Continué atrapado en ese mundo de obscuridad hasta que una señora que estaba detrás de mí habló con una voz llena de enojo y dijo:
-¿Ya vas a terminar?-
En ese mismo momento fue cuando recordé que seguía enfrente de la máquina de pago automático y que mi mano seguía extendida sosteniendo el papelito de la galleta de la fortuna. Inmediatamente voltee hacia atrás y me di cuenta que detrás de mí, además de la señora, había una fila de personas que ya se veían un tanto desesperadas debido a mi retraso. Volví a guardar el papelito en uno de mis bolsillos del pantalón y rápidamente busqué el boleto de estacionamiento. Segundos después lo encontré y lo más rápido que pude lo metí en la máquina, pagué la cantidad que ésta marcaba y me dirigí hacia mi auto.
Salí del estacionamiento y me dirigí rápidamente, y sin pensar en nada más, a la casa que estaba alquilando. Llegué a la casa, metí el auto, cerré el auto y me fui rápidamente hacia mi cuarto sin tomar en cuenta que los compañeros con los que comparto la casa estaban en el comedor y me habían invitado de lo que estaban cenando. Me encerré en mi cuarto y me dejé caer en la cama, me llevé las manos a la cabeza y pensé “¿Qué diablos estaba haciendo?”, me quedé mirando por varios minutos el techo del cuarto hasta que me quedé profundamente dormido.
En el sueño que tuve mientras dormía aparecí en el mismo mundo obscuro en que había caído en el estacionamiento de Galerías cuando iba a pagar en la máquina automática, pero esta vez ese mundo me absorbía hacia él con mayor fuerza que aquella ocasión. Comencé a correr para que esa enorme obscuridad que se acerba rápidamente hacia mí no me atrapara, pero cada vez que corría había algo en el suelo que impedía que pudiera correr mucho más rápido, seguí corriendo hasta que tropecé con una piedra y, cuando miré que la obscuridad cada vez estaba más cerca de mí, una intensa luz iluminó el lugar donde había tropezado haciendo que la enorme obscuridad se detuviera y comenzara a retroceder.
Una suave y tierna voz me dijo:
-Ven hacia acá rápido, porque si no nunca más podrás salir de ella.
Me levanté rápidamente y me dirigí al lugar donde provenía aquella deslumbrante luz.
Me levanté rápidamente y me dirigí al lugar donde provenía aquella deslumbrante luz.
–Por aquí, vamos ven rápido -prosiguió diciendo la voz.
Mientras más me acercaba a ese lugar me pude dar cuenta que esa voz no era más que la de un pequeño niño de primaria.
Mientras más me acercaba a ese lugar me pude dar cuenta que esa voz no era más que la de un pequeño niño de primaria.
Cuando por fin llegué a ese lugar comprobé que la voz que había escuchado antes era la de un niño no mayor de 10 años, quién se acercó hacia mí, me tomó de la mano y empezó a tirar de ella:
-Ven es por aquí. Si no nos apuramos nos van a dejar atrás -dijo el pequeño mientras empezaba a caminar.
Lo seguí hasta que llegamos a una grande y antigua puerta de roble finamente tallada:
-Vamos ábrela rápido -dijo mientras volteaba hacia atrás como si estuviera buscando algo.
-Pero ¿con qué llave? -respondí mirando al pequeño algo consternado.
-Pues con la llave que tienes en tu bolsillo derecho del pantalón -respondió el pequeño señalando el bolsillo de atrás de mi pantalón.
Metí la mano en el bolsillo y saqué de él el papelito de la galleta de la fortuna, volví a mirar al pequeño aún más consternado:
-Vamos rápido apúrate o si no nos alcanzará -dijo el pequeño cuando volteó y me miró fijamente.
Volví la mirada hacia donde estaba mi mano y para mi sorpresa el papelito que hacía segundos estaba en mi palma ya no se estaba y en su lugar había una llave.
Volví la mirada hacia donde estaba mi mano y para mi sorpresa el papelito que hacía segundos estaba en mi palma ya no se estaba y en su lugar había una llave.
-¡Apúrate que ahí viene! -gritó el pequeño mientras corría hacia donde yo estaba.
Sin dudarlo dos veces tomé la llave con mi otra mano y la metí en el cerrojo de la puerta, le di dos vueltas y la puerta se abrió. Entré rápidamente y en seguida de mí entró el pequeño, ambos cerramos la puerta lo más rápido que pudimos pegándonos a ella para evitar que la obscuridad pudiera entrar, permanecimos pegados a la puerta hasta que por fin ya no sentimos que estuvieran forzando la puerta.
-¡Huy!, por poquito no logramos -dijo el pequeño con aire de alivio.
-Sí -contesté un poco jadeante.
Luego de unos segundos me di cuenta que el lugar a donde habíamos entrado era completamente distinto al anterior, en este lugar se sentía un ambiente lleno de armonía y tranquilidad, además que estaba lleno de una cálida y luminosa luz. Todo el lugar estaba lleno de hermosos y colosales jardines llenos de distintos tipos de árboles, plantas, animales, lagos y fuentes al verlo me quedé completamente anudado por la enorme belleza del lugar.
–Ven por aquí te llevaré con los demás- dijo el pequeño quién se encontraba de pie, mientras sonreía alegremente y extendía su pequeña su mano.
–De acuerdo -le respondí mientras le regresaba su alegre sonrisa con una sonrisa un tanto tímida.
Me levante y lo seguí a paso firme, cuando empezamos a adentrarnos más ese mundo lleno de luz me pude dar cuenta que en el lugar en el que me encontraba, en estos mismos momentos, era el mundo ideal que todas las personas que habían escrito las notas que el árbol de la vida contenía pegadas en sus ramas de cartón. Tardamos varios minutos en llegar a nuestro destino, pero por fin llegamos a una pequeña, pero muy cómoda casa de color turquesa y dentro de la casa se encontraban varias personas y mascotas entre ellas se encontraban una anciana (que por la forma en la que vestía y estaba arreglada parecía ser española), una señora que aparentaba tener entre cuarenta o cuarenta y cinco años y un perro chihuahua que parecía estar muy consentido por sus amos.
-¡Abuela!, lo he traído como me lo has pedido- dijo el pequeño mientras corría hacia la anciana y le daba un fuerte abrazo seguido de un beso
-Sí, lo has hecho muy bien mi niño -le contestó la anciana mientras ella también lo abrazaba fuertemente y lo besaba cariñosamente.
Cuando lo estaba viendo entró un poco de envidia y tristeza al mismo tiempo, ya que me hizo recordar cuando cada domingo que mi familia y yo íbamos a la casa de mi abuela ella nos recibía con unos calurosos y dulces abrazos y besos, pero ahora que ya no se encontraba con nosotros ese sabor que tenían los domingos había cambiado completamente. Aún así me dio mucha alegría ver esa dulce escena porque me hizo recordar todas esas cálidas y dulces sensaciones que uno siente cuando está al lado de la persona que para esa persona ha sido su segunda madre.
-Hijo entra no te quedes en ese lugar, ven siéntate aquí a nuestro lado- me dijo la anciana mientras me señalaba una silla que se encontraba al lado de donde estaba sentada ella y el pequeño (el acento en la forma de hablar me hizo acertar de que ella era proveniente de España).
-Sí muchas gracias señora -respondí amablemente,
aunque a decir verdad me sentí un poco apenado, y comencé a caminar hacia la silla que ella me estaba ofreciendo.
aunque a decir verdad me sentí un poco apenado, y comencé a caminar hacia la silla que ella me estaba ofreciendo.
