Y de pronto, en esa intersección del tiempo y del espacio que sólo puede darse en el corazón de una novela, los antípodas se encuentran, los planetas de funden, la perfección sobra, y la sobra es la miga que alimenta un nuevo inicio.
Zía y Bárbara en plena calle...
Carla y Ethel por un mismo pasillo...
Víctor y Genoveva mirándose uno a otro entre la bruma...
Y aquí, en pleno vendaval del árbol de la vida, cuando sus hojas giran en redondo transformando el devenir de nuestra historia, debemos escribir:
FIN DE LA SEGUNDA PARTE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario