domingo, 13 de noviembre de 2011

Todo lo que he vivido ¿fue verdad o solo ha sido un sueño?

Mientras Genoveva caminaba buscando por todos lados a Zia, se detuvo un rato para descansar, ya que llevaba un largo rato buscándolo. Ahí, intentó descansar y liberarse de ese estrés momentáneo por el que pasaba. Siguió reflexionando sobre la situación, mirando a todos lados, sin obtener realmente una respuesta. Miró al cielo, preguntándose si todo lo que había vivido era real o ficción, de alguna otra forma.

Genoveva se preguntó si en algún lugar en verdad existiría un lugar llamado Tepoztlán, alguna realidad alterna, algún mundo paralelo. "¿Será posible que en alguna realidad alterna no exista el planeta de las sobras? ¿Conocerán lo que es un mundo perfecto?" - Pensó. Después de un rato, y sin obtener una respuesta convincente, se quedó ahí sentada, con los ojos cerrados, lentamente cayendo dentro de un sueño profundo, a causa del cansancio generado por caminar un largo rato.

En el sueño, ella se encontraba despierta dentro de una habitación completamente blanca, donde solo existía una mesa con sillas y una puerta. Ella se sentó, esperando que sucediera algo. Al poco rato, se percató que la perilla de la puerta estaba girando, y se sintió nerviosa. Una persona entró de ahí, la cual no pudo distinguir ya que tenía un resplandor muy brillante y no le permitía identificarla. La persona se sentó y le empezó a hablar:

-Hola Gennie, te estábamos esperando-dijo la persona que estaba con Gennie.

-¿Quiénes me estaban esperando?-pregunta Gennie.

-Yo, Gennie-le contesta la persona de manera cálida y amable.

Genoveva se queda callada por un momento e intenta reconocer la cara de la persona pero no logra visualizarla, por lo que se da por vencida y continua la conversación.
-¿Solo tú? ¿Entonces por qué...?-le pregunta confundida Gennie.

-Somos muchos, y a la vez uno. Hemos tomado esta forma para que sea más fácil de asimilar para ti-le intenta explicar la persona con el aura resplandeciente.

-¿Eres Dios?-sin poder comprender nada le pregunta Gennie.

-No... sería una blasfemia compararme con él. Digamos que somos varias personas dentro de una sola persona que vienen de otro universo paralelo- le comenta la persona.

A Genoveva le sorprende la respuesta, no espera estar conversando con una persona de otro universo. Quizás ella es la única en todo su universo que ha tenido esta oportunidad, y no quiere desaprovecharla.

-Creo que empiezo a entender... pero aún no me queda claro, ¿por qué yo? y más que nada, ¿qué pretenden hablándome en un sueño?- les dice Gennie acercándose lentamente hacia esa persona.


-Te hemos estado observando. Tu interés por lo desconocido y tu afición por los diferentes mundos que existen nos han llamado la atención. Queremos difundir nuestro conocimiento a gentes selectas, y tú eres una de ellas. Nos parece que tú sabrás valorar este conocimiento y que disfrutarás sabiendo que no están solos. No profundizaremos en detalles, porque no tenemos mucho tiempo. Es un sueño, y los sueños no son eternos. Para comprendernos, es necesario que sepas que nuestros universos están conectados, y muchas cosas que ustedes tienen aquí para nosotros son una realidad y otras para nosotros son mera ficción, producto de nuestras jóvenes mentes.-

-¿Qué cosas tenemos en común?- le pregunta entusiasmada Genoveva.

-Nosotros vivimos en un planeta llamado Tierra, dentro de la Vía Láctea. Como ustedes, contamos con nuestro propio árbol de la vida, que cambia a cada rato su ubicación para que diferentes personas lo aprecien y cuiden. Contamos con lugares con nombres similares, como el Centro comercial Galerías Cuernavaca, que está en el estado de Morelos; también en Morelos está otra universidad parecida a la UAEM (de hecho el mismo nombre lo dice Universidad Autónoma del Estado de Morelos), y contamos con un lugar llamado Tepoztlán donde a partir de esta año se realizará un encuentro de los shamanes. Pero no solo existe el estado de Morelos en México, el país (México) cuenta con más de 30 estados, donde uno de ellos también es Tamaulipas. La tierra y Marte están muy cerca la una a la otra, pero lamentablemente, las condiciones no nos permiten vivir ahí y mucho menos visitarla- le comenta esa persona a Gennie.

-Es una pena. Nuestra Marte es un lugar muy padre, y podemos ir y venir cuando queramos, de diversas formas- le comenta Gennie intentándole dar a esa persona una esperanza.

-Sé que algún día lo lograremos, pero no sabemos cuándo. A propósito, hablando de Marte, te queremos comentar que nuestra literatura no difiere mucho de la suya. Tenemos libros similares, como el Otoño del Patriarca, o las Crónicas Marcianas. También nuestro Aldous Huxley escribió Un mundo feliz, y la señorita Virginia Woolf escribió el libro Un Cuarto Propio. Muchas similitudes, como podrás ver- asiente la persona, mostrándole con sus palabras lo mucho que sus mundos se parecen.

-Pero entonces, ¿si tenemos tanto en común, en qué diferimos de ustedes?- le preguntada Gennie con una voz intrigada.

-Para nosotros solo existe un mundo, la Tierra, y no podemos mandar las cosas que no queramos a otro mundo, como el de las sobras, ni contamos con un mundo perfecto. Solo existe un mundo y ese es. También, nos vemos limitado en las formas de viajar; aunque pensándolo bien, nuestros transportes no son muy seguros, jeje- Suelta una ligera risa esta persona.

-No lo puedo creer... es tan fascinante todo esto...- Genoveva comenta, para después ponerse a pensar.

Después de una pausa breve y pensar un poco las cosas, Gennie se da cuenta que algo no cuadra, por lo que no duda en preguntarle.
-Pero, ¿cómo es que sabes tanto de nosotros, si es que estás en otro mundo?- le pregunta a la persona intentándola mirar a los ojos, aunque el brillo es muy fuerte.


-Buena pregunta. Como nuestros mundos están fuertemente conectados, cuando dormimos, podemos ver un poco de su realidad, y viceversa. Es así como nosotros, con base en una comunicación colectiva, logramos identificar tantos elementos de su mundo. Yo creo que ya te has de haber dado cuenta, lo más probable es que ya hayas soñado alguna vez con nuestro mundo- la persona con un aura resplandeciente le contesta.

Genoveva recuerda aquellos sueños extraños que no podía explicarse, y que a veces le aquejaban, ya que no podía contárselos a nadie porque las otras personas podrían tomarlo a mal.

-Si... Tienes razón. Ahora comprendo todo. En verdad, estamos tan conectados, pero a su vez, no nos damos cuenta que existimos mutuamente. Solo algunos como ustedes, logran trascender y comunicarse con algunos de nosotros- con su mente ya aclarada, les contesta Gennie.

-Así es. Pero nada es para siempre. Pronto tendrás que despertar y dudo que podamos volver a conversar contigo. Hay muchas personas más a quienes hay que abrirles la mente. Nos dio mucho gusto platicar contigo Gennie. Cuídate, y recuerda que siempre los estaremos observando- se despide la persona mientras cada vez se desvanece más y más.

-¡Espera!, ¡Todavía no acabo! ¡Necesito saber más! No se vayan!!- le grita desesperada Genoveva.

En eso, Genonveva despierta, en el mismo lugar donde se había recostado, al parecer sin haber pasado nada. Se da cuenta que todo fue un sueño. ¿O quizás no?...

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