El otro día, paseando por Galerías Cuernavaca, me encontré con un árbol de la vida construido con cartón y hojitas de papel. Me asomé a una de ellas de color azul, que decía:
Si yo pudiera quitarle algo al mundo serían las diferencias sociales, la pobreza, el dinero, el "mundo material". El mundo sería completamente distinto sin violencia, sin religión, sin ranas ni ratas que se entrometieran en nuestro desarrollo como personas.
Si quitaramos el dinero, desaparecería la pobreza y el mundo material...
Después llamó mi atención una que estaba en el fondo de las ramas, muy escondida y hasta arrugada; me acerque y pude leer:
Entre las cosas que le quitaríamos al mundo se encuentran: las guerras, las armas, el dolor y la violencia. La corrupción, el narcotráfico, la discriminación y la arrogancia son obstáculos para el desarrollo humano; también lo son las mentiras, el conformismo, las enfermedades, la apatía, la ambición y el poder.
Sorprendida por las dos notitas anteriores, no pude frenar mis impulsos por seguir leyendo y fue entonces que descubrí otra que decía:
Nosotros quitaríamos la violencia, la corrupción, la discriminación y la crisis económica para ser mejores seres humanos evitando la falta de conciencia ambiental, las enfermedades, la ignorancia y algunos defectos como la hipocresía, soledad y el miedo al fracaso.
Y así el mundo sería mejor sin arañas y las horribles clases de ¡7 a 9 de la mañana!...
Sonreí al leer las notas y como si algo se hubiera dado cuenta de que estaba dejando pasar estos pensamientos a un segundo plano en mi cabeza, una de las notas se quedó adherida a mi mano. No pude evitar leer un pedazo más de reflexión:
Yo quitaría del mundo las guerras, las mentiras, la violencia, la pobreza, la discriminación, el odio y la intolerancia. También quitaría los vicios, la flojera, la avaricia, los delincuentes, el miedo, los insultos, la contaminación y todo aquello que no permita que algún ser vivo sea feliz.
Si yo pudiera quitarle algo al mundo serían las diferencias sociales, la pobreza, el dinero, el "mundo material". El mundo sería completamente distinto sin violencia, sin religión, sin ranas ni ratas que se entrometieran en nuestro desarrollo como personas.
Si quitaramos el dinero, desaparecería la pobreza y el mundo material...
Después llamó mi atención una que estaba en el fondo de las ramas, muy escondida y hasta arrugada; me acerque y pude leer:
Entre las cosas que le quitaríamos al mundo se encuentran: las guerras, las armas, el dolor y la violencia. La corrupción, el narcotráfico, la discriminación y la arrogancia son obstáculos para el desarrollo humano; también lo son las mentiras, el conformismo, las enfermedades, la apatía, la ambición y el poder.
Sorprendida por las dos notitas anteriores, no pude frenar mis impulsos por seguir leyendo y fue entonces que descubrí otra que decía:
Nosotros quitaríamos la violencia, la corrupción, la discriminación y la crisis económica para ser mejores seres humanos evitando la falta de conciencia ambiental, las enfermedades, la ignorancia y algunos defectos como la hipocresía, soledad y el miedo al fracaso.
Y así el mundo sería mejor sin arañas y las horribles clases de ¡7 a 9 de la mañana!...
Sonreí al leer las notas y como si algo se hubiera dado cuenta de que estaba dejando pasar estos pensamientos a un segundo plano en mi cabeza, una de las notas se quedó adherida a mi mano. No pude evitar leer un pedazo más de reflexión:
Yo quitaría del mundo las guerras, las mentiras, la violencia, la pobreza, la discriminación, el odio y la intolerancia. También quitaría los vicios, la flojera, la avaricia, los delincuentes, el miedo, los insultos, la contaminación y todo aquello que no permita que algún ser vivo sea feliz.
La primera hoja es azul, ¿y las que siguen?, ¿qué significarán los colores de las hojas?
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