

Bárbara sintió una fuerte conexión y empatía hacia Carla, le inspiró confianza. Mientras tanto, Carla se sentó a su lado, y empezó a platicar. Carla estaba deseosa de hablar sobre el novio de Bárbara, Víctor, ¿sería la misma persona? Las coincidencias eran muchas. Carla no sabía cómo sacar de nuevo el tema.

-¿Y cómo la pasaste en la fiesta?- comenzó Carla con esta frase. Bárbara hizo una mueca de disgusto y finalmente dijo:

-Seré sincera contigo, no la pasé nada bien y todo por Víctor; tenía la esperanza de verlo ahí y poder platicar con él pero estaba irreconocible. Tomó de más y estaba coqueteando con cual mujer se la paraba enfrente. No aguanté verlo así y mejor me fui, a lo mejor por eso ya no me viste. ¿Tú te divertiste?

Carlo no lo podía creer, el sentimiento de culpa regresó a ella y estaba totalmente decepcioanda de sí misma. Se limitó a contestar con frustración:

-Bien, me la pasé bien-. Carla sabía que tenía que decirle a Víctor y que a lo mejor, Bárbara se enteraría y a pesar de que no la conocía, sentía que la traicionaba.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La historia detrás de la pesadilla....

¿Qué había sucedido? ¿Cuál era la historia detrás de la pesadilla?

Todo comenzó cuando Víctor y Carla se encontraron en la fiesta. Tal vez ninguno tenía un buen uso de razón cuando cruzaron miradas, pues mientras el tenía en su subconsciente el Rapeplay y un toque de marihuana, Carla se encontraba completamente bajo los efectos del alcohol. Todo fue una casualidad... La fiesta era de los amigos de la prepa de Carla, y ella encantada llegó con inmensas ganas de reencontrarse con los viejos tiempos y disfrutar la noche al máximo; fue recibida con un shot de tequila como bienvenida.

Víctor por otro lado había pasado toda la tarde jugando con sus amigos, cuando de repente uno de ellos le dijo que si gustaba acompañarlo, para que así escaparan juntos de ese ambiente un tanto equívoco. Fue así como Víctor llegó a la fiesta, y mientras buscaba un trago para entrar en ambiente, chocó con Carla. No hubo disgusto alguno al momento de verse, simplemente la plática fluyó inmediatamente entre ambos, al igual que los vasos de alcohol (o de la perdición tal vez).  Mil temas, mil cosas salieron a flote, y la atracción se hizo cada vez más obvia hasta que Carla se dio cuenta del nivel de embriaguez en ella. Confiando en esta nueva amistad, le pidió a Víctor que la ayudara a llegar a alguna habitación para recostarse, porque de verdad no se sentía nada bien. Los mareos la atacaban, todo se movía al paso al que ellos intentaban llegar a algún lugar "seguro".

Finalmente llegaron a la habitación más cercana, y Carla pudo recostarse. Mientras que Carla se relajaba e intentaba conciliar un poco de sueño, Víctor tuvo un flashback del juego de toda la tarde: Rapeplay. De repente una fuerza extraña se apoderó de su ser, acompañando a los efectos del alcohol y la droga. Inexplicablemente su cuerpo se lanzó sobre Carla, no pudo controlar ningún movimiento.... Lo siguiente está de más explicarlo, pues la consecuencia de esa noche ya salió a la luz: Carla está embarazada.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El encuentro de Victor y el árbol de la vida!!!!

Llegaron las vacaciones de verano, y después de todo un semestre de trabajo duro, y pensamientos que rodeaban continuamente a Víctor, decidió ir a visitar a sus abuelos a una ciudad relativamente tranquila donde nadie lo conociera ni lo juzgara, con el propósito de darle respuesta a todas las incógnitas que lo habían atormentado hasta entonces.

Ese día, Víctor se fue a la escuela junto con su maleta, lista para mantenerlo vestido durante 5 días. Salió de la escuela y tomó rumbo fijo hacia la terminal de autobuses . Una vez dentro de la terminal, Víctor compró el boleto más próximo, que era a las 9:00 pm.  Durante sus 12 horas de viaje Víctor tuvo mucho tiempo para pensar y reflexionar sobre la vida, al igual que para dormir, jugar, leer, ver películas, etc.

A las 9:00 am, el autobús anunció su llegada a ciudad Madero, Tamaulipas. Víctor bajó del autobús y notó la presencia de sus abuelos esperándolo con ansias afuera de la terminal. Al verlos, corrió hacia ellos y los abrazó con mucho cariño.
Finalmente estaba en otra ciudad donde podría salir de su rutina diaria, descansar de todos sus pensamientos y ordenar sus ideas.

Llegando a casa de sus abuelos, cansado de estar tanto tiempo sentado, Víctor decide ir a dar una vuelta para conocer la cuidad, sus abuelos le dicen que vaya a la plaza “Madero” a unos 15 minutos de ahí, caminando y respirando el aire fresco de una nueva cuidad, Víctor se sentía tan entusiasmado por emprender este viaje, que presentía que iba a ser uno de los mejores de su vida.

