Al día siguiente, despertó, se sintió diferente: tranquila y aliviada; como si en sus sueños todas las preguntas se hubieran contestado. En su interior había respuestas, ahora ella sabía qué hacer. Inhaló profundamente, se levantó de la cama y se miró en el espejo. Decidida se arregló y salió a afrontar su futuro. Ella asumiría sus acciones con responsabilidad, se había convencido de que sus planes eran todavía realizables y podían esperar. Lo primero que iba a hacer era ir al doctor y cerciorarse que su embarazo marchara bien, que su salud y la del bebé, no estuvieran en riesgo.
Entró a la recepción de la clínica más prestigiosa, un rostro conocido la saludó desde el otro lado del mostrador –Hola, ¿Carla?- dijo Bárbara.
-Hola, perdón; te he visto, pero no recuerdo de dónde- le contestó dudosa Carla.
-Soy Bárbara, amiga de Alonso y… novia de Víctor, estuvimos en la fiesta, en casa de Alonso-. Carla se llenó de confusión y recuerdos.
-Ah, sí, hola, perdóname, ¿cómo estás? No sabía que trabajabas aquí-. En ese momento, Carla pensó en abandonar la clínica porque no quería que sus conocidos se enterasen aún. Se quedó.
-La verdad me ha ido muy mal, por eso estoy aquí. Tuve que buscar trabajo y aquí encontré. ¿Y tú, qué te trae por aquí?
Carla dudó en decirle la verdad, sin embargo, sería inútil ya que tarde o temprano se enteraría. –Es que estoy embarazada y vengo a un chequeo-.
Bárbara se sorprendió, se quedó sin palabras. Fue un momento muy incómodo porque sintió mucha curiosidad, sintió hasta lástima; no sabía qué situación era peor. No dijo nada.
-El doctor ya casi acaba, falta una paciente y luego seguirás tú.
-Gracias-Carla le respondió.
Bárbara sintió una fuerte conexión y empatía hacia Carla, le inspiró confianza. Mientras tanto, Carla se sentó a su lado, y empezó a platicar. Carla estaba deseosa de hablar sobre el novio de Bárbara, Víctor, ¿sería la misma persona? Las coincidencias eran muchas. Carla no sabía cómo sacar de nuevo el tema.
-¿Y cómo la pasaste en la fiesta?- comenzó Carla con esta frase. Bárbara hizo una mueca de disgusto y finalmente dijo:
-Seré sincera contigo, no la pasé nada bien y todo por Víctor; tenía la esperanza de verlo ahí y poder platicar con él pero estaba irreconocible. Tomó de más y estaba coqueteando con cual mujer se la paraba enfrente. No aguanté verlo así y mejor me fui, a lo mejor por eso ya no me viste. ¿Tú te divertiste?
Carlo no lo podía creer, el sentimiento de culpa regresó a ella y estaba totalmente decepcioanda de sí misma. Se limitó a contestar con frustración:
-Bien, me la pasé bien-. Carla sabía que tenía que decirle a Víctor y que a lo mejor, Bárbara se enteraría y a pesar de que no la conocía, sentía que la traicionaba.
Bárbara: se ve que has resultado ser demasiado inocente. No puedo creer cómo es que no te has dado cuenta la enorme coincidencia entre tú y Carla. Saca tus cuentas, porque seguramente Víctor no te traerá alguna buena noticia. Finalmente en algún punto de tu vida, tendrías que perderlo todo para así apreciarlo más y luchar por mantenerlo a tu lado.
ResponderEliminarCarla: tocaya, no le cuentes. Sé que es una situación delicada, pero al menos ahorita no es el momento indicado. Además tú no sabías cuál era la situación de Víctor y qué personas la conformaban. No fue algo que se diera naturalmente, más bien el abusó de tí y sin siquiera estar en sus 5 sentidos. No dejes que la culpa te invada, y deja que eso él lo solucione.