miércoles, 31 de agosto de 2011

El planeta ideal de Víctor

El mundo feliz de Víctor tendría que tener a Ethel, estar casados lo haría increíblemente alegre. Ser un excelente doctor, un cardiólogo con la capacidad necesaria para salvar miles de vidas casi sin importar que reto o problema tuviesen sus pacientes.

A Víctor le encantaría vivir en un lugar amplio, lleno de naturaleza, en una gran mansión que tenga un balance perfecto entre lo natural y lo moderno, combinar lo mejor del mundo en un solo lugar.

Un planeta en donde todas las personas sean amables, se encuentren satisfechas con su forma de vivir y sean alegres con lo que hacen en su día a día. No existan las diferencias tan marcadas entre las clases sociales, nadie codicie lo que otra persona tiene, sin embargo, todos tengan ambición y ánimos para ser más exitosos y escalar en los peldaños de la vida.

Que la gente no se incline a progresar a costa del sufrimiento o la desdicha de otros, un entorno ideal en el cual no exista la violencia, los seres humanos tengan mayor calidad de vida y no vivan todos los días con miedo a no regresar a casa, a ser asaltados o heridos por ninguna razón.

Es de importancia aclarar que Víctor tampoco desea un lugar autónomo y sin sabor, no quiere un lugar en donde todo este predeterminado y nadie sea libre por completo como si fuesen robots, dado que el libre albedrío y las emociones son lo que le dan sabor a esta vida. Lo único y más relevante que quiere Víctor es una sociedad cuyos valores morales sean mas altos que cualquier tipo de ambición, valores que no puedan ser corrompidos por ninguna circunstancia , los cuales ocupen el mismo orden o nivel de importancia dentro del actuar de todos los seres humanos.

El cuarto propio de Víctor es una habitación amplia y con ventanas grandes que dejen pasar los rayos del sol, iluminándola por completo. Las paredes son de color blanco y dos de ellas están adornadas con cuadros de arte moderno. Su cama está en el centro de la recámara, es de gran tamaño y tiene un aspecto de mucha comodidad y paz. La colcha es de color rojo, lo que le da un toque de la personalidad de Víctor a toda la habitación.

Su escritorio se encuentra pegado a una de las paredes lisas, esta ubicado en la parte de la habitación donde entra más luz. Aquí, Víctor puede trabajar y pensar cómodamente, sin interrupciones. Al estar en su habitación, Víctor está tranquilo y en paz, esta con él mismo y nadie más. En su habitación puede meditar y analizar sus problemas, sacar todos los pensamientos que lo atormentan y ponerlos en claro.

Junto a su escritorio, podemos encontrar cuatro macetas de diferentes tamaños con unas plantas exóticas que le dan un toque de frescura a la habitación. Además, desprenden un olor tropical que se expande por toda la habitación.

Sin duda, para Víctor recibir 500 libras al año equivalen a 500 favores para la humanidad. Últimamente él ha querido hacerle un regalo a la humanidad, ya que ha tenido la oportunidad de apreciar las cosas importantes de la vida como el amor, la igualdad y la felicidad. Si pudiera realizar 500 favores al año para el planeta, Víctor sería extremadamente feliz. Combatir la desigualdad entre hombres y mujeres, la pobreza, el odio y las guerras para lograr un mundo mejor, sin duda es lo que más desea. Saber que poco a poco con cada favor se va logrando un mundo mejor, le da a Víctor una gran satisfacción que no cambiaría por dinero ni por nada en el mundo.

Carla...entre rollos de película y un sueño azul!!

Cuando apagas la luz, a la hora de dormir, después de que los pájaros han callado, tu cuarto propio se siente azul como el cielo bajo dos estrellas, brillando en la inmensidad. El alba es un silencio, aun no ha despertado.

Faltan horas de misterio, de oscuridad, de noche. Cuando estas dormida, Carla, entre sueños y realidad, veo todo lo que creas e imaginas.

A medida que el tiempo pasa, he estado con esta chica de bastante ingenio. Observo como experimenta cada película, en su habitación.

-¡Qué caprichosa es esa Scarlett O´Hara!- mencionaste mientras veías “Gone with the wind” por sexta vez, o cuando repetías la frase final de Rhett hacia Scarlett «Frankly, my dear, I don't give a damn». Estás entre películas y personajes. Nosotros siempre te rodeamos.

Te veo con tu cámara, libreta, lápiz y computadora todo el tiempo que estás aquí. En tu cuarto propio. Te has entregado tanto al cine que ahora no se si yo soy parte de ti o si tu eres parte de mí.

Observas cada detalle de cada filme, ordenas cada historia, pequeña o grande entre estas cuatro coloridas paredes. He aprendido mucho de ti, y tú has aprendido mucho de mí.

Como personaje, no podría funcionar sin alguien tan ingenioso como tú, no hubiera dado vida a mi entorno.

Desde esta repisa, tengo una vista panorámica de tu habitación. Tienes montañas de películas y poco tiempo para criticarlas. Desde aquí observo todas las escenas que pegas en la pared. Poco espacio queda para unas más. Tu computadora, llena de herramientas de diseño, espera sobre tu escritorio, siempre atenta para recibir tus nuevas ideas. Y para cuando ya esta todo listo tu modesto proyector refleja los frutos de tu imaginación hacia las paredes que me enseñan tus asombrosas y excelentes creaciones.

El alba ha llegado Carla, ¡despierta! que es hora de cantar “As time goes by”.