Cuando llegó a la plaza, jamás se imaginó que se sentiría como en casa, entre tantas tiendas, personas, heladerías, juegos, el cine, etc. Pero el viaje era para olvidarse de todo esto y decide regresar a casa para descansar y hacer algo alternativo, a punto de cruzar la puerta de salida se da cuenta que un camión de  Coca-Cola está bajando algo tan grande, brilloso y que llama su atención, sin poder despegar la mirada de ello.

-¿Qué?… ¿Cómo es posible?, ¿Acaso me están persiguiendo, no lo entiendo?, ese es el árbol que me ha causado tanto dolor de cabeza, tantas preguntas, tantas emociones inexplicables, y ahora que quiero alejarme de todo, vengo  encontrándomelo en donde menos lo pensé, ¡No puede ser!. - Después de tantas quejas, Víctor pensó que estaba exagerando y decidió ir a investigar si era el mismo árbol que se encontró en galerías Cuernavaca.

Independientemente de todo lo que había en su cabeza, cuando vio de nuevo el árbol en aquella plaza, sintió como si una carga eléctrica le  recorriese  por el cuerpo entero, miraba fijamente ese árbol. – ¡Es el mismo, no hay duda!- .

Víctor se acercó al árbol, y pregunto a las personas que lo estaban bajando de donde lo habían traído, - ¿Este árbol?-  sí, ¿De dónde lo han traído?, - Siempre viene en la caravana, lleva años recorriendo con nosotros- y las hojas que tenía antes, ¿En dónde están?-  ¿Esas hojas?, jaja son simples papeles que a la gente le gusta pegar en el árbol, son simples ideas, quizá sueños de niños pequeños o gente ingenua.
Víctor se quedó callado, y solo observaba como la gente caminaba hacia aquel árbol y pegaba todo lo que quisieran en él.

Por segundos cruzaba por su mente que todo lo que había pensado era solo producto de su imaginación, se levantó y camino entre la gente, algo brillaba en sus zapatos, bajo la mirada y una hoja  dorada estaba pegada justo en la suela de su zapato, la abrió y tenía escrito “sigue hacia adelante”, Víctor no podía creer lo que decía esa nota, como era posible tanta coincidencia, - y ¿Si no es simple coincidencia?
De pronto, su mente se relajó, tomo un gran respiro, y siguió hacia adelante.

La voz de Ethel

Después de recibir las terribles noticias sobre la desaparición de Ethel, y de la discusión con Bárbara, Victor estaba desesperado por saber qué le había ocurrido a Ethel y si se encontraba en buen estado.
La idea de que el deseo escrito por Bárbara en al árbol de la vida hubiera causado la desaparición de Ethel lo atormentaba terriblemente. Entre su desesperación y angustia lo único que pasó por su mente fue ir a romper la hoja escrita por Bárbara y escribir un nuevo deseo en el árbol de la vida para regresar a Ethel al mundo.

De inmediato, Victor subió a su coche para ir a Galerías Cuernavaca en busca del misterioso árbol de la vida. Cuando llegó a la plaza, corrió al lugar en donde estaba el árbol pero para su sorpresa éste ya no estaba. Víctor se quedó paralizado, sintió un enorme vacío en su corazón y una tristeza profunda. Desesperado, caminó y caminó pensando qué más podía hacer para regresar a Ethel y no dejaba de voltear al lugar en donde había estado el árbol para ver si por algún milagro regresaba a su lugar.

Víctor decidió tranquilizarse un poco para poder pensar con la cabeza fría, ya que se encontraba muy alterado en esos momentos. Cerró los ojos y tomó una profunda respiración intentando aclarar sus pensamientos, al abrir los ojos pudo ver a Ethel parada en el lugar donde estaba el árbol. Nuevamente cerró los ojos y tomo un respiro para asegurarse de que lo que estaba viendo era real. Cuando por segunda vez los abrió y vio a Ethel parada en el mismo lugar pasaron por su cabeza una variedad de preguntas. ¿Cómo es que Ethel llegó hasta aquí?, ¿Por qué no me avisó que vendría a México? ¿Será que no querrá verme?, ¿Estará todavía molesta conmigo?, ¿Será prudente acercarme?.

Victor estaba paralizado pero se armó de valor y empezó a caminar hacia Ethel, quería asegurarse de que ella se encontrara bien, ya que estaba quieta en el lugar del árbol y parecía estar desconcertada. Cuando Victor estaba a tan solo unos pasos de ella, sus miradas se encontraron, Victor le sonrió a Ethel con la esperanza de que ella le sonriera también pero en vez de eso Ethel callo al suelo desmayada.
Victor rápidamente se acercó hacia ella tratando de hacerla despertar y pidió a un joven que paseaba por la plaza que consiguiera ayuda médica de inmediato.

Víctor trataba de hacer reaccionar a Ethel pero no lo lograba, su pulso estaba estable y tenía buen semblante, pero parecía estar en un sueño profundo del cual era imposible despertarla...

                                                             *     *     *     *     *     *
       
Mi cabeza seguía dando vueltas pero yo aún no recobraba fuerzas para levantarme. Bárbara había deseado que desapareciera. Pero, ¿por qué? Según yo, ella no me conocía. ¿Sería que Víctor le hablaba de mí?, ¿sería que estaban teniendo problemas por algo relacionado conmigo?

