jueves, 11 de agosto de 2011

Las Hojas Perdidas, Encontradas, Secas y Escondidas

De repente, un destello de luz en la hoja llamó mi atención: era pequeña, estaba escondida entre las raíces del árbol. Era amarilla. Entonces, en lo más profundo de las ramas, descubrí una hoja lila en forma de nube. Al observarla, noté que todas las demás tenían una figura y colores distintos: una era blanca con forma de paloma; la rosa, era una estrella; la beige, era un rectángulo que parecía haber sido arrancado de un cuaderno de notas.

Fue entonces que me puse a pensar, y creí que el mundo sin problemas sería aburrido, pues me parece bueno el hecho de tener que enfrentarse con la realidad, superarla y a la vez aprender de ella. Muchos piensan frecuentemente en qué es lo que le quitarían al mundo, pero yo a diferencia de ellos me puse a pensar en qué es lo que dejaría a mi querido mundo.

Encontré una nota en la que podía leer un pensamiento similar:


Yo le dejaría a nuestra fuente principal de vida, la naturaleza, así como el brillo del sol, el esplendor de las estrellas y el color de la vegetación. No podría faltar mi familia, y el amor inmenso que emana para vivir, las sonrisas que proporcionan luz en los corazones, y las lágrimas que expresan cuán vulnerables somos como humanos. Para el hombre quedaría el amor, la amistad, la confianza, la lucha, la fortaleza. La tempestad, la tristeza y la muerte para dar paso a la vida en toda la extensión de la palabra...

Y al parecer no era la única, seguro había muchas más porque encontré otras que tenían pensamientos similares.



Yo le dejaría al mundo la naturaleza como lo es: El mar del caribe, los paisajes de la Sierra Madre, el cielo del polo norte, la lluvia de estrellas y todo lo que nos rodea en la vía láctea. De igual manera me gustaría dejar las frutas como las fresas y los chocolates Ferrero. Dejaría a las personas buenas como superman, las sonrisas de todos, la cortesía de la gente, la fe en Dios, la alegría de la vida y la elegancia de las personas. La tecnología del siglo XXI sería bueno que se quedara también, dado que es algo que nos facilita la vida y nos permite desarrollarnos en diversos aspectos.

Otras cosas que yo le dejaría al mundo serían la libertad a las diversas formas de pensamiento (liberal, conservadora, moderada, etc.), las cosas simples que le día a día le van dando sentido a la vida como lo son: ver sonreír alegremente a las personas, tomar un delicioso café por la mañana, despertar con el hermoso canto de las aves, el verde de los valles, prados y cerros del lugar donde vivo, y el fresco olor de la hierba después de haber llovido; y por último dejaría a los amigos, quienes con su gran cariño nos apoyan desinteresada e incondicionalmente y, nos tienden una mano comprensiva y aconsejadora en los momentos más difíciles.

Poco a poco, mientras seguía leyendo, me daba cuenta de que había tantas cosas buenas en nuestro mundo: los paisajes, la familia, los valores, los inventos del hombre, en fin..que me topé con otra nota que decía:

Yo dejaría en el mundo: A la primavera para poder disfrutar del sol y el aroma de las flores, el verano para surfear en el mar y las estrellas para contemplarlas por las noches, sentir el pasto bajo tus pies y el olor a tierra mojada.
No podrías estar sin la unión familiar, el amor a mi madre, la cálida compañía del amor de mi vida y a mi más fiel amigo Spike (mi perro), los niños que son el futuro del mundoque nos brindan esperanza, generosidad y espontaneidad.
No puede faltar la dulce compañía de los amigos en el cine, la guerra de palomitas de caramelo y los momentos de tristeza, euforia y felicidad al escuchar música.

Después de leer las 4 reflexiones me he puesto a pensar y no entiendo porqué la gente dice que nuestro mundo está perdido, al contrario, con todos estos pequeños detalles y cosas maravillosas hay miles de razones para luchar por él, no dejarnos vencer por las cosas insignificantes y por ello es mejor siempre buscar el arcoiris.

Detrás de ese arcoiris sé que encontraré mi tesoro personal. Lleno de pasiones que nos dan un motivo para ser felices, de bondad inesperada, de amor. No podría dejar de lado la perseverancia para alcanzar mis metas ni el respeto al prójimo. Estaría rodeado de la naturaleza, el deseo de aprender cada día más y de todos los colores del mundo, sin los cuales podría vivir.


¿Qué más le dejaría al mundo? Parecía algo fácil de contestarme, sin embargo fue más complicado de lo que pensé. El mundo está tan lleno de cosas buenas que es casi imposible enlistarlas y aún más difícil nombrarlas. Sé que no podría vivir sin los momentos felices que he pasado con mis amigos y familia, en especial mi hermana y mi madre; los cuales me han ayudado a crecer como persona y le han dado sentido a mi vida. También dejaría las enseñanzas de la gente mayor, ya que son ellos los que han ganado experiencia a través de sus años y son esas enseñanzas las que ayudan a no cometer los mismos errores. Dejaría el amor más grande en esta vida: el de una madre a un hijo, ya que es la base que nos ayuda a forjarnos personas como personas de bien. Y de eso depende el resto de la humanidad.


No podría vivir en un mundo donde no pudiera ver su sonrisa de dientes chuecos y el par de hoyuelos acompañando el sonido de su felicidad. Sus ojos oscuros y rasgados. Para mí seria vital el amor a cada ser vivo, darles el espacio y respeto que merecen. La música de todo tipo, la diversidad cultural y emocional. Las diferencias en pensamiento, y gustos. Me gustaría conservar todo tipo de comida, gustos y decisiones que hagan a todos felices; que me den el placer de sentirme yo. Y que ese placer no perjudique a ningún otro humano, al contrario, que ese placer complemente el de los demás...

De repente me encontré mirando al vacío, como ido, entre tantas personas que pasaban platicando, cargando bolsas, riendo. De pronto recordé que había visitado el centro comercial más popular de Cuernavaca para buscar un regalo a mi novia, con la que me había peleado un día antes y quería sorprenderla con un perfume o con un atuendo de moda, qué sé yo. Y después de haber permanecido 18 minutos frente a ese colorido árbol, lleno de palabras y sentimientos profundos y situado en un lugar promotor del consumismo, me quedé con una risa irónica ante tal paradoja.

Decidí emprender mi camino hacia las tiendas y los aparadores, cuando me di cuenta que a mi chamarra se había adherido una hoja blanca que pertenecía a un pequeño block de notas perfumado; fue una señal, había algo que no me permitía del todo alejarme del árbol. La tomé y leí:

Al mundo le dejaríamos la música que relaja los sentidos después del estrés, el café frappe mocha con mcuhas chispas y crema batida, los besos y abrazos cuando se demuestra amor verdadero a nuestra mamí o nuestro novio; también el dinero, la tristeza y el dolor para valorar la felicidad y la muerte para apreciar lo bueno de la vida.

-"¿Cómo es que nadie piensa en dejarle al mundo la comida? ¡Ay! Una deliciosa pizza o un helado con chocolate y cacahuate. Antes del regalo, paso por un helado"- pensé mientras me alejaba de aquel brotadero de deseos y voluntades.

1 comentario:

  1. ¿Quién eres? ¿Hay "alguien" detrás de esa voz? ¿A quién representas? Por cierto, ¿a qué fuiste a Galerías Cuernavaca? Y más aún, ¿qué es "Galerías Cuernavaca"? 0h... también se me ocurre preguntarte qué vas a hacer con todas hojas y con todos esos pensamientos.

    ResponderEliminar