-Tengo que hacer mil cosas, empezando por mi tarea- pensó Carla mientras despertaba después de lanzar un breve bostezo.

Después de tomar un agradable baño, Carla se sentó al lado de su computadora, tomó su carpeta, y examinó los deberes que debía terminar. Tenía un par de tareas divertidas y otras un poco aburridas para ella. –Todos dicen: haz las tareas que te desagradan primero, para que veas como una recompensa las tareas que te fascina hacer- pensó. Comenzó por unas tareas de investigación científica y aunque no es un tema que le apasione demasiado si no involucra elementos cineastas, siempre obtiene buenas notas con lo que entrega. –Creo que sin estas tareas sería al menos un poco más feliz de lo que soy, así tendría tiempo para hacer todo lo demás- decía entre dientes mientras recorría la red en busca de varios artículos. Para cuando terminó, ya habían pasado casi tres horas, y vaya que tenía más cosas que hacer porque al mirar el reloj lanzó varias miradas de disgusto al ver que se le había ido tanto tiempo en cosas que verdaderamente no eran de su interés. Sonrió de nuevo al ver que ahora sí comenzaría sus tareas de animación y diseño. Además parte de sus tareas era ver una película que no figuraba en su colección. Mientras dibujaba, cautelosa e inspirada, Carla sentía la felicidad, paz y tranquilidad que cualquiera siente cuando ve un hermoso paisaje a lo lejos, o cuando una madre ve a su hijo correr en el parque gustoso de estar en su lugar de juegos preferido. Para Carla eso era lo máximo, ni siquiera podía considerar eso como parte de la tarea, su mundo sería perfecto si de dibujar, animar y editar se tratara. Un mundo en donde una ocasional interrupción solo afirmaría el gusto por lo que ella hace. Incluso sería parte de su mundo feliz pasar horas viendo películas ya sea sola, o con Alonso y Valeria, incluso cuando pasa tiempo con su familia viendo las mejores películas en la enorme pantalla plana.

Recuerdo que alguien le preguntó a Carla el porqué de su observación tan específica hacia todo lo demás y al parecer esta es la razón: Acostumbrada a ver cada detalle en las películas, siempre introducida a temas reflexivos que también involucran la atención de las personas cuando está con sus amigos, cuidar cada trazo que sus finas manos marcan sobre el papel. Tal vez son cualidades como las anteriores la causa de Carla observe todo con detalle. Después de todo, un dibujo fino y bien planeado representa satisfacción para ella.

-¡Mira qué hora es!- Se dijo Carla al ver que había invertido 4 horas más en sus diseños. -¡Y le dije a Alonso y a Vale que me acompañaran a comprar mi película!- Pensó un poco angustiada al calcular que le que quedaban solo 20 minutos para llegar con sus amigos. Suerte que ya había tomado un baño así solo podría escoger sus zapatos, una chaqueta ligera por si acaso y listo. ¿La comida? No importaba mucho, al fin que podrían pasar a comprar algo de comer.

Arrancó su auto, el portón eléctrico se alzó sin hacer demasiado ruido, colocó su bolso en el asiento del copiloto y puso la reversa. Salió con cautela y esperó unos cuantos segundos a que cerrara bien el portón. Ahora sí, a toda marcha. No había muchos lugares en donde Carla podría comprar su película así que iría a Mix-up en Galerías. Dobló a la derecha y salió a la autopista. No pasó mucho tiempo cuando se dio cuenta que ya casi no tenía combustible así que hizo un parada relativamente rápida para cargar el tanque. –Lleno por favor- Le dijo al despachador. Como ya sabía bien, preparó un billete de quinientos y la propina.

Cuando por fin llegó a Galerías, Alonso y Valeria ya la esperaban, aunque no por mucho tiempo. Sin más minutos que perder, se dirigieron a la tienda y preguntaron por el filme. Un vendedor los acompañó y mientras buscaba la película, Valeria casi gritó al darse cuenta de que ya estaba ahí uno de los discos que Carla y ella habían esperado por varios meses. Sin dudarlo, cada una tomó el que sería suyo. Casi al mismo tiempo el vendedor les entregó la película que buscaban, le dieron las gracias y ya se iban hacia la caja cuando vieron que Alonso llegó hacia ellas con un par de discos de música clásica. –Estudiaremos a Beethoven en psicología esta semana- les comentó a sus amigas. Llegaron a la caja, pagaron, y felices por sus compras salieron de la tienda.

Ya habían acordado ver la película en casa de Carla así que pasaron por algo de comer. Mientras terminaban de poner la comida de Valeria para llevar Carla fue por un par de botanas.

Ya de vuelta a sus pensamientos, Carla recordó que hacia tiempo no tenía de que preocuparse por su economía puesto que después de volver de Vancouver había ahorrado más de 10,000 pesos por varios trabajos de diseño que había realizado y le habían pagado muy bien, que suerte pensó ella.

¿De qué están hechos los diamantes?

De pronto, la conversación fue interrumpida bruscamente; es probable que haya sido una falla en la sincronización de las ideas de los tres participantes. O al menos Zia se sintió desconectado de aquellas mujeres con las que había tenido la molestia de conversar.

Parpadeó varias veces, volviendo a su realidad, hasta que las cosas que lo rodeaban comenzaron a tener sentido de nuevo.
Se encontraba en su “lugar”. Realmente era una especie de cuarto, pero la palabra “lugar” es más apropiada para el caso. A fin de cuentas, lo importante de un cuarto es que nos aparte, como una cortina semitransparente, de nuestra realidad. De nuestros problemas y de los entrometidos que contaminen los pensamientos.

