Después de que aquellos pensamientos llenaron mi cabeza, no pude contenerme y empecé a leer las primeras páginas, "Al fin Barbie nunca llega puntual", pensé y me senté a leer. Leí la descripción de las castas creadas y me quedé atónito; decía más o menos así:
-Los epsilon son la catsa más baja, ellos son ducplicados de un mismo gameto, son todos iguales, son los que se encargan de las labores más sucias y peligrosas y son acondicionados para ser felices así. Le siguen los delta ellos son igualmente duplicados y ellos se ocupan del servicio. Todos están programados para consumir, no hay felicidad sin consumo. También se les acondiciona para que nos se hagan preguntas, para que no lean ni se enteren de su realidad, para queno les gusten las bellezas gratuitas (jardínes, flores, atardeceres, etc.) porque si no, no hay consumo. A todas las castas les gusta consumir soma, una droga que no daña el cuerpo y que los alivia por si algo no anda tan bien.-
Inmediatamente pensé en que cosas teníamos en común los seres de este mundo y los de áquel. Como siempre, en lo primero que pensé 8incluso antes que en mí) fue en Barbie. Es que a esta mujer cómo le hace feliz comprar y comprar y comprar. como si también estuviera creada para consumir. Tampoco se hace preguntas, ni le gustan las noticias ni los libros, lo único que lee es la revsita de farándula; prefiere pasear en el centro comercial que en el parque; y pues, le gustan las flores, pero sólo cuando se las regalo envueltas en un bonito celofán con un gran moño. Pero eso sí tiene nada de epsilon en el sentido de que ella es única.
De tanto pensar en ella, esa mujer tan única que era mi novia, me salió un suspiro. Pensé si yo me parecería a un epsilon o un delta. Por supuesto que no, a mí me gustaba leer, ver las noticias, dar paseos en el par... y justo en ese momento fue como si mi subconsciente me pusiera en la cabeza la imágen de mí sirviéndole a Bárbara. Fue entonces cuando me di cuenta que yo era un delta fiel y servicial ante Barbie, como si me hubieran lavado el cerebro diciéndome que las mujeres hermosas siempre merecen lo mejor.
Pensé en que las tácticas de acondicionamiento de nuestro mundo son la televisión, la publicidad, la música, la religión y hasta la educación de la escuela; me di cuenta que ese mundo irónicamente feliz está más cercano a nosostros de lo que creemos.
También me sentí igual a los seres fabricados en ese mundo porque al igual que ellos yo tengo mi soma. Esa droga que cuando viene a mí me hace tan feliz. pero a la soma nosotros le llamamos dinero. Me sentí tan bajo. ¿Qué la felicidad de una persona dependa de algo tan efímero y superficial? Eso si es de seres que no piensan y ¡vaya que varios de este mundo somos creados!
Perdido entre mil y un pensamientos que abarcaban mi mente desde hacía ya horas, decidí leer un pedazo más del libro. Fue así como descubrí que no sólo coincidía en algunas cosas con los deltas; también podía considerarme un alfa. La casta alfa había sido regida bajo el régimen de superioridad. Era los únicos con acceso a la información, los líderes, los únicos pensantes y calificados con la capacidad de todo: ellos eran los únicos con altos mandos e involucrados en actividades complejas.
¿Qué tengo yo de un alfa?, pensé mientras procuraba apresurarme y terminar de recoger todo aquél desbarajuste ante mis ojos. No había posibilidad alguna de creer que yo perteneciera a alguna de las demás castas después de leer a los alfas. De pronto la confianza en mí mismo (o tal vez mi actitud engreída) salió a flote, entonces me respondí:
- Yo, soy un alfa por mi constante búsqueda del conocimiento, pero a la vez soy muy diferente, pues no soy un niño probeta. Yo tengo la semejanza con los alfas en el sentido dado que estudio medicina, y esto hace a que tenga las puertas abiertas a la posibilidad de conocer a detalle lo existente en este mundo. Sin duda estoy destinado a ser un médico alfa, debido al que el resto de mi vida dependerá de salvar la vida de muchos-.
Mi comparación, o más bien, mi igualdad con el grupo alfa le da un significado a mi vida: el entusiasmo de levantarme por la mañana y saber que existe esa chispa en mí que me hace diferente, y al mismo tiempo especial en comparación al resto de las personas. Aún así debo aclarar que eso no significa que tome una actitud negativa hacia los demás, tal y como se maneja en el libro, al contrario, por lo mismo de que mi profesión implica relacionarse con personas de todas las clases sociales, estoy dispuesto a tratar con igualdad y respeto a cada persona que se cruce en mi camino y ayudarla sin importar sus creencias, nivel económico o de estudios. A pesar de nuestras diferencias, nos necesitamos los unos a los otros para salir adelante y llegar a ese "mundo feliz".
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