jueves, 3 de noviembre de 2011

Eres mi planeta perfecto (perfectísimo)

Al tomarle la mano mientras caminaban por la calle lo supo. En ese momento le quedó todo más que claro. 


Sentir el calor que Genoveva irradiaba hacía que se llenara por dentro de felicidad. Cada rincón de su cuerpo sonreía emocionado, sabiendo que él era sólo de ella y ella de él. Que nunca más estarían solos, que todo lo que el necesitaba estaba en esa personita tan pequeña e indefensa. Todo lo que quería estaba en su sonrisa y en sus ojos, en sus abrazos, en su amor, en sus caricias; en ella. 

Sentirla era siempre una experiencia nueva, pero esa piel tan delicada y suave le remontaba a la primera vez que finalmente se tocaron. La había idealizado un millón de veces, incluso aquella vez que se encontró con Bárbara. Pero todo era completamente diferente. Bárbara era segura mientras que Gennie era dulce y tímida. 


No sabía ni cómo explicar su sentir, su calor, su ella. Ella. Un torrente lleno de emociones diferentes, emociones verdaderas, emociones duraderas. Tanta pasión en un sólo ente era casi imposible. 


Sus besos, sus abrazos. No quería ningunos otros. Sólo los de Genoveva, porque ella era la perfección. Él había vivido en un planeta supuestamente perfecto y sabía que ese lugar se quedaba corto. Perfección era ella, ella y su cuerpo. Ella y su sonrisa. Zia sólo orbitaba a su alrededor, porque si era su planeta ideal, también era su sol. Era lo áspero de sus manos lo que le hacía recordar que estaba vivo, la suavidad de su espalda lo que le hacía querer seguir vivo. 


No tardó mucho en decidirlo. Pero cuando lo decidió fue definitivo, no le costó ni un poquito en tomar la decisión.


Donde ella estuviera él también. Aún si ella decidiera vivir en el terrible planeta perfecto del que tanto le había costado salir. Porque si había salido de ahí era para encontrar un lugar mejor.


Y no había mejor lugar en el Universo (o los universos) que donde estuviera Gennie. 


(Su Gennie)

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