Después de haberme sentado en la silla miré a la anciana y le pregunte:
-¿Qué es este mundo?
ella dirigió su mirada hacia mí y alegremente me respondió:
ella dirigió su mirada hacia mí y alegremente me respondió:
-Este es el mundo ideal que todas las personas que al escribir y colocar sus notas en el árbol de la vida fuimos creando.
Después de que la anciana me respondió vinieron a mi mente los miles de papelitos que había leído en el árbol de la vida y claro que cuando había entrado por primera vez que me quedé mirando los extensos jardines de este luminoso mundo había supuesto que era el mundo que el que todos querían vivir, pero lo que más me sorprendió es que en su respuesta de la anciana incluyera un “nos” ¿será que acaso que cada una de las personas y mascotas que se encontraba a mi alrededor fueron las que colocaron cada una de las notas que estaban en el árbol de vida?, no pude resistir la curiosidad de saber si lo que estaba pensando era lo correcto o no así que le volví a preguntar a la anciana.
Después de que la anciana me respondió vinieron a mi mente los miles de papelitos que había leído en el árbol de la vida y claro que cuando había entrado por primera vez que me quedé mirando los extensos jardines de este luminoso mundo había supuesto que era el mundo que el que todos querían vivir, pero lo que más me sorprendió es que en su respuesta de la anciana incluyera un “nos” ¿será que acaso que cada una de las personas y mascotas que se encontraba a mi alrededor fueron las que colocaron cada una de las notas que estaban en el árbol de vida?, no pude resistir la curiosidad de saber si lo que estaba pensando era lo correcto o no así que le volví a preguntar a la anciana.
-¿Acaso ustedes fueron los que escribieron aquellas notas del árbol de la vida?
la anciana esta vez solo me respondió con una enorme sonrisa, la cual me dio a entender que significaba un Sí.
la anciana esta vez solo me respondió con una enorme sonrisa, la cual me dio a entender que significaba un Sí.
-¿Puedo saber quiénes son ustedes?, ¿qué fue lo que los motivó a escribir esas notas del árbol de la vida?
Éstas y muchas más preguntas llegaban a mi mente como una lluvia de estrellas, pero solo pude formular esas dos preguntas. Por otra parte la anciana seguía sonriendo.
Éstas y muchas más preguntas llegaban a mi mente como una lluvia de estrellas, pero solo pude formular esas dos preguntas. Por otra parte la anciana seguía sonriendo.
-No podemos decirte nuestro verdadero nombre, pero si podemos darte otro, nuestra descripción y una de las razones por las cuales escribimos esas notas que se encuentran en el árbol de la vida ¿te parece?- me respondió la anciana.
-Sí, está bien, pero, puedo saber ¿porqué no me pueden decir sus verdaderos nombres?- contesté rápidamente.
Me había consternado un poco que no me tuvieran confianza, digo, soy una persona en la que todos pueden confiar. De mi boca nunca saldría una palabra que los pudiera perjudicar.
Me había consternado un poco que no me tuvieran confianza, digo, soy una persona en la que todos pueden confiar. De mi boca nunca saldría una palabra que los pudiera perjudicar.
-No es por qué no te tengamos ninguna confianza, al contrario te estamos muy agradecidos de que te hayas tomado tu tiempo de leer lo que habíamos colocado en el árbol de la vida, pero este sitio es el que nos ha dicho que para una medida de protección ante cualquier cosa nunca dijéramos nuestros verdaderos nombres- dijo la anciana ante la cara de indignación que había puesto por creer que todos los que se encontraban en esa casa no pudieran confiar en mí.
-¿Qué te parece que después de que nos presentemos cada uno de nosotros tu mismo te presentas con el nombre que tú desees y con tu descripción? -continuó la anciana mientras me sonreía nuevamente alegremente
Solo asentí con la cabeza tratando de ocultar el sonrojado que me sentía para esto la anciana lanzó una pequeña carcajada.
Solo asentí con la cabeza tratando de ocultar el sonrojado que me sentía para esto la anciana lanzó una pequeña carcajada.