Estando aún en el suelo comencé a escuchar una voz. Cada vez más cerca:

-              -Hola, hola. ¿Estás bien? ¡Hey! ¿me escuchas?, ¿te sientes bien?

En ese momento me percaté que aún no había abierto los ojos. Poco a poco fue abriéndolos. Creí que el sol me deslumbraría, pero no, no había tal. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que estaba en medio de algo parecido a un parque, un parque lúgubre. Los árboles estaban secos, no había pájaros y todo se veía gris. Con mucho esfuerzo enfoqué hacia el lugar de donde provenía la voz. Al fin pude distinguir a una niña, seria, un poco asombrada de haberme encontrado ahí, pero con un rostro bastante inexpresivo.

-             - ¿Dónde estoy?, ¿qué me pasó, qué es este lugar?
-                -Estás en el país de las sobras.
   -El país de las sobras. Casi me río al escuchar esa frase por primera vez.
-              -¿El país de las qué?, ¿quién eres tú?
-               -El país de las sobras. Yo soy Genoveva. ¿Tú cómo te llamas?
-               -Soy Ethel. Creo que me caí en un hoyo gigante.
-               - Un hoyo. Sí, este país es un hoyo de desechos.

Genoveva me pareció la persona más triste que jamás hubiera conocido. Parecía que cargaba mil problemas. Se veía sin esperanza, sin sueños. Después de unos minutos pude levantarme. Genoveva me dijo que me invitaba a su casa para recuperarme un poco del susto. Como no tenía ni idea de dónde estaba, acepté.

-              -¿Sabes qué fue lo que te pasó? - Me preguntó Genoveva.

Mientras caminábamos le conté mi historia: Todo comenzó cuando estaba en mi cuarto de Barcelona tratando de terminar un ensayo para mi clase del lunes, y comencé a sentirme mareada, tuve  la sensación de sentirme atraída por una fuerza muy muy grande. De repente me encontraba dando vueltas y vueltas en un tunel obscuro y cerré los ojos para tratar de estabilizarme. Al cerrarlos tuve un sueño bastante extraño, soñé con Víctor, mi ex novio y con el árbol de la vida que había en galerías antes de que yo partiera a Barcelona, en el árbol estaban escritos los deseos de la gente para el mundo, y pude visualizar una hoja de color rojo que decía "Yo desaparecería a Ethel del mundo. B." Cuando desperté estaba en  Galerías Cuernavaca, parada en el lugar del árbol. Creí que era un sueño pero todo parecía muy real excepto que el árbol no estaba, de repente pude ver a Víctor acercarse hacia mí con una cálida sonrisa,   después de eso volví a estar en el tunel obscuro y fue cuando aparecí aquí.  

-           - En este país llegan las cosas que la gente del mundo real no quiere. Es probable que esa Bárbara haya deseado con tantas ganas que tú desaparecieras del mundo real, que al final se cumplió. No me preguntes cómo funciona eso, no tengo ni la menor idea. Pero estoy segura que su deseo te hizo venir aquí. Así que no te queda de otra. Mejor acostúmbrate, yo te voy a enseñar todo lo feo de este lugar.

Acostúmbrate. Pobre Genoveva, ¿será que de verdad no tiene nada de esperanza?, ¿o solo está pasando un mal día? No sé, pero aquí estoy y, al parecer, no podré salir pronto. Sigo mirando por la ventana. El paisaje no es nada alegre. Gris y más gris. Este lugar definitivamente no me gusta.

De repente me sentí como en un sueño. Podía ver mi cuerpo en galerías tirado en el piso, como si estuviera muerta pero aún respirando. Víctor había llegado a nuestro punto de encuentro y estaba tratando de reanimarme ,el junto con otros dos jóvenes que parecía que eran estudiantes de medicina o que contaban con algunos conocimientos de primeros auxilios. Mientras tanto la escena era rodeada de curiosos, y justo en el fondo de esa muchedumbre pude ver a Bárbara observandome maliciosamente. El sueño terminó y pude pasar a otro ahora me encontraba en el hospital, escuche a los doctores decir que me encontraba en coma. Mi cuerpo recostado sobre una cama de hospital conectado a distintas y escalofriantes máquinas, se veía como si hubiera perdido el alma. Un cuerpo inanimado manteniendosé vivo gracias a los artefactos, con la mirada perdida.

Me retorcí de espanto ante las imágenes que había visto. Génoveva me tomó del brazo en señal de comprensión como si ellla tambien hubiera vivido este sueño. ¿Qué sería de mi ahora? ¿Lograría en algún momento regresar a mi cuerpo? ¿Qué le había hecho yo a Bárbara para que deseara con tanta fuerza enviarme a ese horrible planeta? O ¿Permanecería en coma para siempre? ¿Dónde está Víctor porque no esta a mi lado en el hospital?  Tengo miedo de convertirme en una persona como Génoveva tan necesitada de esperanza. 

Una misma coordenada en el universo

Le llamamos déjà vu a ese sentimiento de ya haber vivido algo. Creemos que ya lo hicimos pero en realidad no lo hemos hecho; uno se lo quita de la cabeza diciendo que son coincidencias o que efectivamente estuvimos en ese lugar sólo que no nos acordamos. La realidad es que a veces nos paramos en puntos donde está parado alguien más en la galaxia, en otra dimensión esperando por ser escuchado. Sentimos algo que ellos vivieron segundos antes de que nos paráramos en el mismo lugar, por eso es que creemos haber estado antes ahí, sus vivencias con las nuestras se fusionan.

