Bárbara me llamó cerca de diez veces, supongo que para disculparse por haberme plantado en nuestra cita. Decidí no contestarle y apagar mi celular. Suerte que me encontré con Alonso y Valeria en el café o me hubiera sentido completamente ridículo sentado ahí solo sin nada que hacer y aún más abandonado. Me dispuse a hacer mi tarea de farmacología pero al encender mi computadora me vì bombardeado por los quince mails que pude ver en mi bandeja de entrada, cada uno de ellos enviado por Bárbara. Decidí darle el beneficio de la duda - quizás algo realmente importante se le atravesó y por eso no llegó a nuestra cita.-me dije a mi mismo.
Abrí su correo y me llené de rabia y profunda tristeza al leer estas palabras:
“Mi amorcito perdón por no llegar al café pero es que cuando iba en camino pasé frente a mi tienda de ropa favorita y me dí cuenta de que todo tenía 50% de descuento. Se que lo entenderás. Te amo. Barbie”.
Necesitaba despejar mi mente, me tiré sobre mi cama y saqué de mi mochila el libro de "Un Mundo Feliz”. Estaba tan enojado que ni la tarea podía hacer por lo cual decidí continuar leyendo esta novela que tan misteriosamente había llegado a mi. El libro me hizo reflexionar sobre la soledad, en el último año no he tenido tiempo para mi y para pensar sobre lo que quiero. Primero tuve mi relación con Ethel y poco tiempo después me uní a Bárbara. Absorbe gran parte de mi tiempo y aunque a veces no estoy con ella mi mente se llena de pensamientos acerca de nuestro futuro juntos y no me deja pensar en nada más.
Leyendo más sobre las diferentes castas entre las personas recordé mi situación familiar. Mis padres siempre vieron a mi hermano mayor Raúl como el hijo Alfa mientras que yo siempre fui visto como un Beta a su lado. Aunque nos vestíamos iguales todos sabíamos que en el fondo éramos muy diferentes. A veces me gusta ser Beta porque no se esperará tanto de mí como se espera de un Alfa, me libero de mucha presión.
Al no ser tan bueno como un Alfa no eres tan común como los Delta o Epsylon, no has sido creado por un proceso de Bokanovsky que significaría tener de 4 a 96 individuos idénticos a ti por el mundo. En mi preparatoria tenía compañeros que aunque no eran gemelos idénticos actuaban todos de la misma manera sin cuestionar nada. Parecería que fueran alérgicos a los libros o que hubieran sufrido el mismo trauma que los niños del libro de castas bajas que pasaban varias veces por un proceso traumático que incluía ser electrocutados.
La vida de Beta es muy sencilla tan solo debes cumplir con tus horas de trabajo sin tener que pensar demasiado; al final del día podrás disfrutar de un buen juego de golf electromagnético en compañía de alguien y volver a casa sabiendo que la dosis de soma te espera. Veo que esto es como mi vida, voy a la escuela, por la tarde si tengo tiempo juego “Guitar Hero” con mis amigos, visito a Bárbara y al llegar a casa me espera una cafetera cargada y lista para hacer mi deliciosa taza de café. Y gracias a mis padres cuento siempre con dinero para mis pequeños caprichos.
Pero no estoy seguro de querer ser un Beta para siempre , lo malo de ser Beta es que no piensas con madurez. Te encuentras siempre pensado como un niño aunque ya no lo seas. Siento que ya estoy en edad de cambiar mi forma de pensar, debo empezar a poner mis prioridades en orden. No sé si Bárbara encaje del todo con esta nueva forma de manejar mi vida aunque siento un gran cariño por ella. No sé si podré seguir una relación con alguien que piensa tanto como Delta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario