Barbara se levantó muy confundida pero feliz al mismo tiempo, debido a que los trozos de papel carmesí que tenía en las manos era evidencia de que todo había sido real, ella había hablado y abrazado a su padre. Entre la melancolía y la confusión se puso de pie y sintió el frío del piso corriendo por sus pies. Se dirigió a la ventana y la abrió lentamente, sintió la brisa del aire sobre su rostro e hizo volar su cabello. Fue como si de alguna manera alguien la hubiera acariciado tiernamente y pudo sentirse confortada a pesar de todo.
La sensación de bienestar hizo como una inyección de felicidad que no experimentaba en mucho tiempo, no era una alegría mundana o pasajera como cuando había comprado una bolsa de marca o un par de zapatos caros, sino que realmente se sentía plena espiritualmente, algo había llenado ese vacío que tanto tiempo sintió dentro de ella.
Inhaló profundamente y supo que esa alegría tenía que ser compartida con todos los que la rodeaban, a partir de ese momento se propuso la tarea de hacer feliz a todos para que ninguna persona que estuviera a su alcance sufriera como ella lo hizo. Como paso con Ethel.
Sabía que la única manera de que eso pasara era llegar al árbol de la vida... de repente recordó Marte y aquel libro llamado "Crónicas Marcianas" que alguna vez había leído en la prepa, supo que era como su segunda oportunidad para comenzar desde cero y reparar los errores del pasado, era una oportunidad única y no podría dejarla pasar. Era un hecho, tomó los trozos de las hojas que tenía, se puso un abrigo y salió de la casa decidida a encontrar el camino de regreso a Marte para encontrar el árbol, el árbol de la vida...
Algo terrible está por ocurrir, se los digo, se los advierto, presten atención, porque huelo el humo del horror en mis entrañas... tienen que estar más atentos que nunca, autores míos, lo que decidan hacer conmigo cambiará el curso del mundo...
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