Los ojos de Ethel se llenaron de lágrimas, no estaba segura si eran lágrimas de felicidad. Temía que estuviera soñando de nuevo o que lo que tenía ante sus ojos no fuera real. Se encontraba frente al árbol de la vida, no supo cómo en un instante pudo llegar a él. Después de haberlo buscado por tanto tiempo al fin lo había encontrado. Ethel cerro los ojos por un momento y tomo un respiro, quería recordar las emociones que sentía en ese momento por siempre.
Cuando los abrió, alguien tomó su mano y al voltear, reconoció a Víctor. Ethel no dijo nada, simplemente le devolvió una sonrisa. Del otro lado de ella se encontraba Gennie, quién también estrechó su mano. Ethel pudo ver que alrededor del árbol había más personas entre las cuales reconoció a Bárbara y a la señorita embarazada que se encontró en el hospital. Todos tomados de las manos permanecían en silencio.
El destino de la Tierra estaba en ellos, tenían que utilizar sabiamente los poderes del árbol de la vida. Víctor sacó de su bolsillo un papel y una pluma, en el cual escribió “Deseamos que el dictador de la Tierra sea trasladado a Marte”, lo volteó para que los demás pudieran mirarlo y todos asintieron con la cabeza. Entonces Víctor colocó la hoja de papel en el centro del árbol y retrocedió a su lugar. Todos rodeaban el árbol, muriendo de miedo, esperando alguna respuesta.
Fue de las sensaciones mas extrañas, pareciera como si todos estuvieran sintiendo lo mismo, como si por primera vez
todos formaran una unidad, las palabras sobraban, el silencio reinaba, pero era como si todos gritaran lo que querían.
De pronto, una luz los cegó a todos, pudieron ver como el árbol de la vida se incendiaba lentamente con unas llamas inmensas, empezando desde las raíces hasta las hojas más altas. Todos observaban atónitos lo que estaba sucediendo. Ethel sintió un mareo extraño y su mente se puso en blanco, estaba como desmayada.
En su sueño sintió un brusco movimiento, podía ver todavía el árbol de la vida ardiendo en llamas. Cuando todo se calmó y abrió los ojos se encontraba en un jardín lleno de flores. Se levantó y vio que a su lado estaban Víctor y los demás.
-¿Qué ha pasado?
Nadie lo sabía, se miraron unos a otros, para asegurarse que todos se encontraran bien.
-¿En dónde estamos?
-¿Qué ocurre?
-¡Hemos vuelto a la Tierra! - dijo Bárbara.
Todos se miraron muy contentos, el Dictador había desaparecido. Sus
esfuerzos valieron la pena, ya que habían salvado a su planeta.
Ethel volteó para admirar el lugar en el que se encontraba, extrañaba tanto estar en la Tierra que quería apreciar cada momento en ella. Al hacerlo, observo que atrás de ellos había un hermoso árbol con flores blancas que invadían sus verdes hojas, las raíces estaban por debajo de la tierra y tenía una corteza muy obscura.
-¡Miren! El árbol de la vida se ha transformado, tengo un fuerte presentimiento de que éste hermoso árbol es nuestro árbol de la vida- dijo Ethel.
Todos voltearon para admirar ese hermoso árbol que se encontraba ante ellos. Gennie se acercó y colocó un deseo en el árbol. El papelito inmediatamente se voló con el viento.
El árbol había cambiado, al igual que cada uno de los personajes. Esto sería el comienzo de una nueva vida. Ese árbol tan hermoso que se encontraba ante ellos había sido una enseñanza de vida para todos. Ahora estaba ahí ya no como un árbol de deseos, sino como un recordatorio de que los deseos se pueden lograr si cada uno se lo propone. El mundo no necesita de la magia para poder cambiar, sino de la fuerza de los humanos, son las acciones y los pensamientos de las personas los que realmente pueden hacer de éste mundo un lugar mejor.
Todos se miraban contentos, el árbol les había dado el más grande de los regalos, la felicidad.
Se propusieron difundir el mensaje que ése bello árbol les había dado a cada uno, para que las personas de todo el mundo utilizaran su poder de soñar, de convertir. Bárbara se alejó por unos momentos y regresó con unos deliciosos sándwiche. Pasaron toda la tarde juntos alrededor del árbol, compartiendo historias y riendo.
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