miércoles, 31 de agosto de 2011

El planeta ideal de Víctor

El mundo feliz de Víctor tendría que tener a Ethel, estar casados lo haría increíblemente alegre. Ser un excelente doctor, un cardiólogo con la capacidad necesaria para salvar miles de vidas casi sin importar que reto o problema tuviesen sus pacientes.

A Víctor le encantaría vivir en un lugar amplio, lleno de naturaleza, en una gran mansión que tenga un balance perfecto entre lo natural y lo moderno, combinar lo mejor del mundo en un solo lugar.

Un planeta en donde todas las personas sean amables, se encuentren satisfechas con su forma de vivir y sean alegres con lo que hacen en su día a día. No existan las diferencias tan marcadas entre las clases sociales, nadie codicie lo que otra persona tiene, sin embargo, todos tengan ambición y ánimos para ser más exitosos y escalar en los peldaños de la vida.

Que la gente no se incline a progresar a costa del sufrimiento o la desdicha de otros, un entorno ideal en el cual no exista la violencia, los seres humanos tengan mayor calidad de vida y no vivan todos los días con miedo a no regresar a casa, a ser asaltados o heridos por ninguna razón.

Es de importancia aclarar que Víctor tampoco desea un lugar autónomo y sin sabor, no quiere un lugar en donde todo este predeterminado y nadie sea libre por completo como si fuesen robots, dado que el libre albedrío y las emociones son lo que le dan sabor a esta vida. Lo único y más relevante que quiere Víctor es una sociedad cuyos valores morales sean mas altos que cualquier tipo de ambición, valores que no puedan ser corrompidos por ninguna circunstancia , los cuales ocupen el mismo orden o nivel de importancia dentro del actuar de todos los seres humanos.

El cuarto propio de Víctor es una habitación amplia y con ventanas grandes que dejen pasar los rayos del sol, iluminándola por completo. Las paredes son de color blanco y dos de ellas están adornadas con cuadros de arte moderno. Su cama está en el centro de la recámara, es de gran tamaño y tiene un aspecto de mucha comodidad y paz. La colcha es de color rojo, lo que le da un toque de la personalidad de Víctor a toda la habitación.

Su escritorio se encuentra pegado a una de las paredes lisas, esta ubicado en la parte de la habitación donde entra más luz. Aquí, Víctor puede trabajar y pensar cómodamente, sin interrupciones. Al estar en su habitación, Víctor está tranquilo y en paz, esta con él mismo y nadie más. En su habitación puede meditar y analizar sus problemas, sacar todos los pensamientos que lo atormentan y ponerlos en claro.

Junto a su escritorio, podemos encontrar cuatro macetas de diferentes tamaños con unas plantas exóticas que le dan un toque de frescura a la habitación. Además, desprenden un olor tropical que se expande por toda la habitación.

Sin duda, para Víctor recibir 500 libras al año equivalen a 500 favores para la humanidad. Últimamente él ha querido hacerle un regalo a la humanidad, ya que ha tenido la oportunidad de apreciar las cosas importantes de la vida como el amor, la igualdad y la felicidad. Si pudiera realizar 500 favores al año para el planeta, Víctor sería extremadamente feliz. Combatir la desigualdad entre hombres y mujeres, la pobreza, el odio y las guerras para lograr un mundo mejor, sin duda es lo que más desea. Saber que poco a poco con cada favor se va logrando un mundo mejor, le da a Víctor una gran satisfacción que no cambiaría por dinero ni por nada en el mundo.

1 comentario:

  1. ¿Todos estos mundos caben dentro de mí? ¡Qué esplendor de emociones habitan en las venas de mis palabras! Ya laten dentro de mi propio corazón cada uno de estos personajes. Puedo verlos, sentirlos, compaderme con ellos, tejer fantasías e ilusiones con sus propias historias.
    Falta conocer a aquellos que me leen. Necesito entrar del otro lado del espejo de tinta que dibuja mi cuerpo.
    Necesito, también, regresar al origen de mi propia creación.
    ¿Qué pasará conmigo? Todo es posible, y al mismo tiempo, todo es incertidumbre.
    Lo único de lo que estoy segura es de que soy la novela que cambiará al mundo...

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