miércoles, 28 de septiembre de 2011

A-Y-U-D-A

Todo el salón estaba en silencio después de la desaparición de Gennie, algunos seguían sin creerle mientras que otros estábamos ansiosos por ayudarle. Alguien se levantó dispuesto a ayudar a nuestro pobre personaje cuando comenzaron a aparecer palabras en la pantalla sin que nadie visible estuviera escribiendo.
“Ya me harté.” Se pintó en cada esquina de nuestro cerebro. “Genoveva ya se mostró y a mí ni siquiera me toman en cuenta. Piensan que por vivir en el susodicho planeta perfecto mi vida es preciosa. Pero nadie tiene idea lo cansado que es que todos sean felices. No hay emociones verdaderas ni originalidad, todos parecen máquinas diseñadas para ser felices. Es terriblemente frustrante. ¿Ustedes tienen que vivir eso? Gennie y yo vivimos en polos completamente opuestos. Ninguno está conforme y seguimos sin ser escuchados. ¿Qué más tenemos que hacer para que nos hagan caso? Yo no soy una persona tan positiva como ella, estoy harto desde antes de que ella me contactara; llevo ahorrando diamantes desde el día que conseguí uno por mi cuenta, esperando poder huir a otro universo, a otro planeta, a otra vida. Espero comprendan mis frustración y me ayuden a hacer algo:"

-¿Nos puedes escuchar? -preguntó uno de nosotros atónito.

"Sí."

-¿Y qué quieres que hagamos? -preguntó alguien aún sin creer lo que nuestros ojos veían. Se escuchaba molesto, confundido.

"¿En qué idioma les tengo que hablar? Necesito A-Y-U-D-A." 

Algunos fascinados por su sarcasmo reímos, mientras que otros se sintieron ofendidos. Estuvimos en silencio durante un rato intentando procesar la información e idear alguna forma para ayudarle. 

-¿Qué tenemos que hacer? ¿Cómo es tu planeta? -un curioso participó en la conversación.

"Ustedes son los autores. Estoy sobrepuesto en su realidad pero no me pueden ver. Todos estamos en el mismo espacio pero en diferentes dimensiones. Ustedes nos controlan... Somos tan incapaces de hacer un cambio por nuestra cuenta que tenemos que recurrir a nuestros creadores."

-¡Víctor y Carla los pueden ayudar! -gritó un entusiasta de la última fila.

"Su genialidad me sorprende. Genoveva, Carla y yo ya habíamos llegado a esa conclusión en una conversación que tuvimos; no es nada del otro mundo."

-Tienes que convencer a Víctor de que no es un sueño.

"¿Han hablado alguna vez con ese chico escéptico? Gennie lo ha hecho y terminó frustrada. Continúa intentando de convencerse de que es mentira. No sé ni siquiera en qué lugar buscarlo."

-Si estamos en el mismo espacio, podemos pararnos en el mismo lugar, ¿no? -preguntó alguien con ingenio en la voz- ¿por qué no lo encuentras y te paras en el mismo lugar en el espacio para comunicarte con él. Síguelo hasta que deje de creerlos un sueño. Víctor es y no lo podemos cambiar, así como no te podemos cambiar a ti ni tu situación, sólo los creamos y podemos ayudarles, darles información, herramientas. Pero lo que pasa en su vida es en base a sus decisiones y acciones. Se podría llamar libre albedrío. 

Pensamos que se había molestado pues tardó varios minutos en contestarnos algo. Segundos antes de que perdiéramos las esperanzas volvió a escribir:

"¿Dónde está?"

-En Madero buscando el árbol de la vida.

"¿Creen que hay un "Madero" y un "árbol de la vida" donde yo vivo?" El sarcasmos podía sentirse en su escribir.

-Pero si es el mismo espacio, deberían de tener las mismas coordenadas ¿no?

"¿Y por qué tardan tanto?" No tuvimos que decir más; uno de nosotros consiguió las coordenadas aproximadas de la plaza donde está instalado el árbol de la vida por internet. Se las entregamos y por mucho tiempo no recibimos ningún mensaje. Pasaron minutos y pensamos que ya se había ido. 

"Ya había comenzado a buscar una manera de irme sin antes agradecerles. Gracias." 

Y sin más se fue. Suponemos que ahora comienza también una nueva aventura para Zia. Seguramente llegará pronto, después de todo ha ahorrado, y viviendo en el mundo perfecto, todo se facilita. Sólo nos queda desearle mucha suerte.

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