martes, 27 de septiembre de 2011

Coincidencias

-¿Víctor, será él? ¿Por qué no puedo recordar?- decía Carla muy angustiada tratando de recordar al padre de su hijo. Carla no había dormido bien en varios días, la preocupación no la dejaba, en sus pensamientos estaba su carrera, Víctor, su familia, y también lo que pasaría con el bebé. Pensaba en un aborto cuando el cansancio la derrotó y cayó en un profundo sueño.
Al día siguiente, despertó, se sintió diferente: tranquila y aliviada; como si en sus sueños todas las preguntas se hubieran contestado. En su interior había respuestas, ahora ella sabía qué hacer. Inhaló profundamente, se levantó de la cama y se miró en el espejo. Decidida se arregló y salió a afrontar su futuro. Ella asumiría sus acciones con responsabilidad, se había convencido de que sus planes eran todavía realizables y podían esperar. Lo primero que iba a hacer era ir al doctor y cerciorarse que su embarazo marchara bien, que su salud y la del bebé, no estuvieran en riesgo.

Entró a la recepción de la clínica más prestigiosa, un rostro conocido la saludó desde el otro lado del mostrador –Hola, ¿Carla?- dijo Bárbara.

-Hola, perdón; te he visto, pero no recuerdo de dónde- le contestó dudosa Carla.

-Soy Bárbara, amiga de Alonso y… novia de Víctor, estuvimos en la fiesta, en casa de Alonso-. Carla se llenó de confusión y recuerdos.

-Ah, sí, hola, perdóname, ¿cómo estás? No sabía que trabajabas aquí-. En ese momento, Carla pensó en abandonar la clínica porque no quería que sus conocidos se enterasen aún. Se quedó.

-La verdad me ha ido muy mal, por eso estoy aquí. Tuve que buscar trabajo y aquí encontré. ¿Y tú, qué te trae por aquí?

Carla dudó en decirle la verdad, sin embargo, sería inútil ya que tarde o temprano se enteraría. –Es que estoy embarazada y vengo a un chequeo-.

Bárbara se sorprendió, se quedó sin palabras. Fue un momento muy incómodo porque sintió mucha curiosidad, sintió hasta lástima; no sabía qué situación era peor. No dijo nada.

-El doctor ya casi acaba, falta una paciente y luego seguirás tú.

-Gracias-Carla le respondió.

Bárbara sintió una fuerte conexión y empatía hacia Carla, le inspiró confianza. Mientras tanto, Carla se sentó a su lado, y empezó a platicar. Carla estaba deseosa de hablar sobre el novio de Bárbara, Víctor, ¿sería la misma persona? Las coincidencias eran muchas. Carla no sabía cómo sacar de nuevo el tema.

-¿Y cómo la pasaste en la fiesta?- comenzó Carla con esta frase. Bárbara hizo una mueca de disgusto y finalmente dijo:

-Seré sincera contigo, no la pasé nada bien y todo por Víctor; tenía la esperanza de verlo ahí y poder platicar con él pero estaba irreconocible. Tomó de más y estaba coqueteando con cual mujer se la paraba enfrente. No aguanté verlo así y mejor me fui, a lo mejor por eso ya no me viste. ¿Tú te divertiste?

Carlo no lo podía creer, el sentimiento de culpa regresó a ella y estaba totalmente decepcioanda de sí misma. Se limitó a contestar con frustración:

-Bien, me la pasé bien-. Carla sabía que tenía que decirle a Víctor y que a lo mejor, Bárbara se enteraría y a pesar de que no la conocía, sentía que la traicionaba.

1 comentario:

  1. Bárbara: se ve que has resultado ser demasiado inocente. No puedo creer cómo es que no te has dado cuenta la enorme coincidencia entre tú y Carla. Saca tus cuentas, porque seguramente Víctor no te traerá alguna buena noticia. Finalmente en algún punto de tu vida, tendrías que perderlo todo para así apreciarlo más y luchar por mantenerlo a tu lado.


    Carla: tocaya, no le cuentes. Sé que es una situación delicada, pero al menos ahorita no es el momento indicado. Además tú no sabías cuál era la situación de Víctor y qué personas la conformaban. No fue algo que se diera naturalmente, más bien el abusó de tí y sin siquiera estar en sus 5 sentidos. No dejes que la culpa te invada, y deja que eso él lo solucione.

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