sábado, 29 de octubre de 2011

Ethel a través del Universo


Cuando Ethel se enteró de que el árbol de la vida se encontraba en Marte, comenzó una búsqueda implacable por encontrar algún medio de transporte o alguna manera posible (por mas imposible que fuese) de llegar a Marte. Su único objetivo era poder regresar el tan preciado árbol de la vida, a la tierra, para protegerlo y evitar otro suceso como el que ella había vivido.

En su búsqueda descubre que existen un cohete que sale cada año a Marte, justamente desde Washington D.C. y para su suerte, el próximo sale en 3 días y aun hay lugares disponibles. Ethel no lo piensa dos veces, lo único que quiere es llegar allá, así que decide comprar un boleto de American Airlines que la lleve a Washington lo más pronto posible, el vuelo mas corto sale a las 3 pm y son las 11 am.

Espera su vuelo con impaciencia, no lleva equipaje ni nada en sus manos más que identificaciones necesarias y tarjetas de crédito. Se sienta en la sala y espera.

Tras una larga espera en la sala de abordaje, es hora de subir el avión. Hace la fila necesaria, pasa los filtros requeridos y presenta las identificaciones obligatorias. Cumple con todos los requisitos por lo que su vuelo no es ningún problema, sale de Tamaulipas hacia Washington. En 3 horas esta ahí, en otro país, en busca del Árbol de la vida, con otra cultura y otro idioma por conocer durante breve tiempo, cosa que la lleva a pensar en cómo sería Marte,  qué cultura le esperaría en otro mundo, si incluso en este mundo se podían encontrar tantas diferencias entre una persona y otra, México y Estados Unidos, América y Europa. No le quedó más que esperar a que llegara su vuelo espacial.

Por fin llegó el día, ella desesperada por que llegara el momento de reencontrarse con ese árbol que tanto ha estado buscando, se dirigió a la N.A.S.A. con dos horas de anticipación para prevenir cualquier suceso extraño que pudiera pasarle. Al llegar al lugar, todos se portaron muy gentiles con Ethel y le explicaron todo el procedimiento de viajar en un cohete, al principio ella estaba muy asustada por todas las reglas que había que seguir.
-¿Qué pasa si por alguna razón no sigo bien las instrucciones?
-¿Si me desespero por viajar tantas horas?
No sé si pueda resistir esto, mejor creo que me voy a quedar, pensó por un momento.
Después de reflexionar por todo lo que había pasado y lo que tuvo que hacer para llegar a donde estaba,  se dijo a ella misma: Mi objetivo es proteger ese árbol de la vida, pase lo que pase y sé que puedo hacerlo.
Con mucha cautela Ethel  vuelve a leer las instrucciones de vuelo y segura de ella misma sube al cohete.

Después de haber viajado una semana entera, conviviendo con las mismas personas, sin alimentarse bien y tampoco poder asearse, Ethel estaba desesperadísima por llegar a Marte, por fin habían anunciado que el cohete estaba por aterrizar en media hora, ella se prepara para la búsqueda, pero lo que no sabe es que no tiene mucho tiempo ya que el cohete se regresa en tres semanas a el planeta tierra.
En cuanto sale del cohete lo primero que Ethel ve es todo de color rojo, desértico y abandonado tal y como es descrito en los documentales y en videos, como es posible que la gente quiera venir a conocer este planeta que no tiene literalmente nada. Decepcionada y triste comienza a caminar para encontrar a alguien quien pueda ayudarle, de pronto a lo lejos ve un puente enorme que dice “bienvenidos a Marte” corriendo y corriendo trata de acercarse lo más que puede, de pronto un sonido como de locomotora llama su atención, al principio era muy suave mientras iba aumentando se dio cuenta que se estaba acercando más y más a la ciudad.
Por fin he llegado dice Ethel, que diferencia es la entrada con esta cuidad tan moderna, todos los coches están volando, veo que todo está color plateado, pero no veo a ningún ser vivo, siguió caminando hasta que encuentra una casa a la que decide ir a tocar en búsqueda de ayuda, toc toc,  de pronto sale una pequeña criatura de color verde con los ojos más grandes que jamás había visto y su piel tan arrugada como la de mi abuelito.
Hola amigo, quisiera que me pudieras ayudar, estoy perdida y estoy buscando un árbol no sé si lo has visto.
Al ver que esta criatura no le decía nada, ella volvió a intentar explicarle con señas, sonidos, bailes y movimientos extraños, pero todo fue en vano, no puedo comunicase con él. Como no le quedaba mucho tiempo para buscar el árbol de la vida Ethel decide que tiene que ir con alguien más que logre entenderle un poco al menos. 

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