-Bueno entonces creo que yo seré la primera en presentarse -dijo la anciana con un tono un poco burlón debido a la carcajada que segundos atrás había lanzado.
Mientras tanto el pequeño, la señora y el chihuahua se acercaban al lugar donde nos encontrábamos la anciana y yo.
Mientras tanto el pequeño, la señora y el chihuahua se acercaban al lugar donde nos encontrábamos la anciana y yo.
-Yo soy Mariela, he vivido muchísimas cosas tanto tristes y felices durante mis ochenta y cinco años de mi vida. Entre las cosas felices que he vivido, sobretodo en mi niñez, cuando en el rancho que tenía mi padre allá en España hacían los quesos de cincho cómo me gusta comer las rebabas de queso crema que se secaba en los bordes del queso después haber sido prensando, otros momentos felices vinieron cuando me casé con el amor de mi vida y empezaron a llegar uno a uno mis 5 hijos y actualmente con la llegada de mis toda vía 13 nietos. Por el lado de los momentos difíciles y tristes se encuentra el momento en el que mi familia y yo tuvimos que abandonar nuestra amada España debido a la terrible Guerra Civil ‘creo eso ocurrió cuando tenía 11 o 12 años no recuerdo muy bien’, pero esa no fue la más triste desafortunadamente mi madre y yo fuimos testigos de cómo un soldado del ejército mataban a unos de mis tíos mientras tratábamos de escapar hacia México, fue un evento muy triste para todos nosotros especialmente para mi padre, ya que ese tío era un hermano menor de él pero a pesar del dolor el profundo dolor que le había causado la muerte de su hermano menor fue lo que lo impulsó a seguir firmemente hacia adelante y eso es lo que a mi madre, a mis hermanos y a mí también lo que fue lo que nos dio la fuerza para seguir. Y pues la razón por la cual escribir mi nota y colocarla en el árbol de la vida fue que a pesar de todas las cosas que tengamos que enfrentar día a día por más duras que sean siempre hay otras que nos brindan la fuerza para seguir hacia delante. -concluyó la anciana y me sonrió. Mientras tanto la señora le acercaba un vaso de agua.
-Muchas gracias querida -le dijo amablemente a la señora.
Rápidamente el pequeño niño alzó su mano
-¡Yo!, yo quiero ser el que sigue-dijo alegre y rápidamente.
-Bueno está bien cariño empieza entonces- respondió la mujer.
Entonces el pequeño se paró del lugar donde estaba sentado y se puso enfrente de mí.
Entonces el pequeño se paró del lugar donde estaba sentado y se puso enfrente de mí.
-Yo soy Carlitos, tengo 8 años, voy en 3° de primaria, aunque hay veces en las que algunas materias se complican un poco tengo muy buenas calificaciones, mi sueño es ser el mejor futbolista de México cómo el Chicharito y poder ganar muchos mundiales, me encanta jugar con todos mis amigos futbol y coleccionar estampitas de los jugadores de los más famosos equipos del mundo. A pesar de que soy toda vía muy chico puedo darme cuenta de las cosas que están pasando a mi alrededor y me preocupan un poco, por ejemplo me preocupa mucho que un día de estos mis papás no tengan dinero y no tengamos nada que comer o, que en el mundo ya no haya árboles grandes y verdes en los cuales nos podamos a subir a jugar o, que todos los ríos y mares se contaminen por completo y ya no hayan más lugares en los que podamos nadar o, que ya nunca más pueda salir a jugar a la calle con mis amigos debido a las personas malas que hay allá afuera. Pues el porqué escribí ese papelito fue porqué quiero que todos los adultos se den la media vuelta y vean que no son los únicos que están viviendo en este mundo.
Entonces el pequeño me sonrió y se fue a sentar a su lugar, pero antes le sonrió a la mujer.
Entonces el pequeño me sonrió y se fue a sentar a su lugar, pero antes le sonrió a la mujer.