Gennie lleva horas esperando a ser escuchada, pero nadie se para donde ella está. Grita desesperada pero nadie en nuestra dimensión la puede escuchar, nadie la ve, nadie la siente pues nadie está en ese punto clave en el espacio para tener conexión con ella. Alguien en el salón se pone de pie y estamos seguros de que aprovechó esa oportunidad y corrió hasta donde él estaba. Se detuvo por unos segundos, como si recordara algo, se quitó la idea de la cabeza recordándose que existían los déjà vu y eso era lo que había sentido.

Pasa el tiempo que Gennie no puede más. Tiene que ser escuchada y tiene que serlo ahora. Está harta de que la confundan con sueños y coincidencias de la vida. Ella no es nada de eso, es una persona que siente y respira y vive en un mundo terrible donde nadie hace nada para ayudarla. Ni en este ni en otro planeta es escuchada. Está tan cansada que se atreve a desafiar las leyes de lo establecido y grita. Grita tan fuerte que se puede escuchar en el salón.

Silencio. El silencio inundó el salón N410. ¿De dónde había salido ese grito? De nuevo se escucha y todos estamos callados intentando encontrar a fuente de semejante ruido. Otro grito y luego uno más. Cada grito era acompañado por otro cada vez más fuerte, otro más fuerte y otro. Así como los gritos empezaron se detuvieron, y en una esquina del salón estaba una chica; creemos que es Gennie.  Parece estar tan sorprendida como nosotros, pues se queda inmóvil y los ojos del tamaño de un plato.

-No lo puedo creer -dice en un susurro. Observa todo el salón e intenta tocar a uno de nosotros, aquel que está más cerca a ella, pero no pasa nada. No está realmente con nosotros; la podemos ver pero no sentir, la podemos escuchar pero no podemos acompañarla.- No estoy aquí, ¿verdad? -y más que una pregunta parece una afirmación. Negamos con la cabeza algunos y otros no saben qué hacer.

Alguien en el fondo le pregunta qué es lo que quiere, que ella es un sueño de Víctor y de Carla, le dice que Zia y ella son sólo imaginación. Gennie se ofende y nos mira con tristeza. Muchos de nosotros la comprendemos, a nadie le gusta no ser tomado en serio, y aún peor, a nadie le gustaría que se le negara su existencia. Sin embargo, antes de que cualquier otro del salón pueda decir algo, ella se pone frente a todos nosotros y se yergue lista para hablar:

-Estoy cansada de que no me tomen en cuenta, que todos quieran borrarme y continúen negando mi existencia. A pesar de todos mis esfuerzos sigo atrapada en ese planeta espantoso. En este lugar, el planeta neutral, no soy más que un holograma. Pero en mi planeta (que a veces me gustaría no fuera mío) soy una persona que sufre, que necesita ayuda. Y ustedes que tienen todo para ayudarme, rescatarme y hacerme feliz, se niegan a hacerlo. Carla, Zia, Víctor y yo hemos hablado, no han sido sueños. Por su culpa Víctor me cree un sueño, una ilusión. Zia y Carla ya no me han podido contactar por ustedes. Me niegan la entrada a una mejor realidad, por tener la mente tan cerrada es que no entienden que hay más de lo que ven. No me veían y estaba parada frente a sus ojos, a veces incluso estábamos en el mismo lugar. Ayúdenme por favor a contactar de nuevo a Zia y a Carla. Hagan que Víctor entre en razón y se dé cuenta de que existo y los necesito. Ustedes y sólo ustedes me pueden ayudar.

Quedamos atónitos y sin saber qué decir. Rompió en llanto a la mitad de su discurso y sus lágrimas de desesperación nos desarmaron. Asentimos con la cabeza intentando darle a entender que haríamos nuestro mejor esfuerzo por ayudarle, muchos parecían no creer lo que veían ¡aún cuando estaba frente a sus ojos!

-Por favor... -Y con esa última plegaria comienza a desaparecer frente a nosotros, como si el tiempo en nuestro planeta se le hubiera terminado, como si algo en el cosmos se hubiera dado cuenta que no era un ente de este planeta y la hubiera regresado a donde realmente pertenece.

El silencio en el salón es ensordecedor. No se escucha nada más que un lejano eco del llanto y las plegarias de Genoveva. Sólo podemos escuchar la esperanza que dejó impregnada en las paredes.

Distante desaparición

Víctor estaba en su habitación sentado en la cama pensando en Ethel. No habían hablado desde que aquella última discusión que tuvieron el día antes de que Ethel se fuera a estudiar a Barcelona, gracias a la beca que había obtenido, hace ya un par de meses. Aún así, ella le había dejado un número de teléfono al que podía hablarle. Durante los últimos días, Víctor había sentido gran ansiedad de hablarle, pero no se había atrevido hasta ahora. Víctor tomó el teléfono y marcó el número que Ethel le había entregado. “Para que hablemos cuando estés más tranquilo” fue lo último que dijo Ethel antes de marcharse. Tras un tono de marcado que le pareció eterno, finalmente entró la llamada.

