De pronto despertó, Víctor se
encontraba solo en Marte, cuando de repente un fuerte aire le pegó en el
rostro, miró a su alrededor y se dio cuenta del porque el aire era tan fuerte, no había nada a su alrededor, nada
que lo protegiera. Fue entonces que llegó una enorme sensación de soledad,
hasta el punto de estar inmerso en una enorme tristeza, que aumentaba cada instante.
Después de un buen rato de pensar
en todos los problemas que se le habían juntado en estos últimos momentos de su
vida, desde que se había cruzado en su camino con aquel árbol que desde
entonces no lo dejaba en paz. Ese sentimiento de soledad le hizo recordar a
Carla con su hijo, en como es que el niño podría crecer sin una figura paterna
con el que pudiera platicar, y se arrepentía cada vez más de haberse dejado
llevar en aquel momento de la fiesta en el que había conocido a Carla.
Al final de su gran análisis
interno llegó a una conclusión y estuvo mucho más seguro que nunca, jamás
dejaría de ver y apoyar a aquel niño, aun cuando el no quisiera estar con
Carla, ya que su hijo no tenía la culpa de nada y merecía tener a un padre que
estuviera siempre al pendiente de el.
Después de aclarar y acomodar los
sentimientos que revolucionaban su corazón, Víctor caminó y caminó por el
planeta Marte sin lograr ver nada, mas que dos lunas que le recordaban las noches que había pasado
junto a Ethel. De pronto a lo lejos logró ver un pequeño río en donde nadaban
seres que jamás había visto en ningún planea, seres extraños y a la vez
hermosos, fue ahí en donde vió el reflejo de una construcción muy similar a una
casa del planeta tierra, donde habitaba un matrimonio de marcianos.
Con un poco de miedo y cautela
Víctor se acercó y trató de comunicarse con ellos, el habla fue inútil ya que
ninguno se entendía. De alguna forma extraña y telepática, Víctor logró
transmitir sus sentimientos a los marcianos haciéndolos entender que lo que
buscaba era el árbol de la vida. Amigablemente uno de ellos le pidió a Víctor
que lo siguiera y con el pensamiento le explicó que el árbol que tanto buscaba,
era el más poderoso de marte, que sería capaz de cumplir cualquier deseo, pero
ese deseo, solo se cumpliría si se pedía con el corazón.
Tras una larga caminata Víctor y
el marciano llegaron al árbol de la vida. El árbol estaba ahí, era hermoso y
luminoso, con hojas de color rojo que destellaban con la luz de las dos lunas
que alumbraban al planeta. Había llegado el momento, Víctor estaba frente al
árbol en uno de los capítulos más significativos de su vida. Víctor callado
frente al árbol a punto de abrir su corazón y pedir un deseo…
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