miércoles, 9 de noviembre de 2011

Poder vs Ciencia...

Carla se dirigía a la cafetería de la esquina, que se encontraba cerca de su casa. Estaba esperando impaciente la llegada de Bárbara, mientras un bostezo el recordo que la noche anterior había estado en vela pensando alguna forma de viajar a Marte sin lastimar a su bebé y alcanzar el árbol a tiempo pero no logró visualizar nada.
Al llegar, le pareció buena idea pedir una mesita en la terraza y admirar el cielo despejado de esa mañana, sus colores y formas e incluso los olores porque se había percatado que desde que supo que sería madre le tenía más devoción a la naturaleza y al medio ambiente, se sentía más unida a ese mundo natural, por así decirlo.

¿Podría traerme un vaso grande de jugo de naranja y algo de fruta de la estación? - dijo, Carla al mesero mientras leía el periódico.
-Si claro, en un momento.

Mientras mis pensamientos seguían torturandóme con la noticia del dictador, mi vista se quedó fija en la sección de INTERNACIONAL toda la hoja hablaba de lo mismo, el dictador y la ONU y todas las cosas que había proclamado en menos de una semana!

"...Cuando empezaron las campanas de júbilo, los cohetes de fiesta, las músicas de gloria que anunciaron el advenimiento de otros cien años de paz,de sí mismo, tan negligente de su seguridad personal que una mañana atravesaba el patio de regreso del ordeño y le falló el instinto para ver a tiempo al falso leproso de aparición que se alzó de entre los rosales para cerrarle el paso en la lenta llovizna de octubre y sólo vio demasiado tarde el destello instantáneo del revólver pavonado, el índice trémulo que empezó a apretar el gatillo cuando él gritó con los brazos abiertos ofreciéndole el pecho, atrévete cabrón, atrévete, deslumbrado por el asombro de que su hora había llegado contra las premoniciones más lúcidas de los lebrillos, dispara si es que tienes cojones, gritó, en el instante imperceptible de vacilación en que se encendió una estrella lívida en el cíelo de los ojos del agresor, se marchitaron sus labios, le tembló la voluntad, y entonces él le descargó los dos puños de mazos en los tímpanos, lo tumbó en seco, lo aturdió en el suelo con una patada de mano de pilón en la mandíbula, oyó desde otro mundo el alboroto de la guardia que acudió a sus gritos, pasó a través de la deflagración azul del trueno continuo de las cinco explosiones del falso leproso retorcido en un charco de sangre que se había disparado..." (García Márquez, 1975)

Que barbarie, no hay poder humano que detenga a este ser infernal de otro mundo, pensó Carla sin poder contener su ira, no podía creerlo como es que en nuestro mundo,en su mundo podía existir un ser tan ruin como aquél? esa persona que no quiere a los bebés y es capaz de exterminarlos. Sólo busca su beneficio, su poder y lograr contener al mundo en una burbuja.

En el mundo todo se iba hundiendo poco a poco. ¿Cómo es que los seres humanos logramos hacer y deshacer cosas tan fantásticas? ¿Qué pasa con este planeta?  Es cierto, una parte tiene su contraparte, pero ¿por qué teníamos que ir a los extremos y no podíamos encontrar un punto medio? 

Carla recordó el día que se enteró de la teoría de "La Evolución de las Especies" de Darwin. Había quedado perpleja, " ¿no todo lo había hecho un dios? " pensaba Carla. "Sería perfecto que hubiera una armonía entre ciencia y religión."  Este era un punto de armonía para Carla, "Con una mentalidad así, nuestra cultura sería diferente"  
Sabía que para lograr esto en la Tierra, había que empezar de nuevo. La clave para Carla fue esa "de nuevo". "Pero si lo recuerdo". Lo vio en su mente.  Un viejo fragmento de "Crónicas Marcianas":

"Sabían cómo vivir con la naturaleza,  y cómo entenderla. No  trataron de ser sólo hombres y no animales. Cuando apareció, Darwin cometimos ese error. Lo recibimos con los brazos abiertos y también a Huxley y a Freud, deshaciéndonos en sonrisas. Después descubrimos que no era posible conciliar las teorías de Darwin con nuestras religiones, o por lo menos así pensamos. Fuimos unos estúpidos. Quisimos derribar a Darwin, Huxley y a Freud. pero eran inconmovibles. Y entonces, como unos idiotas, intentamos destruir la religión.
Lo conseguimos bastante bien. Perdimos nuestra fe y empezamos a preguntarnos para qué vivíamos. Si el arte no era más que la derivación de un deseo frustrado, si la religión no era más que un engaño, ¿para qué la vida? La fe había  explicado siempre todas las cosas. Luego todo se fue por el vertedero, junto con Freud y Darwin. Fuimos y somos todavía un pueblo extraviado.
- ¿Y estos marcianos encontraron el camino? - preguntó el capitán.
- Sí. En Marte aprendieron a combinar ciencia y religión para que funcionaran juntas, y se enriquecieran así mutuamente, sin contradecirse.
- Una solución ideal.
- Así es. Me gustaría mostrarle cómo lo hicieron.
- Mis hombres me esperan.
- Media hora bastará. Avíseles, capitán.
El capitán titubeaba. Al fin se levantó y lanzó una orden a los que estaban al pie de la colina. Spender lo llevó a una aldea marciana de edificios de mármol. Pulido y fresco, decorados con frisos de hermosos animales: felinos de patas blancas, símbolos solares de patas amarillas, estatuas de criaturas que parecían toros, estatuas de hombres y mujeres, y de perros enormes delicadamente cincelados." 

Todo era más que un cuento.  En Marte podía haber un "de nuevo". Marte la esperaba.  

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