Le llamamos déjà vu a ese sentimiento de ya haber vivido algo. Creemos que ya lo hicimos pero en realidad no lo hemos hecho; uno se lo quita de la cabeza diciendo que son coincidencias o que efectivamente estuvimos en ese lugar sólo que no nos acordamos. La realidad es que a veces nos paramos en puntos donde está parado alguien más en la galaxia, en otra dimensión esperando por ser escuchado. Sentimos algo que ellos vivieron segundos antes de que nos paráramos en el mismo lugar, por eso es que creemos haber estado antes ahí, sus vivencias con las nuestras se fusionan.
Gennie lleva horas esperando a ser escuchada, pero nadie se para donde ella está. Grita desesperada pero nadie en nuestra dimensión la puede escuchar, nadie la ve, nadie la siente pues nadie está en ese punto clave en el espacio para tener conexión con ella. Alguien en el salón se pone de pie y estamos seguros de que aprovechó esa oportunidad y corrió hasta donde él estaba. Se detuvo por unos segundos, como si recordara algo, se quitó la idea de la cabeza recordándose que existían los déjà vu y eso era lo que había sentido.
Pasa el tiempo que Gennie no puede más. Tiene que ser escuchada y tiene que serlo ahora. Está harta de que la confundan con sueños y coincidencias de la vida. Ella no es nada de eso, es una persona que siente y respira y vive en un mundo terrible donde nadie hace nada para ayudarla. Ni en este ni en otro planeta es escuchada. Está tan cansada que se atreve a desafiar las leyes de lo establecido y grita. Grita tan fuerte que se puede escuchar en el salón.
Silencio. El silencio inundó el salón N410. ¿De dónde había salido ese grito? De nuevo se escucha y todos estamos callados intentando encontrar a fuente de semejante ruido. Otro grito y luego uno más. Cada grito era acompañado por otro cada vez más fuerte, otro más fuerte y otro. Así como los gritos empezaron se detuvieron, y en una esquina del salón estaba una chica; creemos que es Gennie. Parece estar tan sorprendida como nosotros, pues se queda inmóvil y los ojos del tamaño de un plato.
-No lo puedo creer -dice en un susurro. Observa todo el salón e intenta tocar a uno de nosotros, aquel que está más cerca a ella, pero no pasa nada. No está realmente con nosotros; la podemos ver pero no sentir, la podemos escuchar pero no podemos acompañarla.- No estoy aquí, ¿verdad? -y más que una pregunta parece una afirmación. Negamos con la cabeza algunos y otros no saben qué hacer.
Alguien en el fondo le pregunta qué es lo que quiere, que ella es un sueño de Víctor y de Carla, le dice que Zia y ella son sólo imaginación. Gennie se ofende y nos mira con tristeza. Muchos de nosotros la comprendemos, a nadie le gusta no ser tomado en serio, y aún peor, a nadie le gustaría que se le negara su existencia. Sin embargo, antes de que cualquier otro del salón pueda decir algo, ella se pone frente a todos nosotros y se yergue lista para hablar:
-Estoy cansada de que no me tomen en cuenta, que todos quieran borrarme y continúen negando mi existencia. A pesar de todos mis esfuerzos sigo atrapada en ese planeta espantoso. En este lugar, el planeta neutral, no soy más que un holograma. Pero en mi planeta (que a veces me gustaría no fuera mío) soy una persona que sufre, que necesita ayuda. Y ustedes que tienen todo para ayudarme, rescatarme y hacerme feliz, se niegan a hacerlo. Carla, Zia, Víctor y yo hemos hablado, no han sido sueños. Por su culpa Víctor me cree un sueño, una ilusión. Zia y Carla ya no me han podido contactar por ustedes. Me niegan la entrada a una mejor realidad, por tener la mente tan cerrada es que no entienden que hay más de lo que ven. No me veían y estaba parada frente a sus ojos, a veces incluso estábamos en el mismo lugar. Ayúdenme por favor a contactar de nuevo a Zia y a Carla. Hagan que Víctor entre en razón y se dé cuenta de que existo y los necesito. Ustedes y sólo ustedes me pueden ayudar.
Quedamos atónitos y sin saber qué decir. Rompió en llanto a la mitad de su discurso y sus lágrimas de desesperación nos desarmaron. Asentimos con la cabeza intentando darle a entender que haríamos nuestro mejor esfuerzo por ayudarle, muchos parecían no creer lo que veían ¡aún cuando estaba frente a sus ojos!
-Por favor... -Y con esa última plegaria comienza a desaparecer frente a nosotros, como si el tiempo en nuestro planeta se le hubiera terminado, como si algo en el cosmos se hubiera dado cuenta que no era un ente de este planeta y la hubiera regresado a donde realmente pertenece.
El silencio en el salón es ensordecedor. No se escucha nada más que un lejano eco del llanto y las plegarias de Genoveva. Sólo podemos escuchar la esperanza que dejó impregnada en las paredes.
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