El cuarto de Zia estaba en un lugar muy alejado de la sociedad, y parecía un grano de café dentro de un costal de arroz. Parece que se había empeñado en que todo estuviera al revés con respecto al mundo perfecto.

Predominaban los colores oscuros. Las paredes, al igual que el piso, eran de madera, por lo que crujía al sentir pisadas. Había varios libreros en los cuales Zia guardaba los libros que le permitían divagar y en los que buscaba el pesimismo que tanto anhelaba.

También tenía una computadora y una cama matrimonial que nunca había compartido con nadie. Entre las decoraciones predominantes en las paredes había cuadros recientes pero con aire antiguo, representando guerras y odio. Tenía una pequeña réplica del Guernica de Pablo Picasso.

Las ventanas eran abundantes, pero de tamaño reducido. Apenas dejaban pasar los rayos de luz, los cuales Zia sustituía por velas, o una pequeña lámpara cuando éstas se agotaban. Aquel cuarto resemblaba más una cueva que alguna otra cosa.

Una cueva dónde podía dejarse llevar por sus pensamientos, en lo que les diría después a las dos de planetas distintos al suyo:

Así es, yo soy Zia, el del mundo “perfecto” aunque sinceramente no sé porque le llamamos así. Este mundo es muy aburrido, todo es repetitivo y rutinario. Las personas son felices; todos los días están sonriendo, platicando, conviviendo con los demás; todos son amables. Diariamente, salen de sus casas de manera efusiva para dirigirse al trabajo, unas van caminando otros usan transporte ecológico. Aquí nadie contamina; nadie tira basura, nadie insulta a los demás, nadie se ofende, nadie se enoja, nadie hace nada malo… ¡Nadie hace algo diferente!

La vida de cada ser humano es muy rígida, nadie llora, nadie grita, nadie sufre ni se acongoja, todos son felices y digo son porque para mí esta vida no es ser feliz. Aquí nadie se esmera por ser mejor persona día con día, todos tienen lo que necesitan o al menos eso creen tener, viven en un mundo conformista antes que perfecto. Nadie hace nada por cambiar, pareciera como si existiera un código de conducta el cual nos dice que hacer y cómo hacerlo. Nadie es diferente, aquí no existe la rebeldía la desigualdad, ni las diferentes formas de pensar, porque si eso existiera habría intolerancia y tendríamos problemas o diferencias.
Aquí todo es verde, lleno de flores y pájaros, los cuales armonizan con sus cantos las frescas mañanas de este planeta. En este planeta existe el amor por el prójimo, no tenemos desigualdades de ningún tipo, todos somos iguales, lo cual me parece absurdo, porque nadie puede destacar sobre los demás. ¿Acaso ser feliz significa ser conformista? ¿De verdad todos son felices viviendo así? Yo no comprendo esto, solo sé que me gustaría salir de aquí.

Tengo 500 diamantes, del tamaño de una naranja. 500 diamantes guardados en ese baúl antiguo que está al pie de mi cama. Son tan brillantes que cuando abro el baúl puedo alumbrar todo mi cuarto. Diamantes de esos que sólo aquí en el planeta “perfecto” pueden existir. Por años los he estado guardando, no sé ni por qué los he estado guardando si aquí en mi planeta nunca nos faltan diamantes para sobrevivir, podemos gastar y gastar y no pasa nada. Siempre tendremos más diamantes.

Esta semana he estado pensando demasiado. En mi mente surgió la idea de ocupar mis 500 diamantes guardados para escapar de mi planeta, ir a donde nadie más de mi planeta ha ido y ni han pensado en ir. Quiero ir a conocer otros lugares, los planetas de donde son esas chicas con las que hablé la otra vez, donde no todo es perfecto y rutinario, donde la gente no siempre está feliz sino que también saben qué es el enojo y la tristeza, donde exista gente que tenga sentimientos reales.

Y después de conocer todos esos planetas tan extraños y diferentes (aunque creo que más perfectos para mi), pensaría muy a fondo cual realmente sería mi mundo perfecto para vivir.

Estos 500 diamantes que tengo guardados desde hace años están hechos de puras ilusiones.

martes, 30 de agosto de 2011

Genoveva una persona incomprendida...

Genoveva siempre ha estado en busca de un lugar donde pueda ser ella misma y pueda sentirse completamente libre, un sito en el que pueda ser tomada en cuenta y no como si fuera una lunática, un ambiente en el que pueda ser capaz de poseer los todos los sentimientos que todas del planeta neutral tiene y no solo poseer los malos sentimientos, un mundo donde no solo esté lleno de cosas malas que son los desechos que otro mundo tira, sino que también tenga las cosas que por más simples que sean pueden llevar a la gente a la felicidad.

El mundo feliz de Genoveva sería más parecido al planeta neutral. Le molesta vivir en el planeta de las sobras porque se encuentra rodeada de todo lo malo proveniente del mundo neutral. En su mundo feliz existirían cosas buenas y cosas malas. Genoveva viviría en un planeta donde el arte fuera apreciado. Le gustaría tener un cuarto especial para poder pintar con muchos colores y expresarse. Ella sería feliz de poder llegar en su mundo ideal a sentir todas las emociones de un enamoramiento desde conocerse hasta terminar con el corazón roto. En su mundo feliz que sería el planeta neutral podría encontrarse con Víctor y dejar de solo observarlo. Podría llegar a ser su amiga o incluso algo más. Contarle todo lo vivido en el planeta de las sobras. Genoveva en su mundo feliz sería realmente feliz y olvidaría todos sus malos recuerdos.

