miércoles, 31 de agosto de 2011

Carla...entre rollos de película y un sueño azul!!

Cuando apagas la luz, a la hora de dormir, después de que los pájaros han callado, tu cuarto propio se siente azul como el cielo bajo dos estrellas, brillando en la inmensidad. El alba es un silencio, aun no ha despertado.

Faltan horas de misterio, de oscuridad, de noche. Cuando estas dormida, Carla, entre sueños y realidad, veo todo lo que creas e imaginas.

A medida que el tiempo pasa, he estado con esta chica de bastante ingenio. Observo como experimenta cada película, en su habitación.

-¡Qué caprichosa es esa Scarlett O´Hara!- mencionaste mientras veías “Gone with the wind” por sexta vez, o cuando repetías la frase final de Rhett hacia Scarlett «Frankly, my dear, I don't give a damn». Estás entre películas y personajes. Nosotros siempre te rodeamos.

Te veo con tu cámara, libreta, lápiz y computadora todo el tiempo que estás aquí. En tu cuarto propio. Te has entregado tanto al cine que ahora no se si yo soy parte de ti o si tu eres parte de mí.

Observas cada detalle de cada filme, ordenas cada historia, pequeña o grande entre estas cuatro coloridas paredes. He aprendido mucho de ti, y tú has aprendido mucho de mí.

Como personaje, no podría funcionar sin alguien tan ingenioso como tú, no hubiera dado vida a mi entorno.

Desde esta repisa, tengo una vista panorámica de tu habitación. Tienes montañas de películas y poco tiempo para criticarlas. Desde aquí observo todas las escenas que pegas en la pared. Poco espacio queda para unas más. Tu computadora, llena de herramientas de diseño, espera sobre tu escritorio, siempre atenta para recibir tus nuevas ideas. Y para cuando ya esta todo listo tu modesto proyector refleja los frutos de tu imaginación hacia las paredes que me enseñan tus asombrosas y excelentes creaciones.

El alba ha llegado Carla, ¡despierta! que es hora de cantar “As time goes by”.

-Tengo que hacer mil cosas, empezando por mi tarea- pensó Carla mientras despertaba después de lanzar un breve bostezo.

Después de tomar un agradable baño, Carla se sentó al lado de su computadora, tomó su carpeta, y examinó los deberes que debía terminar. Tenía un par de tareas divertidas y otras un poco aburridas para ella. –Todos dicen: haz las tareas que te desagradan primero, para que veas como una recompensa las tareas que te fascina hacer- pensó. Comenzó por unas tareas de investigación científica y aunque no es un tema que le apasione demasiado si no involucra elementos cineastas, siempre obtiene buenas notas con lo que entrega. –Creo que sin estas tareas sería al menos un poco más feliz de lo que soy, así tendría tiempo para hacer todo lo demás- decía entre dientes mientras recorría la red en busca de varios artículos. Para cuando terminó, ya habían pasado casi tres horas, y vaya que tenía más cosas que hacer porque al mirar el reloj lanzó varias miradas de disgusto al ver que se le había ido tanto tiempo en cosas que verdaderamente no eran de su interés. Sonrió de nuevo al ver que ahora sí comenzaría sus tareas de animación y diseño. Además parte de sus tareas era ver una película que no figuraba en su colección. Mientras dibujaba, cautelosa e inspirada, Carla sentía la felicidad, paz y tranquilidad que cualquiera siente cuando ve un hermoso paisaje a lo lejos, o cuando una madre ve a su hijo correr en el parque gustoso de estar en su lugar de juegos preferido. Para Carla eso era lo máximo, ni siquiera podía considerar eso como parte de la tarea, su mundo sería perfecto si de dibujar, animar y editar se tratara. Un mundo en donde una ocasional interrupción solo afirmaría el gusto por lo que ella hace. Incluso sería parte de su mundo feliz pasar horas viendo películas ya sea sola, o con Alonso y Valeria, incluso cuando pasa tiempo con su familia viendo las mejores películas en la enorme pantalla plana.

Recuerdo que alguien le preguntó a Carla el porqué de su observación tan específica hacia todo lo demás y al parecer esta es la razón: Acostumbrada a ver cada detalle en las películas, siempre introducida a temas reflexivos que también involucran la atención de las personas cuando está con sus amigos, cuidar cada trazo que sus finas manos marcan sobre el papel. Tal vez son cualidades como las anteriores la causa de Carla observe todo con detalle. Después de todo, un dibujo fino y bien planeado representa satisfacción para ella.

-¡Mira qué hora es!- Se dijo Carla al ver que había invertido 4 horas más en sus diseños. -¡Y le dije a Alonso y a Vale que me acompañaran a comprar mi película!- Pensó un poco angustiada al calcular que le que quedaban solo 20 minutos para llegar con sus amigos. Suerte que ya había tomado un baño así solo podría escoger sus zapatos, una chaqueta ligera por si acaso y listo. ¿La comida? No importaba mucho, al fin que podrían pasar a comprar algo de comer.

Arrancó su auto, el portón eléctrico se alzó sin hacer demasiado ruido, colocó su bolso en el asiento del copiloto y puso la reversa. Salió con cautela y esperó unos cuantos segundos a que cerrara bien el portón. Ahora sí, a toda marcha. No había muchos lugares en donde Carla podría comprar su película así que iría a Mix-up en Galerías. Dobló a la derecha y salió a la autopista. No pasó mucho tiempo cuando se dio cuenta que ya casi no tenía combustible así que hizo un parada relativamente rápida para cargar el tanque. –Lleno por favor- Le dijo al despachador. Como ya sabía bien, preparó un billete de quinientos y la propina.

Cuando por fin llegó a Galerías, Alonso y Valeria ya la esperaban, aunque no por mucho tiempo. Sin más minutos que perder, se dirigieron a la tienda y preguntaron por el filme. Un vendedor los acompañó y mientras buscaba la película, Valeria casi gritó al darse cuenta de que ya estaba ahí uno de los discos que Carla y ella habían esperado por varios meses. Sin dudarlo, cada una tomó el que sería suyo. Casi al mismo tiempo el vendedor les entregó la película que buscaban, le dieron las gracias y ya se iban hacia la caja cuando vieron que Alonso llegó hacia ellas con un par de discos de música clásica. –Estudiaremos a Beethoven en psicología esta semana- les comentó a sus amigas. Llegaron a la caja, pagaron, y felices por sus compras salieron de la tienda.

Ya habían acordado ver la película en casa de Carla así que pasaron por algo de comer. Mientras terminaban de poner la comida de Valeria para llevar Carla fue por un par de botanas.

Ya de vuelta a sus pensamientos, Carla recordó que hacia tiempo no tenía de que preocuparse por su economía puesto que después de volver de Vancouver había ahorrado más de 10,000 pesos por varios trabajos de diseño que había realizado y le habían pagado muy bien, que suerte pensó ella.

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