Toda mi vida intenté huir de lo monótono de mi antiguo planeta. Huir de esa felicidad tan fingida, sin fundamento ni razón de ser. Se feliz sólo porque sí. Me he dado cuenta que aquí todos pueden sentir todo tipo de sentimientos, expresarlos y reflejarlos. Actuar. Todos pueden demostrar lo que sienten, ya sea con poesía y metáforas o con gritos y lágrimas. Todo es verdadero. Nunca he sido tan feliz, en especial porque finalmente comprendo porqué estoy feliz, tengo razones para serlo. La tengo a ella. Y sin ella no habría razón por la cual sentir lo que siento (aún cuando aveces siento frustración).
Gennie también está llena de sentimientos nuevos que no conocía. Incluso aquella chica con la que pasé una noche. Todas las personas de este planeta están empapados en sentimientos desconocidos y nuevos. Con quien he platicado ha dejado algo impregnado en mi alma, en mi estado de ánimo. Una manera de sentir nueva, diferente e intrigante.
Me ha contado Genoveva de su amiga Ethel, que fue quien le ayudó a escapar de ese planeta tan terrible (que por cierto debo recordar darle un regalo por eso). La describe como alguien muy dulce, intelectual, apasionada y creativa. Me gustaría conocerla. Conocer un poco más de ese sentir del que tanto habla Gennie, la manera de pensar de las demás personas, aprender de todos.
Alguna vez hablé con Carla, y ella también suena muy interesante. Sé que tiene mucho que decir y sabe cómo hacerlo. Ese impulso por ser escuchada me impresiona. En mi ex-planeta no hace falta nada más que desear ser escuchado y uno lo tiene. Pero sólo es para hablar de su perfectísimo día y de las mariposas que vio camino a su trabajo. Carla es apasionada, necesita ser escuchada al igual que Genoveva, al igual que yo, al igual que Ethel, al igual que la chica de cabello castaño que está tan necesitada de amor y aceptación. Al igual que Víctor, que parece tener una misión muy complicada, que parece que todos lo contactamos por alguna u otra razón. Todos estamos llenos de emociones diferentes. Alegría, tristeza, compasión, amor, enojo, celos, felicidad, añoranza... Todos queremos algo, todos tenemos algo y todos buscamos algo.
Tenemos la piel sensible, el corazón y el cerebro coordinados. Queremos más de esta adrenalina.
Estamos constituídos por un sentimiento diferente. Y por eso no podemos dejar que el hogar de todas estas sensaciones y emociones sea destruido. Genoveva tiene razón (casi siempre, me he dado cuenta).
Sentir los sentimientos. Suena absurdo, pero es la sensación más increíble del Universo. Y créanme, he estado en dos planetas diferentes. Nada se compara a sentir (lírico, le dicen).
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