Muchas cosas nuevas que tendría que aprender rápidamente, ya que si no lo hiciera jamás sería capaz de ser de la misma forma que las demás personas lo hacen seguramente todos la rechazarían y de nuevo sería mal interpretada. Por esa razón cada vez que ella pueda, recolectaría todas esas cosas relacionadas a lo que haya aprendido aquel día.

Por eso en su cuarto propio las paredes de color beige tendrían varias pinturas y uno que otro poster de artistas famosos, también tendría un estante donde iría colocando cada uno de los objetos que por error fueron eliminados del mundo perfecto y uno que otro objeto que lo más probable sean objetos sin valor, pero para ella si lo poseen sin embargo las personas del mundo neutral no supieron como apreciar. Entre esas miles de chucherías se encuentran varios libros: “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra, “Un mundo feliz” de Aldus Huxley, otro libro muy parecido al de “Un mundo feliz “1984” de George Orwell, “Una habitación propia” de Virginia Woolf y “Romeo y Julieta” de Shakespeare, éste libro junto con el de Virginia Woolf son sus libros favoritos. Otras cosas que se encuentran en ese estante hay varios juguetes (muchos de ellos rotos): muñecas de trapo, barbies, juegos de mesa y peluches que le hacen sentir en su interior un calor especial. En sí su cuarto no es más que un típico cuarto de un departamento, pero lo que lo hace aún más especial que todos los demás es que el ella puede sentirse como si estuviera en el mundo neutral. Además de poseer los elementos básicos de un cuarto (cama, burós, closet, escritorio y silla) posee una enorme ventana con balcón donde de vez en cuando Genoveva saca una silla y se la pasa leyendo y, releyendo pocos buenos libros que han caído del planeta perfecto y que por suerte nadie había tenido la delicadeza revisarlos; imaginando y soñando como sería el hecho de poder descubrir qué es el amor o la felicidad. Buscando la mejor manera para poderse comunicar con Víctor y demostrarle que ella no es un sueño.

El hecho de estar en un lugar donde solo se puede sentir un tipo de pensamientos y donde existen todas aquellas cosas, personas y situaciones que nadie del planeta neutral desea. La han hecho muy ansiosa que estaría dispuesta hacer hasta lo imposible para poder ser capaz de librarse de ese horrible mundo y más si se encontrara 500 libras.

Sin pensarlo dos veces Genoveva utilizaría sus 500 libras para comprar un boleto de tren hacia el mundo neutral. Su mayor deseo es salir del mundo de las sobras, liberarse de ese lugar donde el amor y la felicidad no se encuentran por ningún lado. El boleto sería la oportunidad que Gennie necesita para realmente ser ella, para que su voz se escuche más allá de su planeta, donde las mujeres no son tomadas en cuenta y son consideradas como seres inferiores. Durante su viaje, Genoveva pensaría en todas las cosas que le contaría a Víctor, ¡al fin lo conocería! Podría platicarle cómo son tratadas las mujeres en el planeta de las sobras, por qué las personas son tan infelices juntos crearían un plan que eliminara los males de su planeta. Si Genoveva tuviera 500 libras, si pudiera comprar un boleto de tren, si Víctor pudiera ayudarla, tal vez ella podría sonreír.

Aun si estos sueños, los cuales siempre está rondando en su mente no pudieran convertirse en realidad, ella no se daría por vencida y seguiría, por lo menos en la parte de demostrarle a Víctor que ella no es solo un sueño. Que ella existe como una persona que, por las características, tiene un nombre y un aspecto físico, pero que desafortunadamente la forma en que se había presentado ante él no había sido la más apropiada.

Barbie, Huxley y Woolf

El terminar mi relación con Víctor pensé que no me afectaría tanto como lo hizo así que decidí hacer algo al respecto para alegrar mi día. Empecé a imaginar y escribir como sería mi mundo ideal.





"Mi mundo ideal sería uno en el cual tuviera dinero ilimitado sin tener que trabajar mucho para poder comprar en las tiendas más caras y exclusivas, sería una gran actriz de cine. Tendría mi independencia porque mis papás ya no me dirían que hacer ni a qué hora llegar. En este mundo no estaría sola, estaría con mis amigos, sin novio, esposo ni compromisos. Me divertiría todo el tiempo. Los antros estarían abiertos todos los días para poder salir a divertirme. Tendría una casa enorme con muchos sirvientes para que me atendieran. Los restaurantes más lujosos estarían a mi alcance porque viajaría por todo el mundo visitando todos los países de primer mundo. Sería un mundo genial, sería mi mundo feliz.





Y luego tener mi independencia, vivir sola, tener un montón de perfumes, diamantes y zapatos para mi sola. Un gran espejo en el que pudiera ver lo hermosa que soy, pero lo más importante es que mi habitación se encuentre en la punta del edificio más alto del mundo para poder ver todo desde arriba y darle la oportunidad a las personas de contemplarme desde lo alto. “Mi” cuarto tendría una cama inmensa donde poder descansar y estar relajada. Tendría un equipo de sonido bastante grande para escuchar a todo volumen sus canciones favoritas o mejor aún, tendría un escenario privado para escuchar en vivo a mis cantantes favoritos, también una moderna televisión para poder ver todos mis series y telenovelas. No me podría faltar una computadora con una increíblemente rápida señal de internet, para no tener problemas al revisar mi Facebook o platicar con mis amigos. Mi armario sería el más grande del mundo, donde pudiera colocar todos y cada uno de mis costosos y llamativos atuendos, zapatillas y bolsas, también tendría un jacuzzi para poder relajarme y un espacio para que me hagan masajes.