-Gracias tesoro, creo que la siguiente en presentarse seré yo -dijo la mujer dulcemente.
-Yo soy Julie, tengo 40 años, soy madre soltera de un maravilloso, aunque un poco rebelde debido a la edad, chico de 15 años, debido a que mi esposo murió hace 8 años me he hecho cargo yo sola de mi hijo y por lo cual trabajo doble tiempo lo cual muchas de las veces no me permite estar mucho tiempo con él, pero en los momentos que puedo hacerlo trato de disfrutarlos a su lado y trato siempre de estar al pendiente de todo lo que esté relacionado con él, por eso mismo lo metí a estudiar a una escuela privada en la cual le brinden todo lo necesario para que pueda alcanzar sus metas y sueños. Por mi parte no me molesta no tener el suficiente tiempo para tener una segunda oportunidad en el amor en el momento en que mi esposo murió mi hijo se convirtió en todo mi mundo no niego que la muerte de mi esposo fue muy dolorosa, pero cuando vi a mi hijo me propuse que yo sería tanto padre y madre para él y que trataría de ayudarlo en todo lo que pueda para que él logre ser feliz. La razón por la cual escribí esa nota fue porque me preocupa mucho que mi hijo no pueda realizar sus sueños y no pueda llegar a ser feliz -concluyó la mujer con un poco de lágrimas en sus ojos, pero rápidamente se las secó y sonrió, aunque débilmente pero sinceramente.
-Creo que yo soy el último en presentarse- dijo la diminuta voz del chihuahua (aunque su tono de voz parecía de un niño mimado, bueno eso fue lo que me dio a entender).
-Yo soy Snoopy, soy un perrito chihuahua que le gusta ser consentido por todos, mis papis son una familia ampliamente adinerada la cual siempre me están consintiendo, llevándome a los mejores spas para que me relaje y para expresarme todo su amor, también me han comprado las mejores cosas a la moda, mis hermanitos son súper tiernos conmigo y siempre visten a la moda. Más que nada lo que pedí es que papis ya no discutan, ya que siempre que lo hacen mis hermanitos y yo nos ponemos muy tistes.
Terminó y se dirigió hacia donde se encontraba el pequeño Carlitos, quién lo acarició tiernamente en la cabeza.
Terminó y se dirigió hacia donde se encontraba el pequeño Carlitos, quién lo acarició tiernamente en la cabeza.
-Bueno entonces te toca presentarte a ti, descuida no es tan necesario que digas el porqué te interesó leer cada una de las pequeñas notas del árbol de la vida -dijo la anciana Mariela mientras me sonreía.
Entonces tomé un poco de aire y unos cuantos segundos para elegir un nombre diferente al mío y sobre lo que iba a decir, permanecí con los ojos entrecerrados hasta que por fin salieron las primeras palabras de mi boca:
-Yo soy Vicente, soy un joven de 20 años que estudia medicina en la UAEM, mi novia está estudiando filosofía y muchas de la veces tenemos discusiones muy intensas sobre ¿qué es la vida?, pero muchas de las veces que discutimos ese tema nunca podemos llegar a una conclusión que pueda satisfacer nuestras propias ideas, aún así los dos nos amamos profundamente no sabemos aún si llegaremos a casarnos algún día, pero siempre tratamos de vivir al máximo nuestra relación todo el tiempo que ésta dure -tomé un poco de aíre. -Y pues la razón por la que me interesó mucho las diferentes opiniones que estaban colocadas en ese árbol de la vida fue para encontrar la manera en que pudiera transmitir todos estos sentimientos, deseos y pensamientos de sus voces que cordialmente se han abierto depositando en mi su amplia confianza. Cuando empezaron a describirse cada uno solo al principio no entendía porque me habían traído a este lugar y no podía conocer sus verdaderas identidades, cuando podrían haberme dejado en aquel otro en el que solo existen los malos pensamientos y los malos deseos, pero cuando Mariela profundizó con su descripción fue cuando comprendí a la perfección la razón por la que puedo estar aquí y esa es que por más duras, difíciles y crueles sean las situaciones siempre serán necesarias para que así podamos dar lo mejor de nosotros y así podamos alcanzar la felicidad.- volví a tomar un poco de aíre mientras observaba a mi alrededor -A pesar de que este mundo, en el que ustedes una siempre hoja de papel han tomado forma propia muy parecida a la verdadera que los creó, sea el que todos soñamos siempre habrá algo que nunca lo deje ser completamente perfecto y por lo tanto para nosotros es lo que nos motiva a dar lo mejor y seguir adelante. Y ahora que lo pienso bien ahora puedo entender cuál es la llave que debo usar y cual ese regalo que le tengo que realizar a la humanidad.
