A pesar de que es demasiado tentador el hecho de ser parte de ese mundo ideal, el de la perfección, en donde no existe preocupación alguna. Creo que es importante el hecho de encontrar el balance entre el bien y el mal, entre la felicidad y la tristeza, el Yin Yang de la vida, ya que si el hombre habitara en ese mundo “perfecto”, no encontraría razones u obstáculos que enfrentar para aprovechar al máximo el día a día y poder lograr los pequeños y grandes propósitos con una mentalidad de mejora y superación continua. Además, el factor principal, en cuanto al mal que verdaderamente sobra en el planeta, es la violencia y todo lo que conlleva.
Claro que, el “mal” al que me refiero que debería de seguir existiendo es el relacionado a las emociones y sentimientos, no tanto a las acciones. Que mejor mundo que mi mundo feliz, en donde la población se ayuda los unos a los otros y la base de todo es el conocimiento adquirido a lo largo de toda la vida. No podemos dejarnos influenciar por acciones o cuestiones inmediatas, pues mientras podamos enfocarnos más en un largo plazo, se obtendrían más y mejores resultados para satisfacernos a todos. No somos sólo uno en este mundo, somos todos; somos un conjunto de seres vulnerables y aprendices. Podríamos sacar a la luz nuestra creatividad y explotarla al máximo, tal cual nos plazca o convenga; crear mil y un objetos más en este mundo que crece inadvertidamente.
· Sin duda, mi cuarto propio sería ese lugar en el cual podría pasar horas escribiendo, sobre mi escritorio de madera color chocolate, uno que otro poema, cuento o simplemente alguna historia relacionada a la vida diaria. Un lugar de paredes color beige, y en ellas pinturas de algún pintor famoso colgando en la cabecera de la cama; un armario justo a la derecha del escritorio, resguardando mi preciada colección literaria. Todas esas novelas románticas, comedias, dramas, entre otras, todas con un mismo fin: lograr expandir mi conocimiento y mi amor por este bello arte. Una que otra conteniendo un significado especial, pues tienen un origen verdaramente puro y desinteresado, lleno de sentimientos imparables e incomprensibles.
Algo que no podría faltar para darme un poco de inspiración, sería ese álbum de fotos y cartas que he construido desde la secundaria hasta la fecha, lleno de todos los momentos y recuerdos que han marcado mi vida, tanto buenos como malos, desde aquellos que irradian amor y felicidad, hasta los que representan momentos de tristeza y nostalgia. Ese pequeño mundo construido a partir de memorias, de vivencias, y de personas importantes en mi vida.
· Es sorprendente lo que puede llegar a pasar cuando alguien se apasiona tanto por un bello arte, esa emoción indescriptible que se tiene al momento de abrir las páginas de una nueva fuente de conocimiento. Esa sensación corre por mis venas al momento de leer y/o adquirir un nuevo libro. Tanta es mi pasión, que el armario de mi habitación, ha llegado a resguardar 500 hermosos libros, los cuales orgullosamente, he adquirido, ya sea por cuenta propia o como obsequio durante las diferentes fechas conmemorativas a lo largo de mi vida. Es aún mejor poder haber leído cada una de las palabras contenidas en estos 500 libros, pues me dotan de conocimiento y cualidades incomparables que jamás llegaré a desperdiciar, ni siquiera en la más mínima idea u oración que abandone mi ser. A mi parecer, son una gran reliquia, el tesoro de mi vida, la herencia perfecta. Sin duda, algo que prevalecerá por generaciones.
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