¿Y qué haría yo recibiendo dinero cada mes? Sería feliz, con la cantidad de dinero suficiente para cumplir todos mis caprichos, ¿40,000 pesos mensuales, tal vez, o incluso más…? Mi independencia y felicidad dependerían de mi mensualidad (que irónico). Sin duda gastaría todo el dinero consintiéndome en spas lujosos y restaurantes exclusivos. Invertiría también el dinero en conservarme siempre hermosa, es más lo daría todo (bueno la mayor parte) para que algún cientifiquito descubriera la eterna juventud y me la diera sólo a mí, para que nunca me enfermara y todo mi cuerpo siempre funcione bien".



Bárbara sin duda se imagina un mundo feliz, se imagina un cuarto propio y sus 500 libras al año aunque ni si quiera tenga antecedente alguno de lo que fue El mundo Feliz para Huxley o El cuarto propio y las 500 libras de Virginia Woolf. Y no lo tiene porque no le gusta leer porque vive la vida centrada en ella, sin ver todas las realidades a las que nos enfrenta la lectura. Pobre Barbie sin libros. Pobre Barbie rica, que sólo quiere conservar lo material pero en su mundo feliz no está una familia, un hijo. Pobre Barbie sola.


"Ethel ... la esencia detrás de la persona"

A pesar de que es demasiado tentador el hecho de ser parte de ese mundo ideal, el de la perfección, en donde no existe preocupación alguna. Creo que es importante el hecho de encontrar el balance entre el bien y el mal, entre la felicidad y la tristeza, el Yin Yang de la vida, ya que si el hombre habitara en ese mundo “perfecto”, no encontraría razones u obstáculos que enfrentar para aprovechar al máximo el día a día y poder lograr los pequeños y grandes propósitos con una mentalidad de mejora y superación continua. Además, el factor principal, en cuanto al mal que verdaderamente sobra en el planeta, es la violencia y todo lo que conlleva.

Claro que, el “mal” al que me refiero que debería de seguir existiendo es el relacionado a las emociones y sentimientos, no tanto a las acciones. Que mejor mundo que mi mundo feliz, en donde la población se ayuda los unos a los otros y la base de todo es el conocimiento adquirido a lo largo de toda la vida. No podemos dejarnos influenciar por acciones o cuestiones inmediatas, pues mientras podamos enfocarnos más en un largo plazo, se obtendrían más y mejores resultados para satisfacernos a todos. No somos sólo uno en este mundo, somos todos; somos un conjunto de seres vulnerables y aprendices. Podríamos sacar a la luz nuestra creatividad y explotarla al máximo, tal cual nos plazca o convenga; crear mil y un objetos más en este mundo que crece inadvertidamente.

· Sin duda, mi cuarto propio sería ese lugar en el cual podría pasar horas escribiendo, sobre mi escritorio de madera color chocolate, uno que otro poema, cuento o simplemente alguna historia relacionada a la vida diaria. Un lugar de paredes color beige, y en ellas pinturas de algún pintor famoso colgando en la cabecera de la cama; un armario justo a la derecha del escritorio, resguardando mi preciada colección literaria. Todas esas novelas románticas, comedias, dramas, entre otras, todas con un mismo fin: lograr expandir mi conocimiento y mi amor por este bello arte. Una que otra conteniendo un significado especial, pues tienen un origen verdaramente puro y desinteresado, lleno de sentimientos imparables e incomprensibles.

Algo que no podría faltar para darme un poco de inspiración, sería ese álbum de fotos y cartas que he construido desde la secundaria hasta la fecha, lleno de todos los momentos y recuerdos que han marcado mi vida, tanto buenos como malos, desde aquellos que irradian amor y felicidad, hasta los que representan momentos de tristeza y nostalgia. Ese pequeño mundo construido a partir de memorias, de vivencias, y de personas importantes en mi vida.

· Es sorprendente lo que puede llegar a pasar cuando alguien se apasiona tanto por un bello arte, esa emoción indescriptible que se tiene al momento de abrir las páginas de una nueva fuente de conocimiento. Esa sensación corre por mis venas al momento de leer y/o adquirir un nuevo libro. Tanta es mi pasión, que el armario de mi habitación, ha llegado a resguardar 500 hermosos libros, los cuales orgullosamente, he adquirido, ya sea por cuenta propia o como obsequio durante las diferentes fechas conmemorativas a lo largo de mi vida. Es aún mejor poder haber leído cada una de las palabras contenidas en estos 500 libros, pues me dotan de conocimiento y cualidades incomparables que jamás llegaré a desperdiciar, ni siquiera en la más mínima idea u oración que abandone mi ser. A mi parecer, son una gran reliquia, el tesoro de mi vida, la herencia perfecta. Sin duda, algo que prevalecerá por generaciones.

lunes, 29 de agosto de 2011

Un vago recuerdo....

