Me senté frente a la computadora y me dispuse a revisar mi correo. Ningún mensaje importante, aunque entre anteriores mensajes no leídos encontré una curiosa invitación a leer un blog. No recuerdo conocer a quien me mando el mensaje.
-La novela que cambiará al mundo –leí en el título. Vaya título más atrevido, ¿Qué mensaje podría existir entre sus párrafos como para atreverse a decir que cambiará al mundo? Tan incrédula como curiosa, decidí darle una oportunidad y comencé a leer.
Descubrí que la historia se desarrolla aquí en Cuernavaca, en Plaza Galerías, el lugar al que frecuentemente voy con mis amigos. Apareció un tal Víctor, quien tenía una larga reflexión sobre lo leído en el árbol de la vida.
De repente, cuando empezaba a leer otra entrada, apareció “Carla”. -¡Se llama igual que yo! –Me dije emocionada. ¿Qué será de ese personaje? Continué leyendo y me enfurecí al darme cuenta del poco espacio que se le había dado para desarrollarse. De ella apenas conocíamos su nombre y algunos pensamientos suyos que había compartido pero nada más. Incluso sospeché que el autor se había olvidado de que Carla existía.
Lo peor llegó después cuando seguí leyendo y descubrí que se atrevieron a insinuar que el momento en que Carla sería importante en la historia, ocurriría cuando finalmente conozca a Víctor. Como si su protagonismo, su existir en la historia, estuviera condicionado a su relación con él.
Entonces, me imaginé frente a los escritores de esta Novela dándoles un discurso acerca de lo que opinaba:
¡Sociedad amarrada a las decisiones de los hombres! Las mujeres, detrás del sillón, esperando a que nos encuentren para ponernos junto a los pequeños cojines.
Leí que no hay hombres aburridos en la literatura, ¿Saben por qué? Si enfocamos a Víctor en la Novela, piensen ¿Qué es él? ¿El protagonista? ¿El único que tiene derecho a reflexionar en qué darle a la humanidad? ¿El único que te puede contar sobre sus ocupaciones y preocupaciones? ¿El primero que puede conectarse con planetas fantásticos? Es él quien deja caer 90 kg sobre nosotros después de tanto helado. ¡No quiero saber más de Víctor! Es parte de la humanidad, pero no por eso es el único importante en la Sra. Novela.
Víctor no es aburrido porque le dan demasiados roles en la novela. Y digo aburrido, porque comparto la opinión de una escritora inglesa, Virgina Woolf. Ella, habla de mujeres pobres y aburridas a lo largo de la literatura hasta el siglo XIX. No se les dan muchos papeles después de “amantes”. Conocemos hombres valientes, dictadores, audaces y feroces. ¿Por qué contribuir a la gran charola de hombres protagonistas? Hay que seguir aportando “Carlas” a la historia, llenemos más de un planeta de ellas. Carla es la historia, al igual que Genoveva, Bárbara, Ethel y Víctor (sin hacerlo a un lado).
Si las mujeres creadoras de una vida, una novela, un soneto, un cantus firmus, un cuarteto o una sinfonía, comparten la misma virtud que un perro bailarín (según el Dr. Samuel Johnson) que se vea que el potencial abunda y rebasa su mente.
Las mujeres hemos hablado con la boca cerrada a lo largo de la historia, solo aparecen de repente por ahí. Que se sepa que los hombres temen al estruendo que provoca cuando las mujeres hablan. Las mujeres estamos al par de los hombres y nunca por debajo de ellos.
Escritores, le digo sin indirectas ni susurros: ustedes omnipotentes de” La Novela que Cambiará al Mundo” pongan a Carla, con espada, dignidad, armadura y flores en el corazón en su novela, que tienen que contarla.
No puedo callar mi alma. Debo, necesito, hacerle saber a los autores quién es Carla, lo maravilloso de su persona y lo firme de su actitud. El público debe saber que Carla es mucho más de lo que el autor les ha permitido ver. Si los autores no están dispuestos entonces yo lo escribiré.
Carla tiene 22 años, estudió cine en Vancouver aproximadamente año y medio. Le fascina la idea de ir estudiando en varios lugares del mundo; le da confianza así como le forja su carácter. Su experiencia, aunque increíblemente valiosa, fue solo una meta cumplida de muchas otras que tiene en la vida. Ama la música tanto como escribir y salir a bailar mientras puede en sus ratos libres.
Regresó para terminar la universidad al lado de sus mejores amigos. Ellos han sido una parte muy importante en el desarrollo de Carla. Sus aventuras y propósitos los ha ido descubriendo junto con ellos, le han dado, a lo largo de su relación, la confianza en las personas que todos necesitamos.
Carla vive sola desde hace un par de años porque la universidad está bastante lejos de casa (aunque visita a su familia tanto como puede) de hecho, se mudó uno o dos meses antes de comenzar las clases para ir acostumbrándose a su nueva vida y a una nueva casa, aunque pequeña para una familia, bastante espaciosa para una persona.
Y ¡es cierto! Ahora que lo pienso, Carla tiene los dos elementos que Virginia Woolf menciona en una de sus obras, suficiente dinero y un cuarto propio. Podría atreverme a decir que es casi independiente....¿Cuándo llegaría a conocer a Víctor?
Me encantó el discurso donde se busca que Carla no sea la sombra del protagonista masculino (Victor), sino que ella también tenga la fuerza de una mujer del siglo XXI.
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