-Residencia universitaria Sarriá Buenas tardes–dijo una mujer al teléfono.

-Hola, busco a la Srita. Ethel, me dijo que en este número podía localizarla.

-Aguarde un momento

Pasaron unos minutos antes de que hubiera respuesta alguna. Mientras entró Bárbara, Víctor había olvidado que habían quedado de salir esa noche. Bárbara vio que Víctor estaba ocupado así que sacó un estuche de maquillaje de su bolso y comenzó a retocarse las pestañas.

-Buenas tardes, soy el gerente de la residencia. ¿Es usted pariente de Ethel?- dijo al fin un hombre al teléfono.

-No, solíamos salir juntos cuando estaba en México -Respondió Víctor algo preocupado.

-¿No tiene idea de que ha ocurrido con ella?

-No, no hemos hablado desde que se fue para allá

-Ethel lleva ya 2 semanas desaparecida.

-¿Qué? ¿De qué habla? ¿Cómo ocurrió? –Preguntó Víctor horrorizado

- Le contaré la historia. Todo comenzó cuando recibí una llamada de un profesor de la universidad, con quien al parecer Ethel se llevaba muy bien, que decía que Ethel no había ido a su clase los últimos 3 días. Incluso había preguntado a otros de sus alumnos y algunos profesores y nadie decía haberla visto en la universidad. Quería saber si le había ocurrido algo. En ese momento tan solo fui a la entrada de su habitación, toqué, y al no obtener respuesta tan solo le dije al profesor que ella no se encontraba en ese momento.  Durante el resto del día pregunte a varios estudiantes y empleados de la residencia y tampoco nadie la había visto esos últimos días. Ethel no llegó en toda la noche así que por la mañana, temiendo lo peor, decidí irrumpir en su habitación. Introduje la copia de la llave en la cerradura de la habitación de Ethel y, tras un hondo suspiro, abrí la puerta. Pero ésta no se abrió por completo, la detenía la pequeña y dorada cadena corrediza, lo cual me preocupó aún más ya que se que esa cadena solo se asegura por dentro. Embestí la puerta de forma que se arrancó la cadena y se abrió por completo la puerta. Entré, Ethel no estaba ahí. Inspeccioné la habitación, todo se veía en orden. Era como si alguien hubiera estado ahí hace tan solo unos instantes.
Y así era, hace algunos minutos Ethel se encontraba sentada frente a su escritorio, decidida por escribir un ensayo sobre la percepción del yo, con su mano izquierda sostenía una pluma tinta negra con la que escribía cada  una de sus frases. Después de haber escrito una página y media, Ethel comenzaba a sentirse un poco mareada y decidió comer unas cuantas galletas que estaban a su lado, sin embargo no mejoró su estado, al contrario se sentía sin fuerzas, el aire se le iba, y su corazón se aceleraba, era una sensación totalmente extraña, como su un viento la succionara.
De pronto Ethel sentía un calor inmenso, comenzó a sudar y poco a poco sus ojos se cerraban, se sentía totalmente débil.  De repente los recuerdos de Ethel, quizá deseos comenzaron a aparecer, en su mente se iluminaba una imagen, aparecía y se iba, cambiaba de escenario, de personajes, etc.
Pero había una imagen que permanecía en su mente, dentro de aquellos destellos de luz que entraban en sus ojos, era ella sobre el piso de Galerías Cuernavaca, no sabía que había ocurrido con exactitud,                    - ¿Será esto una realidad? ¿Estaré delirando? ¿Qué pasa, todo me da vueltas?

Sin embargo, nada había ahí que sugiriera donde pudiera estar Ethel. La habitación llevaba ya varios días cerrada. Quise abrir la ventana y note que también estaba asegurada, lo que me intriga bastante. Hablé con la policía y dicen estar investigando el caso pero no se ha sabido nada. También di la noticia a sus padres, de hecho me sorprende que usted no sepa nada al respecto.

-Eso es imposible –Dijo Víctor consternado.

-Lamento tener que darle tan malas noticias. Siento mucho lo ocurrido.

-Entiendo. Gracias. Hasta luego –Dijo Víctor quien apenas podía hablar en ese momento.

- Hasta luego.

Terminó la llamada. Víctor no lo podía creer. Ethel, a quien tanto quería, llevaba semanas desaparecida sin que él lo supiera.

-¿Qué ocurrió? ¿Con quién hablabas? –preguntó Bárbara inmediatamente después de que Víctor colgó el teléfono.

- Quise hablar con Ethel pero ella ha desaparecido. No lo puedo creer.

-Cómo te atreves a tratar de hablarle. Ella me choca y tú lo sabes. Odio cómo en ocasiones te la pasas pensando en ella en vez de pensar en mí. ¡Cómo la odio!, de hecho recuerdo haber escrito en aquel tonto árbol que tenían en Galerías que ella era lo que quitaría del mundo…

-¡No puedo creerlo! - interrumpió Víctor.

- En ese árbol todos escribieron que quitarían cosas horribles cómo la guerra y el dolor y tú ¿La pusiste a ella? – Dijo Víctor aún sin poder creer lo vil del actuar de Bárbara -Me voy. No soporto verte en este momento. 

Cambio de planes

Despertando a medianoche con náuseas, Carla se empezó a preocupar porque pensó que algo le había hecho daño; tenía exámenes y pensó que debía aliviar sus malestares de inmediato pues necesitaba estar bien para continuar con su pesada semana; así que, decidió cortar su enfermedad, tomó unas pastillas y regresó a dormir. Minutos más tarde, Carla empezó a moverse de lado a lado, como si estuviera teniendo una pesadilla, estaba sudando mucho…
Se encontraba parada en un lugar obscuro, sola, sin saber en qué lugar se hallaba. Ella escuchaba voces y mucho ruido por todas partes, sentía cómo alguien se movía junto a ella, estaba espantada y no sabía qué hacer, comenzó a correr sin saber a dónde llegaría, y de repente, sintió cómo alguien la empujaba al piso y no dejaba que se levantara. Carla estaba muy asustada y empezó a gritar pidiendo ayuda pero nadie le contestaba, nada más sentía cómo la persona que se encontraba arriba no se quitaba de ella, la estaba lastimando.

Despertando otra vez toda mojada de sudor, se levantó y sintió un ligero golpe por el estómago, pero no le dio importancia, -qué terrible pesadilla- pensó. Fue a lavarse la cara e intentó volver a dormir.

La noche siguiente, Carla volvió a tener la misma pesadilla, pero esta vez la sombra del hombre la empezaba a tocar por todas partes, ella sentía una gran impotencia y no podía moverse. Sentía cómo aquella persona presionaba contra ella, y sin poder hacer nada para defenderse, empezó a llorar. Despertó con un grito y al darse cuenta que estaba segura, empezó a calmarse porque sólo, sólo había sido un mal sueño...


Carla había terminado exitosamente sus exámenes y mientras, caminaba por el pasillo hacia el salón 4, se dio cuenta que ya estaba a la mitad de su semestre, se le había pasado el tiempo muy rápido pero se sentía contenta, un par de años más y se dedicaría de lleno a lo que le apasionaba, ansiaba tanto graduarse y poder cumplir todos sus sueños que se alegraba que el tiempo pasara con esa rapidez. Al llegar a su salón, empezó a respirar de forma más continua, todo su recorrido le había cansado de una manera inusual; ahí fue cuando notó también, que últimamente seguido se sentía cansada, era como si ya no aguantara su ritmo de vida, sentía mucha fatiga y no lo comprendía; además, las náuseas continuaban y se le presentaban vómitos continuamente. Se preocupó ya que sus malestares se habían ido acrecentando al pasar los días.

No quiso preocupar a sus papás, entonces, decidió ir sola al doctor. Espero unos cuantos minutos en una pequeña sala, y luego, fue recibida amablemente por su doctor, Carla le contó sus síntomas y el tiempo que llevaba así; el doctor se quedó pensativo y después de un breve silencio:

-Al parecer, se trata de un embarazo, esos son algunos de los síntomas-.

Carla se rió y enseguida lo negó, no había estado con nadie, -eso es imposible- dijo.

-De cualquier forma, deberías realizarte unos estudios para salir de dudas y así, saber cómo tratar esta situación -.

Carla no repeló y accedió a realizarse un chequeo, se levanto y salió del consultorio bastante confundida. Tenía tiempo, no había hecho ningún plan ese sábado, así que fue directo al laboratorio donde la había mandado su médico. Mientras caminaba, pensó si realmente existiera esta posibilidad, ella no recordaba haber hecho nada, es más, no había salido a divertirse desde hace tiempo, pero ¿cuánto, un mes, tal vez, o acaso, mes y medio?

-Puede pasar a recoger el resultado de sus análisis el lunes por la tarde-. Le contestó la recepcionista al entregarle un pequeño papel con sus datos y el sello de “pagado”.

Regresó a su casa, y su cabeza no dejaba de pensar qué haría si el resultado fuera positivo, cómo y cuándo pudo haber pasado, con quién, cómo reaccionarían sus padres, cómo mantendría ella a un bebé, qué pasaría con su carrera, etc. Todas esas peguntas aterrorizaban su mente. Creía que no sería capaz de afrontar algo de tal magnitud, no estaba preparada. Durante muchas horas estuvo así, acostada en su cama, hundiéndose en un este tipo de preocupaciones, pensando en todas las consecuencias que habría, su vida cambiaría totalmente, todos sus planes y sueños se acabarían… Así pasaron las horas hasta que finalmente, entre lágrimas y sollozos, su quedó dormida.

El lunes no tuvo nada más en la mente, todo el día anduvo distraída, entró a sus clases pero jamás se concentró en una sola palabra de lo que sus profesores decían. Y cuando llegó la tarde, se dirigió por el resultado de su análisis. Rompió el sobre rápidamente y al abrir la hoja de resultados, casi cae desmayada pero sólo se sentó, quedó con la boca abierta, al borde del llanto, vio que en efecto, los resultados indicaban que si existía estaba embarazada. Su mundo se desmoronó, tenía ganas de gritar, estaba desesperada,  -mi vida se acabó, qué voy a hacer- no dejaba de repetirse. Estaba muy decepcionada de ella misma, nunca pensó que se vería en esa situación, era muy joven, con tantos planes que ahora tendría que cambiar por algo que ella no deseaba.

