domingo, 30 de octubre de 2011

Publicidad marciana


En ese mismo momento, Carla acaba de cenar con su tía, fue un momento un poco incómodo. Las dos trataban de seguir una buena conversación pero a ratos se tornaba difícil pues su tía quería saber que había pasado en la playa pero evitaba preguntar y qué bueno que lo hacía porque Carla prefería que no lo hiciera. Cuando terminaron de recoger la mesa y arreglaron la cocina, Carla se dirigió a su habitación y encendió el televisor. Nada se le antojaba más que un relajante baño para olvidar un poco lo acontecido con Víctor. Cuando escogía su nueva ropa, un comercial inusual captó su atención. Era un comercial de la Coca Cola. Anunciaba que finalmente harían una campaña publicitaria nunca antes vista. Será la primera campaña que tendrá lugar en otro planeta. Carla escuchaba atónita y mientras hacía gestos de incredulidad. Cuando terminó todo el comercial no podía creer lo que escuchaba, -¿Una campaña publicitaria en Marte?, ¡Pero qué barbaridad es esa!- pensó. Se metió al baño, encendió la luz y cerró la puerta. Mientras disfrutaba de su baño, el comercial le daba vueltas en la cabeza y entre eso y lo de Víctor no pudo relajarse como lo hubiera querido.

Después de su baño, regresó al cuarto y se recostó en la cama. Varios recuerdos comenzaron a llegar a su cabeza. Eran recuerdos de hace varios años, cuando en la escuela tuvo la tarea de hacer las ilustraciones de un libro, y justo a ella, le había tocado ilustrar “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury. Recordaba la historia del libro mientras hacía relaciones con lo que planeaba Coca Cola.  –Y parece que así comenzará la invasión marciana- murmuró Carla, después siguió pensando: “¿Quiénes irían hasta Marte a ver el árbol de la vida?, ¿Habrá terrícolas que quisieran ir a Marte, por cuestiones del mismo árbol? Quisiera ver de nuevo al árbol pero no, así estoy bien, además no creo que embarazada pueda hacer un viaje de tal magnitud. Sería gracioso que el árbol se replicara por todo marte como en Crónicas Marcianas y después ya no supieran cuál es verdadero árbol”. Rió un poco y siguió mirando la televisión hasta que llegó la hora de dormir.






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