Entre tantas cosas por hacer, Víctor recordó que estaba en espera de su amada novia. Se escuchó el timbre, y el se dispuso a abrir la puerta, Bárbara corrió al tocador, a delinear las líneas de su rostro; mientras retocaba sus ojos el teléfono sonó. Ella dio un brinco, soltó el rímel que sostenía en sus manos, dejando una curvilínea en su mejilla, y corrió hacia el teléfono. Segundos antes de llegar el teléfono, éste dejó de sonar. Enojada se hincó para tomar el rímel que rodó debajo de la cama; estaba bastante lejos como para poder alcanzarlo, entre tantos intentos se encontró un objeto liso y polvoriento: era un libro. Al abrirlo pudo leer "Para mi amado Víctor" , su cara se tornó carmín.

Dentro de tantas cosas que le disgustaban, en ese momento pudo añadir una más: Ethel y su recuerdo constante en la mente de su amado Víctor. No entendía cómo es que se había topado accidentalmente con ese libro que Ethel le habría regalado hace ya varios años. ¿Un libro? ¿Quién regala un libro? Un odio indescriptible recorría sus venas, y no pudo evitar decir:

- Yo le quitaría al mundo este libro-

Fue entonces cuando el libro fue tomado del mundo perfecto, por el mundo de las sobras. Dentro de él sólo podía encontrarse el amor de Ethel derrumbado por la envidia y el rencor que Bárbara sentía. Mientras tanto, Genoveva absorta en sus pensamientos, se vio arrojada al piso. ¿Que había causado su caída?

- ¿Qué es esto? Pero, ¿qué rayos es esto?- dijo en voz alta. - ¿Para qué querrían deshacerse de un libro si son objetos muy valiosos, llenos de conocimiento?-

Cautelosamente, Gennie abrió el libro y enseguida se dirigió a su contraportada, a la vez que le dio una hojeada. - Ahora entiendo...- exclamó con aires de decepción y desesperación. En esta importante parte del libro pudo entender que la posible causa de la aparición del libro en su mundo, se debía a los constantes conflictos que envolvían a su sexo en la trama. Por más que pensaba, no creía que fuese posible que las mujeres fueran consideradas un sexo débil, y más aún, le parecía imposible que el hombre se dirigiera hacia ellas de una manera tan despectiva y egoísta. No es justo, pensó mientras varias ideas invadieron sus pensamientos.

domingo, 28 de agosto de 2011

"No soy la hermana de Shakespeare"

Ya en casa, Víctor comenzó a recordar el día de su rompimiento con Ethel. Fue ella la que decidió terminar la relación, dejándolo devastado. Había pasado ya casi un año pero Víctor todavía sentía muy fresca la herida. Durante este tiempo había tratado de bloquear todos los pensamientos que le llegaran sobre Ethel pero ahora que había decidido cambiar su manera de ser después de leer “Un Mundo Feliz” pensó que tenía que cerrar adecuadamente esa parte de su vida. Comenzó a buscar el libro que Ethel le había entregado ese 17 de julio y al hojearlo, de repente cayó en el suelo una cata. Víctor la recogió y leyó en voz alta.

“No soy la hermana de Shakespeare”

Desconcertado, lleno de tristeza e ira lanzó la carta y el libro hacia lo alto del closet. ¿Era esa su despedida? ¿Eso era todo lo que Ethel tenía que decirle después de tres años de relación?

Se sentó en la cama y por varios minutos lo que había leído en la carta de Ethel le rodó por la cabeza, releía y releía esa misteriosa línea.

- - No, Ethel no es de las mujeres simples; a ella siempre tenía que intentar descifrarla. Llamarle no es una opción.

Fue entonces cuando Victor se levantó. Tomó una escalera y se dirigió hacia el closet para alcanzar el libro que, apenas minutos antes, había furiosamente aventado. Desempolvó la cubierta y pudo leer que se titulaba “Un cuarto Propio” de Virginia Woolf.

- - Ah, de esos libros que todos te recomiendan, que sabes que tienes que leer, pero que nunca te das el tiempo -. Pensó Víctor.

Dos capítulos leídos y Víctor no encontraba ninguna referencia a Shakespeare o a su hermana.

- - ¿Sería si quiera cierto que Shakespeare tenía una hermana?

Fue hasta el capítulo tercero que Víctor lo encontró. Algunas frases le saltaban más que otras y no encontraba una relación directa entre lo que les había pasado y lo que el libro decía. Tuvo que releerlo más de tres veces.

“Entretanto, su dotadísima hermana, supongamos, se quedó en casa. Tenía el mismo espíritu de aventura, la misma imaginación, la misma ansia de ver el mundo que él. Pero no la mandaron a la escuela. (…) Pronto, sin embargo, antes de que cumpliera veinte años, planeaban casarla con el hijo de un comerciante en lanas del vecindario. Gritó que esta boda le era odiosa y por este motivo su padre le pegó con severidad. Luego paró de reñirla. Le rogó en cambio que no le hiriera, que no le avergonzara con el motivo de esta boda. (…) Hizo un paquetito con sus cosas, una noche de verano se descolgó con una cuerda por la ventana de su habitación y tomó el camino de Londres. Aún no había cumplido los diecisiete años. Los pájaros que cantaban en los setos no sentían la música más que ella. Tenía una gran facilidad, el mismo talento que su hermano, para captar la musicalidad de las palabras. (…) Ninguna mujer, dijo, podía en modo alguno ser actriz. Insinuó... ya suponéis qué. Judith no pudo aprender el oficio de su elección. (…) Sin embargo, ardía en ella el genio del arte, un genio ávido de alimentarse con abundancia del espectáculo de la vida de los hombres y las mujeres y del estudio de su modo de ser. (…) Nick Greene, el actor-director, se apiadó de ella; se encontró encinta por obra de este caballero y —¿quién puede medir el calor y la violencia de un corazón de poeta apresado y embrollado en un cuerpo de mujer?— se mató una noche de invierno y yace enterrada en una encrucijada donde ahora paran los autobuses, junto a la taberna del «Elephant and Castle».

