Se encontraba parada en un lugar obscuro, sola, sin saber en qué lugar se hallaba. Ella escuchaba voces y mucho ruido por todas partes, sentía cómo alguien se movía junto a ella, estaba espantada y no sabía qué hacer, comenzó a correr sin saber a dónde llegaría, y de repente, sintió cómo alguien la empujaba al piso y no dejaba que se levantara. Carla estaba muy asustada y empezó a gritar pidiendo ayuda pero nadie le contestaba, nada más sentía cómo la persona que se encontraba arriba no se quitaba de ella, la estaba lastimando.
Despertando otra vez toda mojada de sudor, se levantó y sintió un ligero golpe por el estómago, pero no le dio importancia, -qué terrible pesadilla- pensó. Fue a lavarse la cara e intentó volver a dormir.
La noche siguiente, Carla volvió a tener la misma pesadilla, pero esta vez la sombra del hombre la empezaba a tocar por todas partes, ella sentía una gran impotencia y no podía moverse. Sentía cómo aquella persona presionaba contra ella, y sin poder hacer nada para defenderse, empezó a llorar. Despertó con un grito y al darse cuenta que estaba segura, empezó a calmarse porque sólo, sólo había sido un mal sueño...
No quiso preocupar a sus papás, entonces, decidió ir sola al doctor. Espero unos cuantos minutos en una pequeña sala, y luego, fue recibida amablemente por su doctor, Carla le contó sus síntomas y el tiempo que llevaba así; el doctor se quedó pensativo y después de un breve silencio:
-Al parecer, se trata de un embarazo, esos son algunos de los síntomas-.
Carla se rió y enseguida lo negó, no había estado con nadie, -eso es imposible- dijo.
-De cualquier forma, deberías realizarte unos estudios para salir de dudas y así, saber cómo tratar esta situación -.
Carla no repeló y accedió a realizarse un chequeo, se levanto y salió del consultorio bastante confundida. Tenía tiempo, no había hecho ningún plan ese sábado, así que fue directo al laboratorio donde la había mandado su médico. Mientras caminaba, pensó si realmente existiera esta posibilidad, ella no recordaba haber hecho nada, es más, no había salido a divertirse desde hace tiempo, pero ¿cuánto, un mes, tal vez, o acaso, mes y medio?
-Puede pasar a recoger el resultado de sus análisis el lunes por la tarde-. Le contestó la recepcionista al entregarle un pequeño papel con sus datos y el sello de “pagado”.
Regresó a su casa, y su cabeza no dejaba de pensar qué haría si el resultado fuera positivo, cómo y cuándo pudo haber pasado, con quién, cómo reaccionarían sus padres, cómo mantendría ella a un bebé, qué pasaría con su carrera, etc. Todas esas peguntas aterrorizaban su mente. Creía que no sería capaz de afrontar algo de tal magnitud, no estaba preparada. Durante muchas horas estuvo así, acostada en su cama, hundiéndose en un este tipo de preocupaciones, pensando en todas las consecuencias que habría, su vida cambiaría totalmente, todos sus planes y sueños se acabarían… Así pasaron las horas hasta que finalmente, entre lágrimas y sollozos, su quedó dormida.
El lunes no tuvo nada más en la mente, todo el día anduvo distraída, entró a sus clases pero jamás se concentró en una sola palabra de lo que sus profesores decían. Y cuando llegó la tarde, se dirigió por el resultado de su análisis. Rompió el sobre rápidamente y al abrir la hoja de resultados, casi cae desmayada pero sólo se sentó, quedó con la boca abierta, al borde del llanto, vio que en efecto, los resultados indicaban que si existía estaba embarazada. Su mundo se desmoronó, tenía ganas de gritar, estaba desesperada, -mi vida se acabó, qué voy a hacer- no dejaba de repetirse. Estaba muy decepcionada de ella misma, nunca pensó que se vería en esa situación, era muy joven, con tantos planes que ahora tendría que cambiar por algo que ella no deseaba.
Salió del establecimiento sin dirección y con los ojos llenos de lágrimas, se dirigió a su casa y se encerró en su habitación, no tenía ninguna idea de cómo iba a afrontar este gran problema; cómo y por dónde empezaría a arreglarlo… Entonces, su mente quedó en blanco, había recordado algo (al menos, era un principio), una fiesta con sus amigos algunas semanas atrás, había sido en casa de uno de sus amigos de la prepa, sin embargo, no recordaba mucho… Sólo que, esa noche conoció a alguien, estuvo platicando y bailando al principio con él pero, ¿y después que ocurrió?, ¿cuál era su nombre? Se esforzó mucho por acordarse de algo más, tenía su nombre en la mente, lo sabía… -Era algo con “v”- se dijo. -¿Víctor? Sí, creo que ese era su nombre-.
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