Justo antes de acostarse, Carla chocó con
un viejo baúl que estaba a un lado de la cama. Eran tantas sus preocupaciones,
que a pesar de que ya llevaba varios días en casa de su tía, no se había
percatado de esa enorme presencia. Se propuso abrirlo. Deslizó con sus dedos
los fríos seguros metálicos que lo aseguraban y levantó la pesada tapa de
madera. Recordó las cosquillas en el estomago de cuando abría un regalo de
cumpleaños en su niñez. De hecho, ahora sentía las cosquillas en el
estómago.
Su primera impresión fue una mezcla
colorida. Había juguetes y libros. Seguramente eran viejos tesoros de sus
primos ahora mayores. Sacó un libro con una ilustración bastante coqueta en la
portada. Era una vieja colección de cuentos de Roald Dahl. Lo tomó en sus manos
y acarició con suavidad la dura pasta, percibiendo los relieves que lo
decoraban. Lo abrió y se deleitó con las
hojas delgadas y desgastadas que recorrían sus dedos y con el singular aroma a
libro viejo. Cómo le había impactado
pensar en un mar de chocolate, en gente pequeñita ayudando en la fábrica
de un genio de los dulces, en una niña
que podía mover cosas tan solo con la vista y en un elevador de cristal. Esas
fueron de las primeras escenas en las que se imaginó filmándolas con una
cámara.
Carla se sentó en la tibia cama. Era raro
pensar en que no mucho después, tendría un hijo que podría disfrutar de esos
cuentos. Al tocar su suave vientre, visualizó los pequeños pies y manos que en su
interior se gestaban.
“Qué rápido pasaba el tiempo”. Pensó. Siguió sumergiéndose en los recuerdos del baúl.
“Qué rápido pasaba el tiempo”. Pensó. Siguió sumergiéndose en los recuerdos del baúl.
Muchas cosas había olvidado, pero por un momento
se sintió tan feliz como cuando de pequeña leía y jugaba con sus primos.
De repente, Carla encontró un curioso recuerdo, era un móvil con diferentes estrellas y planetas. "El árbol de la vida" pensó Carla, "Había olvidado que estaba en Marte". Sabía que le dolía saber que semejante tesoro estuviera tan lejos. Por un momento, toda la felicidad de los recuerdos de su infancia se había desvanecido.
Tenía que hacer algo para ayudar a regresar el árbol de la vida. ¿Cómo llegaría a Marte? Carla tenía que contactar a alguien. Tenía que contactar a Víctor.
De repente, Carla encontró un curioso recuerdo, era un móvil con diferentes estrellas y planetas. "El árbol de la vida" pensó Carla, "Había olvidado que estaba en Marte". Sabía que le dolía saber que semejante tesoro estuviera tan lejos. Por un momento, toda la felicidad de los recuerdos de su infancia se había desvanecido.
Tenía que hacer algo para ayudar a regresar el árbol de la vida. ¿Cómo llegaría a Marte? Carla tenía que contactar a alguien. Tenía que contactar a Víctor.
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