Los recuerdos de sus últimos meses con Ethel llenaron su mente.

- - Sí, había planes de boda, pero eran muy a futuro y Ethel siempre parecía entusiasmada cuando tocábamos ese tema. Además, yo nunca la até a nada. Ethel podía haber hecho y deshecho sin que yo la criticara o la detuviera. Su futuro, sin duda, iba a ser brillante. Todo mundo lo decía. Ethel sacaba de las mejores calificaciones. ¡Esto ni siquiera tiene sentido! Nos hubiera ido bien juntos. Si ya había ganado su beca, obviamente iba hacia adelante. Ethel es la mujer más complicada que conozco…

Pero Víctor no lo comprendía realmente. Casi un mes antes de su rompimiento, Ethel ganó una beca importante. Un reconocimiento que marcaba un antes y después en su vida. Para Víctor fue motivo de alegría, para ella fue todo un acontecimiento. Ethel se dio cuenta de que podía hacer mucho más cosas de las que había pensado y que necesitaba madurar y ser independiente para lograrlas. Todos sus nuevos planes y sueños fueron convertidos, por Víctor, en actos de egoísmo y egocentrismo cuando le dijo que debían terminar.

Al menos, por un buen tiempo, las cosas seguirían así: Ethel buscando un cuarto propio, una vida propia; Víctor pensando en cómo complacer a Bárbara.

- - Bueno, Bárbara debe estarme esperando. Odia que llegue tarde. Está bien, no será la mujer más inteligente, ni la más interesante, pero al menos nunca me dejaría una carta con líneas que no entiendo.

Así Víctor salió de su casa. Conforme, o más bien, conformándose, con una relación de la que nada estaba aprendiendo y de la que probablemente se aburriría pronto.

Rapeplay

Salí de mi casa para distraerme un rato, estaba un poco aburrido, así que decidí caminar por la ciudad sin rumbo fijo o destino predeterminado. El reloj avanzó y avanzó, a medida que mis pasos seguían la calle. Inesperadamente, llegué al centro de la ciudad, y me percaté de que en un establecimiento (de los muchos que existían ahí) había mucha gente aglutinada, y decidí echar un vistazo.

En la parte de afuera del lugar, había un letrero muy grande con el nombre “Rapeplay”, entré y noté que se trataba de un nuevo videojuego que habían sacado a la venta, y que muchos hombres estaban jugándolo o haciendo fila con mucha emoción para probarlo. Al verlos a todos tan insistentes en jugarlo, decidí hacer la prueba y me formé, de cualquier manera “no perdía nada”.

Tocó mi turno y comencé a jugar sin saber de que trataba exactamente, al tener el control del videojuego en mis manos, me percaté que el juego rondaba entorno a una temática en la cual yo jugabas el papel de un prisionero que salía de la cárcel y trataba de vengarse de la personas, especialmente de las mujeres, como jugador podía elegir el modo de venganza, pero lo central era practicar violaciones a distintas mujeres.

Al darme cuenta de la temática del juego, me quedé paralizado y cedí el control al jugador siguiente, ya que no encontraba el motivo de diversión. Cuando me aparté de la fila, observé a mi alrededor y me intrigo el ¿Por qué encontraban tanta diversión al juego, si todo era violencia hacia la mujer?.

Salí del establecimiento desilusionado y pensativo, no pude evitar formularme la pregunta ¿Por qué somos tan agresivos hacia las mujeres?¿Por qué se nos es fácil despreciarlas, si todos somos iguales?. Una respuesta que se me vino a la mente fue la creación de la mujer en la biblia, tal vez, dado que la mujer fue creada de la costilla del hombre, creíamos ser superiores y vitales para la vida de una mujer, tal vez por eso muchos pensaban que la mujer estaba subordinada al hombre en todos los aspectos de la vida y por ello era fácil agredirla y menospreciarla.

Entonces pensé “¿cómo sería el mundo si el génesis hubiera sido al revés?, ¿Cómo sería la sociedad actual si la Diosa hubiese creado a la mujer y de uno de sus pechos hubiera creado al hombre?” Definitivamente si el génesis fuese al revés, ser mujer seria el don más grande que un ser humano pudiese querer, el crimen más grande que pudiese haber en el mundo, seria precisamente lo que hoy se toma como juego, el ultrajar a una mujer seria causa de pena de muerte.

Creo que la sociedad sería mas sensible que la actual, el simple hecho de ser mujer y de poder dar vida a un ser, causa un efecto de sensibilización, nos hace mas concientes de los males sociales, y así procuraríamos más el bien común, la justicia social y la dignidad humana. Quizás, si el génesis fuese al revés, seria más difícil que las guerras existieran, que los males se propagaran y que la sociedad se contaminara, las mujeres serian las encargadas de gobernar a las naciones. Habría orden y limpieza en el mundo, pero sobre todo habría paz. Los hombres nos sentiríamos con la obligación de cuidar y proteger a las mujeres en el mundo, ya que estaríamos de alguna forma agradecidos con ellas y por decirlo de alguna manera, las idolatraríamos.

