Me arrepentí en el momento en que escuché su voz de enojo. Algo dentro de mí sabía que había estado mal, que ella tenía razón. Mi temor a perderla era más grande y por eso dije lo que dije, aún si ahora me arrepiento de ello.
Gennie a veces no me ve por completo, creo que por ratos lo hace, pero yo también soy muy terco. Los dos venimos de planetas diferentes, donde yo veo soluciones, ella ve problemas. Donde ella ve belleza yo veo fealdad. Es todo lo contrario lo que siempre pensamos. No hay ni como ayudarnos.
Podía parecer que vamso a terminar peleados y sin querer hablarnos nunca más, pero la verdad es que mi mundo y su mundo se complementan; hacen un mejor planeta del que cualquiera de nosotros vive. Su país de las sobras y mi país perfecto, que a la vez ninguno es lo que dicen ser y juntos son lo que uno promete: perfecto.
Si ella quiere ayuda yo se la tengo que dar. Yo se la voy a dar. Tenemos que continuar complementándonos para no perdernos en nuestra soledad y en esa mitad tan triste en la que hemos vivido. Nuestros puntos de vista deben de unirse para hacer uno más grande y más real. Mejor para los dos.
No podemos seguir viendo sólo una cara de la moneda. Porque no sólo tiene una, Gennie.
Esto sólo fortalece mi creencia de que ella y yo estamos juntos por algo. Para ayudar al planeta, hacer que este planeta neutral se una con todos los puntos de vista y cree uno más completo. Que los tres planetas se llenen y complementen, que sólo exista uno mejor. Con sus buenos y sus malos, con sus bellezas y sus fealdades.
Con Gennie y con Zia.
Juntos.
Por eso no tarde mucho en salir a su encuentro. Después de todo nos reencontraríamos con Víctor y Carla una vez más. Ella me ha hablado de Ethel, y creo también nos va a ayudar.
Por algo nos conocimos. Apenas lo vamos a descubrir.
Espero no sea muy tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario