Bárbara cerró los ojos y se puso a pensar en el árbol por un momento, en cuanto los abrió se encontró frente a él.
Sintió la necesidad de pedirle todos los deseos que la harían feliz, que cambiarían su vida para siempre, empezó a escribirlos en diferentes notas y cuando estuvo a punto de colgarlos se detuvo y se puso a reflexionar en todo lo que había pasado...
Si su padre no se hubiera muerto no hubiera madurado y no se hubiera vuelto responsable, no hubiera cambiado y seguiría siendo la misma Barbie superficial y egoísta.
Fue cuando todo tuvo sentido y pensó que a veces las bendiciones se disfrazan de tragedias, que siempre sale el arcoiris detrás de la tormenta.
Nadie podría ser feliz si no ha conocido la tristeza, nadie valora lo que tiene si no le cuesta trabajo conseguirlo.
En ese momento quemó las hojas en las que había escrito sus peticiones y su último deseo fue que quedara un recuerdo de los buenos momentos que había vivido, los momentos tristes y las fallas que cometió que pronto se convirtieron en una lección de vida.
Deseo con toda sus fuerzas que los sueños se hicieran realidad, pero no por arte de magia sino por el esfuerzo personal que realiza cada ser humano en el día a día.
Porque no hay mayor recompensa que la que se obtiene por el propio sudor de su frente.
Sintió una brisa sobre su rostro que sacudió su cabello, de repente el árbol se iluminó y se fue transformando en un hermoso y enorme ahuehuete, fue tanto el resplandor que emitía el árbol que cerró los ojos y se cubrió la cara con sus manos.
Una vez que todo volvió a la normalidad se descubrió la cara y se encontró en su habitación. Se sintió profundamente aliviada y con una inmensa paz interior, caminó hacia la ventana y pudo ver que ahí estaba el árbol, aquél árbol que ahora se encontraba en el parque central y formaba parte del mundo. Daría sombra a los enamorados, cubriría a los desprotegidos de la lluvia, el amigo de los solitarios, sería el pulmón del mundo, el compañero anónimo de los lectores del parque, de las risas de los niños que jugaban a su alrededor, vería pasar generaciones enteras y tantos momentos buenos y malos de las personas, sería para siempre... el árbol de la vida.
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