Salió del establecimiento sin dirección y con los ojos llenos de lágrimas, se dirigió a su casa y se encerró en su habitación, no tenía ninguna idea de cómo iba a afrontar este gran problema; cómo y por dónde empezaría a arreglarlo… Entonces, su mente quedó en blanco, había recordado algo (al menos, era un principio), una fiesta con sus amigos algunas semanas atrás, había sido en casa de uno de sus amigos de la prepa, sin embargo, no recordaba mucho… Sólo que, esa noche conoció a alguien, estuvo platicando y bailando al principio con él pero, ¿y después que ocurrió?, ¿cuál era su nombre? Se esforzó mucho por acordarse de algo más, tenía su nombre en la mente, lo sabía… -Era algo con “v”- se dijo. -¿Víctor? Sí, creo que ese era su nombre-.


Momentos inesperados, repentinos....

Roberto,  padre de Bárbara, un hombre de 64 años, era un hombre trabajador hasta en días de descanso. Esto le parecía aberrante a su esposa quien le repetía continuamente que el dinero no le importaba, lo que quería era un esposo amoroso, pero él jamás lo entendió pues su mente era cerrada y solo podía pensar en la vida de su hija. Fue por esto que su esposa le dijo “me iré hasta que dejes de pensar en tanto trabajo y empieces a pensar en mi y en tu hija” ,así que el continuo trabajando para darle una vida plena a su queridísima hija Bárbara.
Un día de verano, sufrió un micro-infarto. Su médico lo trato con cuidado, diciéndole que ya no era tan joven como antes, además de que trabajaba bajo demasiada presión y stress. Pasó por alto cada palabra del doctor y en su mente se escuchaba constantemente “mi salud no es tan importante, pero mi hija lo es”. Igual que siempre, decidió  ignorar  el tratamiento recetado, pues incluía tomarse unas vacaciones y tener tiempos de relajamiento que para él eran considerados como herejía para su dogma de trabajador insaciable.En fin, su vida continuo, y al cabo de seis meses,  mientras revisaba los estados de cuenta, se percato que existía un adeudo que había estado ignorando desde hace varios años. Sintió un repentino choque en su corazón, como un rayo atravesando su pecho; él había muerto. 
Ese día Bárbara había estado en el centro comercial como usualmente lo hacia, pues le encantaba comprar ropa, zapatos, collares,  aunque su vestidor estaba repleto de cosas que a veces ni sabia qué tenía,  ninguna de ellas podía cubrir el vacío que el abandono de su madre había dejado en ella.Al entrar a la casa Bárbara buscó con su voz a su padre: “Ya llegué papá”. No escuchó respuesta alguna, volvió a repetir la frase, y nuevamente el silencio inundó la casa. Un sentimiento extraño le decía que algo andaba mal. Bárbara se apresuró al despacho de su padre en donde usualmente lo encontraba y sabía que todo estaría bien. Esta vez fue diferente, encontró a su padre inmóvil dentro de un profundo sueño del cuál jamás despertaría. Su padre la única persona que nunca le falló, yacía ahora sentado pálido como la muerte.
Después de tanta lucha, después de tanto sufrimiento, el padre de Bárbara finalmente pudo descansar. Y, ¿es que acaso tiene sentido el sufrimiento de la vida en el mundo presente? Desde el punto de vista de cualquier persona, el ver partir a un ser querido, y más a uno que te ha formado desde tu nacimiento, es una de las cosas más difíciles que pueden existir. Y aún más cuando te haces tan dependiente de esa persona y la mayor parte de tu vida has ido de la mano junto a ella.


Roberto, el padre de Bárbara, simplemente lo había dado y hecho todo por ella, a tal punto que había forjado un egoísmo intrínseco e incomparable dentro de ella. Lo malo no había sido el querer satisfacerla, si no el hecho de no haberla ayudado a poner los pies en la tierra, ya que los múltiples privilegios, lujos, el trato de “princesa” y el hecho de que se sintiera superior ante la demás gente no durarían toda su vida.

En cuanto a Víctor, se mantuvo a su lado en todo momento, y aunque no pareciera suficiente, representaba un gran pilar para ella. Desde muy pequeña Bárbara estuvo acostumbrada a los mejores colegios, los mejores viajes, la mejor ropa, la gente más sofisticada y las fiestas y/o reuniones que estas implicaban; pero lo que nunca pudo imaginarse fue que su padre muriera de una manera tan repentina, y peor aún, endeudado hasta los talones. ¿Qué iría a ser de Bárbara ahora? Tendría que aprender a ganarse la vida, luchar por lo que quería, y para su mala suerte, todo sin que le fuera concedido como arte de magia. Ahora todo dependía de ella.

Así que al paso de varias semanas, Bárbara logró entender la nueva vida que tenía en puerta, y queriendo o no, era necesario que tomara una decisión lo más pronto posible. Puso en marcha su plan, y comenzó su búsqueda de trabajo, de alguna manera tenía que mantenerse, y sostener sus estudios para por lo menos devolverle algo a su padre. Claro que sus expectativas de trabajo eran demasiado altas para lo que apenas podía encontrar en ese periódico que tomó prestado de la Cafetería; sin duda Bárbara tendría que echar una batalla de glamour contra sus necesidades, aunque en estos momentos era obvio cual sería el ganador.



