Llegaron las vacaciones de verano, y después de todo un semestre de trabajo duro, y pensamientos que rodeaban continuamente a Víctor, decidió ir a visitar a sus abuelos a una ciudad relativamente tranquila donde nadie lo conociera ni lo juzgara, con el propósito de darle respuesta a todas las incógnitas que lo habían atormentado hasta entonces.
Ese día, Víctor se fue a la escuela junto con su maleta, lista para mantenerlo vestido durante 5 días. Salió de la escuela y tomó rumbo fijo hacia la terminal de autobuses . Una vez dentro de la terminal, Víctor compró el boleto más próximo, que era a las 9:00 pm. Durante sus 12 horas de viaje Víctor tuvo mucho tiempo para pensar y reflexionar sobre la vida, al igual que para dormir, jugar, leer, ver películas, etc.
A las 9:00 am, el autobús anunció su llegada a ciudad Madero, Tamaulipas. Víctor bajó del autobús y notó la presencia de sus abuelos esperándolo con ansias afuera de la terminal. Al verlos, corrió hacia ellos y los abrazó con mucho cariño.
Finalmente estaba en otra ciudad donde podría salir de su rutina diaria, descansar de todos sus pensamientos y ordenar sus ideas.
Llegando a casa de sus abuelos, cansado de estar tanto tiempo sentado, Víctor decide ir a dar una vuelta para conocer la cuidad, sus abuelos le dicen que vaya a la plaza “Madero” a unos 15 minutos de ahí, caminando y respirando el aire fresco de una nueva cuidad, Víctor se sentía tan entusiasmado por emprender este viaje, que presentía que iba a ser uno de los mejores de su vida.
Cuando llegó a la plaza, jamás se imaginó que se sentiría como en casa, entre tantas tiendas, personas, heladerías, juegos, el cine, etc. Pero el viaje era para olvidarse de todo esto y decide regresar a casa para descansar y hacer algo alternativo, a punto de cruzar la puerta de salida se da cuenta que un camión de Coca-Cola está bajando algo tan grande, brilloso y que llama su atención, sin poder despegar la mirada de ello.
-¿Qué?… ¿Cómo es posible?, ¿Acaso me están persiguiendo, no lo entiendo?, ese es el árbol que me ha causado tanto dolor de cabeza, tantas preguntas, tantas emociones inexplicables, y ahora que quiero alejarme de todo, vengo encontrándomelo en donde menos lo pensé, ¡No puede ser!. - Después de tantas quejas, Víctor pensó que estaba exagerando y decidió ir a investigar si era el mismo árbol que se encontró en galerías Cuernavaca.
Independientemente de todo lo que había en su cabeza, cuando vio de nuevo el árbol en aquella plaza, sintió como si una carga eléctrica le recorriese por el cuerpo entero, miraba fijamente ese árbol. – ¡Es el mismo, no hay duda!- .
Víctor se acercó al árbol, y pregunto a las personas que lo estaban bajando de donde lo habían traído, - ¿Este árbol?- sí, ¿De dónde lo han traído?, - Siempre viene en la caravana, lleva años recorriendo con nosotros- y las hojas que tenía antes, ¿En dónde están?- ¿Esas hojas?, jaja son simples papeles que a la gente le gusta pegar en el árbol, son simples ideas, quizá sueños de niños pequeños o gente ingenua.
Víctor se quedó callado, y solo observaba como la gente caminaba hacia aquel árbol y pegaba todo lo que quisieran en él.
Por segundos cruzaba por su mente que todo lo que había pensado era solo producto de su imaginación, se levantó y camino entre la gente, algo brillaba en sus zapatos, bajo la mirada y una hoja dorada estaba pegada justo en la suela de su zapato, la abrió y tenía escrito “sigue hacia adelante”, Víctor no podía creer lo que decía esa nota, como era posible tanta coincidencia, - y ¿Si no es simple coincidencia?
De pronto, su mente se relajó, tomo un gran respiro, y siguió hacia adelante.
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