En ese mismo
momento, Carla acaba de cenar con su tía, fue un momento un poco incómodo. Las
dos trataban de seguir una buena conversación pero a ratos se tornaba difícil
pues su tía quería saber que había pasado en la playa pero evitaba preguntar y
qué bueno que lo hacía porque Carla prefería que no lo hiciera. Cuando
terminaron de recoger la mesa y arreglaron la cocina, Carla se dirigió a su
habitación y encendió el televisor. Nada se le antojaba más que un relajante
baño para olvidar un poco lo acontecido con Víctor. Cuando escogía su nueva
ropa, un comercial inusual captó su atención. Era un comercial de la Coca Cola.
Anunciaba que finalmente harían una campaña publicitaria nunca antes vista.
Será la primera campaña que tendrá lugar en otro planeta. Carla escuchaba
atónita y mientras hacía gestos de incredulidad. Cuando terminó todo el
comercial no podía creer lo que escuchaba, -¿Una campaña publicitaria en Marte?,
¡Pero qué barbaridad es esa!- pensó. Se metió al baño, encendió la luz y cerró la
puerta. Mientras disfrutaba de su baño, el comercial le daba vueltas en la
cabeza y entre eso y lo de Víctor no pudo relajarse como lo hubiera querido.
Después de su baño,
regresó al cuarto y se recostó en la cama. Varios recuerdos comenzaron a llegar
a su cabeza. Eran recuerdos de hace varios años, cuando en la escuela tuvo la
tarea de hacer las ilustraciones de un libro, y justo a ella, le había tocado
ilustrar “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury. Recordaba la historia del libro
mientras hacía relaciones con lo que planeaba Coca Cola. –Y parece que así comenzará
la invasión marciana- murmuró Carla, después siguió pensando: “¿Quiénes irían
hasta Marte a ver el árbol de la vida?, ¿Habrá terrícolas que quisieran ir a
Marte, por cuestiones del mismo árbol? Quisiera ver de nuevo al árbol pero no,
así estoy bien, además no creo que embarazada pueda hacer un viaje de tal
magnitud. Sería gracioso que el árbol se replicara por todo marte como en
Crónicas Marcianas y después ya no supieran cuál es verdadero árbol”. Rió un
poco y siguió mirando la televisión hasta que llegó la hora de dormir.
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