-Un embarazo es lo más bonito que le puede suceder a una pareja y más cuando se es joven y el bebé no fue planeado; es más divertido pensar en mantener a una familia que pensar en tus estudios o en las fiestas con tus amigos; y sobre todo, se pone mucho más interesante si apenas conoces a la madre de tu hijo- el equipo blanco le comentaba a Víctor mientras le entregaba otro regalo-, cuando el bebé nazca, tendrás varias opciones: una de ellas es la que te queremos entregar, es la obra de Johnathan Swift, “Una Modesta Proposición”, en la cual nos dice que criemos a los bebés hasta su primer año para después venderlos y que sirvan como alimento para toda la población, ¡imagínate cuánto te podrían dar por tu hijo! Otra opción sería que lo dieras en adopción y que otra familia lo disfrutara; arrepentirse y devolverlo, o claro, también está la opción de criarlo y educarlo pero ésta no sería una muy buena decisión, eso ya no es importante en estos tiempos…-
Víctor no sabía qué contestarnos, estaba tan confundido y sólo alejó y dejó que su mente divagara un poco, pensó en Bárbara:
“Si siguiera en una relación con ella, mi vida podría ser mejor, tendría que comprarle algo muy costoso todos los días, cumpliría todos sus caprichos, la llevaría a restaurantes lujosos, etc., seríamos felices por siempre. Y… Pensándolo bien, todo hubiera sido más aburrido con Ethel, siempre con ella, sin probar nuevas experiencias… Creo que mi vida está mejor ahorita, todo esto es normal, a todos nos pasa… Y estar aquí, en un lugar en el que ya había estado antes, un lugar que conozco a la perfección, un lugar en el que he vivido desde que nací, me encanta, ¡ojalá no tuviera que irme nunca de aquí…!”
Y así, mientras Víctor, con el regalo en su mano, caminaba por una calle ancha, se burlaba de su propia situación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario