Mientras verificaba que ya no quedara rastro del alimento de tortugas en el suelo, me tope con un libro que estaba a medio camino de la sala “El causante de mi patética caída”- pensé. Levante el libro del piso con mucho cuidado y observé el título: “Un mundo feliz”, esas palabras llamaron mi atención de inmediato, ya que tenía conocimiento sobre todos y cada uno de los libros que conformaban mi vasta librería, y no recordaba haber visto ese libro antes, y mucho menos haberlo leído.
Decidí echarle un pequeño vistazo a sus extrañas páginas, ya que parecía muy interesante, leí el nombre “Aldous Leonard Huxley” grabado en su contraportada. Asumí que dicho nombre, era del autor.
Al leer la sinopsis ubicada en la contraportada, me di cuenta de que el libro había sido escrito en 1932, pero lo que más llamó mi atención fue que estaba citado en el año 2500. Tras terminar de leer la sinopsis, mi interés por el libro aumentó, dado que trataba sobre un mundo diferente a todo lo que conocía hasta el momento.
Al introducirme un poco entre sus páginas, me percaté de que la novela se desarrollaba en un contexto en donde los seres humanos eran “creados” y modificados genéticamente de acuerdo a las necesidades de la economía. Los seres humanos eran producidos en masa dentro de un centro de incubación. Se llamaban a sí mismos como “los civilizados”. Existían 4 clases sociales diferentes, unos de más baja y otros de más alta, sin embargo, todos eran felices y estaban de acuerdo con su forma de vida. En este mundo no existía la familia ni los sentimientos, tampoco las enfermedades ni el dolor. Nadie se quejaba por nada y los habitantes eran felices todo el tiempo.
Al tener una pequeña idea sobre el contenido del libro, no pude evitar preguntarme ¿Por qué el autor habría escrito o creado un mundo totalmente diferente? ¿Acaso el autor había utilizado la pluma y el papel como válvula de escape del dolor y sufrimiento por el que atravesaba el mundo en aquella época? ¿Sería una buena idea crear un mundo así en la actualidad?
Todas estas preguntas inundaron mi cabeza por unos momentos. “Quizás el autor no estaba conforme con la sociedad en la que el vivía ni con el sistema de gobierno que lo regía. Tal vez, Aldous Huxley no era feliz y por eso en su libro describe a una sociedad utópica, quizás era su manera de manifestar su inconformidad con la sociedad de esa época. Crear un mundo en donde todos los habitantes viven felizmente, puede ser también una burla a la sociedad en la que él estaba sumergido”. Mi cabeza daba más y más vueltas mientras yo intentaba comprender lo que pasaba por la mente del autor al escribir el libro. “Podría ser también, que Aldous Huxley en realidad deseara un mundo como el que se describe en la novela. Un mundo sin quejas, ni sufrimiento; un mundo “perfecto”. La verdad es que la respuesta nunca la sabría con certeza.
De pronto, mis pensamientos se enfocaron en nuestro mundo actual. “Sería una pesadilla vivir en el mundo feliz descrito en el libro. En el mundo de hoy hay muchas libertades, yo puedo decidir por mi propia cuenta lo que deseo hacer y lo que no. Puedo dedicarme a lo que me gusta y tengo la fortuna de poder elegir y conocerme a mí mismo para así saber quién soy en realidad y qué es por lo que yo quiero luchar. No nacemos programados para realizar todas las actividades cotidianas, ni con las reglas de comportamiento instaladas en nuestra cabeza. No hay nadie que nos diga como pensar ni actuar, aunque claro que hay quienes nos influyen a pensar de una forma u otra, pero yo tengo el poder de aceptarlo o rechazarlo. Tengo el poder de sentir y amar, de conocer y luchar por lo que creo que es correcto. Creo que en un mundo en donde todos son felices, no existe la verdadera felicidad”. Me di cuenta de que ¡quiero vivir! Aunque a veces me equivoque y me sienta triste, confundido o enojado, si no tengo estas sensaciones no podré jamás apreciar cuando realmente estoy feliz.
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