Bajé la mirada un poco, pero inmediatamente la volví a subir con una sincera sonrisa cuando vi a los demás, todos estaban completamente contentos de que al fin había comprendido que era lo que significaba hacerle un regalo a la humanidad y que había descubierto cual era la llave para hacerlo.
Bajé la mirada un poco, pero inmediatamente la volví a subir con una sincera sonrisa cuando vi a los demás, todos estaban completamente contentos de que al fin había comprendido que era lo que significaba hacerle un regalo a la humanidad y que había descubierto cual era la llave para hacerlo.
-Lo has comprendido de maravilla, ahora puedes regresar al mundo real. Da lo mejor de ti y no dejes que nada te haga retroceder del camino que tú desees recorrer. -dijo Mariela mientras se levantaba y me daba un fuerte abrazo.
-Entonces acompáñame te llevaré a la puerta donde puedas regresar fácilmente -continuó.
Antes de acompañarla me despedí de cada uno de los demás y me fui detrás de Mariela que me acompañó hasta una puerta grande y de color blanco, se despidió nuevamente de mí y yo nuevamente saqué la llave de mi bolsillo, abrí la puerta y di un último vistazo al lugar, y entré al mundo real. Luego de haber pasado la puerta, me desperté de un brinco, levante hasta que dar sentado en la cama, me llevé la mano derecha a la cabeza, me hice el pelo hacia atrás, me quedé inmóvil unos segundos y rápidamente lleve nuevamente mi mano derecha al bolsillo derecho de mi pantalón tratando de encontrar la llave, pero solo estaba el papelito de la galleta de la fortuna, me le quede viendo por varios segundos hasta que de sopetón tomé mi mochila, la vacié en la cama hasta que encontré mi celular, lo tomé y le marqué a Bárbara.
-¿Bárbara? No, no cuelgues ya sé que es muy noche y que aún no quieres hablar conmigo, pero ¿te parece si nos vemos en Galerías enfrente del árbol de la vida a la 1:00 p.m. para tomar un café y así podamos hablar tranquilamente?
-Vale te veo ahí entonces- dije antes de colgar el celular.
Lo coloqué el buró a lado de mi cama, arregle nuevamente las cosas en mi mochila, la coloqué en la silla del escritorio, me cambié y preparé mis cosas para tomar un baño, me bañé y después de secarme bien el cabello me acosté a dormir.
Lo coloqué el buró a lado de mi cama, arregle nuevamente las cosas en mi mochila, la coloqué en la silla del escritorio, me cambié y preparé mis cosas para tomar un baño, me bañé y después de secarme bien el cabello me acosté a dormir.
¡Qué emocinante saber que Víctor y Bárbara se encontrarán para algo muy importante!
ResponderEliminarPero... ¿qué pasará con Ethel?, el antiguo amor de Víctor. ¿Qué va a ocurrir en el Árbol de la vida? Es maravillos que el mundo en esta novela sea tan grande que puedan caber en él todas las realidades? Los sueños, los deseos, las fantasías, el ir y venir cotidiano de la gente de carne y hueso...
¿Cuál será el regalo que estos personajes tienen preprado para la humanidad?