Después de haber imaginado un mundo totalmente diferente al actual, sentí frustración y enojo al ver que de todos los hombres que habían probado “Rapeplay, yo había sido el único en darme cuenta de lo espantoso que era el juego y de lo mal que quedábamos todos los hombres para con las mujeres. ¿Acaso no se daban cuenta de lo absurdo de su juego? ¿Por qué no procuraban el respeto hacia las mujeres? “Mi regalo hacia la humanidad definitivamente va a frenar estos actos”- pensé. Me di la media vuelta y volví a casa desilusionado.

sábado, 27 de agosto de 2011

Detrás de tu enojo te encuentro

Al leer el libro me di cuenta de algo: no sólo en este planeta las mujeres somos tratadas como seres inferiores, también en el planeta neutral. Víctor seguramente no entendería lo que nosotras sufrimos día a día ni las cosas que tenemos que hacer para sobrevivir. Seguramente en el planeta perfecto todos son iguales, y según lo que llego a ver a través de alguien más con quien no me he podido conectar completamente, es que en el planeta neutral las mujeres han conseguido que se les reconozcan sus derechos.

¡¡Víctor!! ¡Escúchame por favor!

¡Estoy enojada! Ya no aguanto más. Cada que le llamo me bloquea, cada que intento ver lo que él ve se convence de que es un sueño. ¡¡NO ES UN SUEÑO!! Por favor, no dejes que me pierda. No quiero seguir aquí. Quiero derechos y felicidad, arte y música. Quiero ser libre y sonriente, quiero prensar lo que se me antoje sin necesidad de temer.

¡¡Víctor!! No me ignores, por favor... NO SOY UN SUEÑO. Necesito tu ayuda y sé que yo te puedo ayudar. Tenemos que juntarnos, tenemos que juntarnos. Jun-tar-nos. ¿Dónde estás? No me bloquees. NO. No, no, no, no...

No me va a dejar entrar a su mente. Alguien o algo intenta convencerlo de que no existo. No sé si sentirme ofendida o triste. Creo que las dos... ¿Acaso hay alguien que me ponga atención en este universo? Ni en mi planeta, ni en el neutral me escuchan. O me piensan loca o me creen inexistente. ¿ES PORQUE SOY MUJER? Ni en este planeta ni en el neutral tengo voz... ¿Y en el perfecto? Ahí las mujeres tienen los mismos derechos y la misma importancia. Todo es 50/50 así que seguro alguien me tiene que escuchar y prestar atención. Sólo tengo que concentrarme. Como si eso fuera fácil aquí.

-Hola -hablé en mi cabeza esforzándome por recordar ese planeta perfecto que a veces logro ver por las mañanas.- Me llamo Gennie y necesito ayuda ¿puedes escucharme? No soporto este lugar, es prácticamente un infierno...

-Dímelo a mí -Escuché una voz diferente a la mía retumbar en mi cabeza. ¿Alguien había captado mi mensaje? No podía ser del planeta perfecto, ellos sólo conocen las cosas buenas...

-¿Eres del planeta de las sobras? -pregunté esperando atenta su respuesta.

-¿Qué es eso? -preguntó la voz misteriosa. Era una voz masculina y antes de que pudiera contestarle agregó:- Yo vivo en un planeta "perfecto", pero como lo veo sí parece ser de puras sobras.

-¿Eres del planeta perfecto? ¿No te gusta vivir ahí? -pregunté atónita. ¿Cómo es posible que alguien viva con todas la perfección a su alrededor y no sea feliz? ¿Es acaso un suicida depresivo?

-Odio este lugar; todos son "perfectos" y sonrientes y felices. Todos siempre están de acuerdo y son iguales. Parecen robots sin sentimientos reales. No conocen el enojo y la tristeza y no podemos comprender lo afortunados que somos al vivir así, pues es algo que siempre hemos tenido. Es un infierno.

-Un infierno es no ser reconocida como "importante" -Una tercera voz se agregó a nuestra plática. Nadie volvió a decir nada durante un tiempo. Yo no sabía cómo habíamos hecho contacto con ella (era una voz femenina, de eso estoy segura) y no creo que el perfecto depresivo supiera qué pasaba en general.

-¿Quién eres? -finalmente me animé a preguntar.

-Me llamo Carla y este es mi sueño ¿no es así? -Escuché cómo él comenzó a reír sarcásticamente. Yo sólo rodé los ojos y suspiré; otra que se cree demasiado creativa como para habernos imaginado y todo lo que nos rodea.

-No, no es un sueño. Soy real y supongo el suicida de la otra línea también. -Contesté con el mismo tono sarcástico con el que se rió el chico.

-Me caes bien. -Concluyó él y esperamos a que la otra voz nos contestara.

-Me llamo Carla. ¿De dónde salieron ustedes? -preguntó curiosa y sin comprender realmente qué pasaba.

-Yo soy Zia, y creo que el nombre de la otra chica es Gennie. ¿De dónde eres?

No podía creerlo, no cabía en mí la felicidad que sentía en ese momento. Finalmente había logrado contacto con dos personas de dos planetas diferentes a los míos. Carla me comprendía, con ese primer comentario estaba segura que sabía lo que yo sentía y Zia era un amargado, tal como la gente de mi planeta.

Estoy segura de que nos vamos a llevar muy bien. Y esto es sólo el principio de nuestra plática.

Veamos qué más me tienen que decir porque yo no puedo esperar para pedirles su ayuda.