Sin duda, la vida de Bárbara estaba a punto de completar un giro de 360°, y aunque pudiera ser extraordinario, la “chica material” tenía que quitarse los tacones y emprender este nuevo camino para salir adelante derribando los obstáculos que se le presenten con el fin de honrar la memoria de su padre.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Equipo Beige

El equipo beige está conformado por Pedro Cruz, Alejandro Dorantes, Olga Rubo, Lidia Candelario y Pamela Islava. La razón por la que somos el equipo beige es porque queríamos un color claro, lleno de luz o ausente de color. El blanco ya lo habían tomado y lo más similar es el beige. Nuestra hoja fue de una forma sencilla: un papel arrancado de un cuaderno de notas, como si lo único que hubiéramos traído en la mochila era eso; no se necesita más para dejar un recado, un pensamiento. Sólo un papel. 


Por la celebración de los 125 años de la creación de Coca-Cola lanzó su campaña “Razones para Creer en un Mundo Mejor” la cual consistía en una exposición en Plaza Galerías por 14 días. Cuenta con elementos como un tanque de guerra forrado de muñecos de peluche, una copia gigante del libro con las 125 razones, y el árbol de las buenas razones, donde la gente podrá escribir una razón para creer en un mundo mejor. El árbol que tanto ha sido mencionado en nuestra novela. Esta exposición va por las principales plazas de cada ciudad.

Esta propuesta nació luego de revisar los resultados y cruzar información del estudio cuantitativo “Barómetro de la Felicidad”, realizado a principios de 2010; un análisis cualitativo de las causas de estrés social en Latinoamérica contra lo que les resulta esperanzador; así como una revisión de las opiniones de diversos expertos a nivel mundial, del Instituto de la Felicidad de Coca-Cola. Los resultados han sido publicados en el libro “125 Razones para creer en un mundo mejor”, el cuál podrá consultarse impreso, así como versiones electrónicas para iPad, iPhone y videos en Youtube. Pero ¿cuánta razón podrá tener este libro? Gennie y Zia no pueden decir que son felices. Ellos no tienen esas 125 razones para ser felices, posiblemente no tienen ni una sola. 

Algunos artistas de nivel internacional como: Jeremyville (Australia), Jaime Hayón (España) y Jorge Alderete (México), participaron en la ilustración de esta compilación de frases como:
* Si juntásemos todos los voluntarios del planeta que trabajan turnos de tiempo completo, estos conformarían el noveno país más poblado del mundo, como Rusia. (Víctor y Carla a veces se ofrecen, a veces no. No aquilatan lo que tienen y sólo se preocupan por sus problemas diarios.)
* Gracias al trabajo de diversas instituciones, aproximadamente 800 mil armas son eliminadas por año. (Y todas esas armas terminan en el mundo de la sobras, aterrorizando día a día la vida de Gennie.)
* Durante el día, hay más momentos felices que ocasiones tristes que provocan llanto. (Tal vez donde vive Zia, pero no puede evitar sentir el deseo de ver a alguien llorar, de conocer una lágrima de tristeza y no de felicidad.)
También, como parte de la celebración de los 125 años , se difundirá el videclip “Coros”, musicalizado con la canción “Whatever” de la Oasis, que retoma algunos de los datos del libro y que busca motivar a los espectadores.
El interés de Coca-Cola en el tema de la felicidad viene de antaño, en 2008 creó en Madrid el Instituto de la Felicidad, que investiga y difunde conocimientos al respecto. El árbol tiene la intención de hacer feliz, junto con el instituto, pero la verdad es que no ha causado más que problemas para Gennie y Zia, y por ende Víctor y Carla tienen que hacer algo para ayudarlos. 
Gennie y Zia necesitan equilibrio. Nadie puede apreciar lo bueno sin tener lo malo, y nadie puede vivir feliz sin cosas positivas. Víctor y Carla viven en un planeta con las cosas buenas y las cosas malas, pero son cosas que ven diario y no les dan tanta importancia. El árbol los hizo reflexionar, pero Víctor continúa pensando que es un sueño, mientras que Carla perdió la conexión y está deseosa de volver a encontrarse con semejantes personajes. Gennie necesita ayuda urgente, Zia está en las mismas. En algún momento Víctor abre los ojos y se une, telepáticamente, a los dos chicos de planetas diferentes y, físicamente, a Carla en la búsqueda del árbol de la vida. Tienen que quitar cosas positivas y poner cosas negativas, para que así haya equilibrio en ambos planetas y puedan ser felices. Ellos no ganan nada, al contrario, será un viaje exhausto para ambos, pero todo esto es para ayudar a dos personas (y planetas) que lo necesitan más de lo que ellos podrían necesitar un helado o dormir. ¿Víctor se decidirá o preferirá arreglar las cosas con Bárbara? El árbol seguro lo acercara a Ethel. Carla está más que ansiosa de hacer algo más con su vida que sólo existir. Gennie les ruega constantemente y les ayuda con su inteligencia mientras que Zia aporta comentarios sarcásticos. ¿Dónde está el árbol? ¿Cómo van a llegar a él? Este grupo promete volverse inseparable.